Estaba claro que repetir la fórmula de éxito que catapultó a Pizzolato y con él a dos figuras de la talla de McConaughey y Harrelson a la fama iba a ser tarea complicada.

True Detective se estrenaba hace poco con una nueva y renovada temporada con Colin Farrell y Rachel McAdams como caras más visibles.

Un nuevo True Detective: Las semejanzas y las diferencias

Lo cierto es que esta nueva temporada mantiene ciertos aspectos de su predecesora aunque difiere en otros.

En primer lugar nos encontramos con una cabecera cuya banda sonora se aleja de la potente Far From Any Road de The Handsome Family. Esta vez Pizzolato ha decidido utilizar la profunda y perturbadora voz de Leonard Cohen al mismo tiempo que vuelve a usar esas imágenes mezcladas con tanta carga visual que ya emplease en la primera temporada.

Para seguir con las semejanzas, la historia comienza a desarrollarse sobre una pequeña ciudad, esta vez del estado de California, en la que nadie parece ser quien aparenta. Esto es algo que ya me gustó mucho de la primera temporada: la profundidad de cada uno de los personajes, su pasado, su bagaje emocional.

Sin embargo no estamos en Lousiana y esa tremenda tensión natural que se apreciaba en los planos de la anterior entrega desaparece. En esta pequeña ciudad de Vinci parece que lo que oprime a sus gentes es la llegada inminente de los especuladores y de las macroconstrucciones, ese equilibrio inestable entre corrupción y progreso.

Otra de las grandes diferencias, aunque menos acusada, es la diversificación del peso narrativo. Durante la primera temporada existía una sola moneda con dos caras: Matthew McConaughey y Woody Harrelson. Ying y Yang. El primer episodio de la segunda temporada muestra, al menos, a cuatro grandes protagonistas: un devastado Colin Farrell, una compleja Rachel McAdams, un enigmático Taylor Kitsch y un malo malísimo Vince Caughn (con Kelly Reilly a la sombra).

Los personajes

En este primer análisis os hablaré de los que para mi son los tres ejes fundamentales a nivel de personajes de la serie.

Dejo a un lado a Vince Vaughn a la espera de ver el desarrollo de su personaje. Como adelanto he de decir que en este primer episodio cumple y con creces.

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Colin Farrell [El poli malo]: Intuía que su personaje tendría que ver mucho con esa idea que transmite de persona devastada por las adicciones con un pasado del que no logra deshacerse y que lo atormenta día tras día. Aquí vuelven a utilizar los flashbacks para contarnos el desarrollo del Detective Ray Velcoro. Farrell está exactamente donde se le espera y, aunque no es McConaughey, da la sensación de que tiene mucho margen de crecimiento.

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Rachel McAdams [La poli complicada]: Con ella influye el estar perdidamente enamorado de su sonrisa y, pese a todo, verla en el papel de policía dura, curtida en las batallas diarias de la vida y con una familia desestructurada hacen que uno sienta que va a tener una importancia tremenda en el devenir de los hechos en la serie.

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Taylor Kitsch [El poli misterioso]: Por último la grata sorpresa. Al no querer informarme demasiado sobre el estreno para no comerme ningún spoiler tampoco supe de su participación. Taylor Kitsch me gusta mucho como actor pero es que su personaje me llama todavía más la atención. La sensación de ambigüedad que transmite, de estar un paso por encima del bien y del mal y, en algunos momentos, ese ligero destello de semejanza a Rust Cole, han hecho que se haya convertido en mi personaje favorito por ahora.

Una idea en el aire

Tensión, misterio y juego de espejos es lo que vuelve a traernos Pizzolato. Mezcla sin igual de música, imagen e historia en lo que de nuevo quiere convertirse en una revolución en el mundo de las series de televisión. Si la rueda se puede reinventar y, si no mejorar, si enfocar de manera diferente, muy posiblemente este sea el caso de True Detective en su segunda temporada.

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