blog_todavia

Te levantas cualquier mañana y ves con resignación y tristeza que el mundo parece no tener solución.

Que los que deben ayudar al resto sólo buscan su propio beneficio. 

Que la sed de sangre por el dinero, por unas ideas, por unos dioses diferentes a los míos, a los tuyos, es lo que está marchitando este planeta.

Que todo está inventado, que nada se puede hacer ya que no se haya hecho antes. Que de nada sirve reivindicar, inventar, esforzarse, querer cambiar algo. Nada va a cambiar.

Debe ser entonces cuando te repitas: siempre es más oscuro justo antes de amanecer. 

Porque todavía…

Todavía quedan personas que siguen luchando sin importarles el final del camino.

Todavía quedan cosas que hacer, cosas que descubrir, cosas por las que sorprenderse, cosas por las que emocionarse.

Todavía hay oportunidades para cambiar el mundo, para revolucionarlo, para dejar tu huella en él.

Así que te deshaces de esa resignación y de esa tristeza, te desvistes de ese fatalismo autoimpuesto y decides que el traje de hoy será el del optimismo, el de la sonrisa ante lo que está por venir y te tatúas en el espíritu que:

Hoy es siempre todavía. 

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