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Reseña: Mort (Terry Pratchett)

Hablar de Terry Pratchett y más ahora dada su reciente desaparición, es sin duda sinónimo de hablar de su grandísima y extensa obra literaria dedicada al gran Mundodisco (que no Discomundo como leí en algunas reviews hace un tiempo).

Pratchett, uno de los más prolíficos autores que ha dado la ciencia ficción, es muchas veces asociado a la figura de la Muerte (con mayúscula), personaje que nos acercó en su saga homónima y que comienza con el primer libro titulado Mort.

Un argumento loco

Mort

Mort, que viene de Mortimer  es un muchacho (bueno, Mort es Mort, no un muchacho) que no es muy diestro en ningún arte conocido así que un buen día su padre decide ir a la ciudad con él para ofrecerlo como aprendiz en el mercado.

Lamentablemente sus pocas cualidades le hacen no encontrar maestro que lo acoja hasta que de la nada, montada a lomos de su terrible caballo, aparece La Muerte para convencerle de que se convierta en su pupilo.

A partir de ahí comienza una desternillante aventura que mezcla desastres espacio-temporales, amor, magia y un sinfín de sarcásticas referencias a la literatura fantástica.

Descubriendo Mundodisco, desde otra perspectiva

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Una de las cosas más interesantes que tiene Mort es la introducción a Mundodisco desde un enfoque distinto al que tenemos en obras como El Color de la Magia. En Mort vemos la grandiosidad y la complejidad del mundo en forma de disco asentado sobre cuatro elefantes que viajan a lomos de la gran A’Tuin, la tortuga gigantesca, surcando el espacio. Y esta aproximación se hace con una historia a caballo entre la gran Ankh-Morpork, la ciudad que nunca duerme, el mundo de la Muerte, y las luchas internas de algunos reinos del disco.

La genialidad y las sombras.

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Sin lugar a dudas, como ya he dicho anteriormente, una de las grandes cualidades de Pratchett es su capacidad para la ironía lo que sumada al hecho tan simple como asombrosamente efectivo de hacer que la Muerte se exprese siempre en mayúsculas, hace que Mort sea un libro de divertidísima lectura. Por ponerle un pero y que no sea todo loas al escritor británico, sí que podría decirse que a veces se recrea en exceso en su historia llevándola al peligroso precipicio de la pérdida de ritmo narrativo, aunque nunca llegando a caerse.

Una recomendada lectura para estas alturas del año en el que ya apetece salir a leer al aire libre.

Nota: 7/10

El despertar

Debería existir una palabra para denominar ese breve período que sigue al despertar, cuando la mente está llena de la nada cálida y rosada. Uno permanece allí, acostado, libre de todo pensamiento, salvo por la creciente sospecha de que hacia uno se dirigen, como un guantazo recibido en plena noche en un callejón, todos los recuerdos de los que uno preferiría prescindir, y que se reducen al hecho de que el único factor mitigante de nuestro horrible futuro es la certeza de que será brevísimo.

Mort, Terry Pratchett

Reseña: El Camino – Miguel Delibes

Cuando consigues hacer de lo cotidiano una historia digna de ser relatada es, sin albergar ningún género de dudas, porque estás enamorado de lo que haces.

El Camino de Miguel Delibes es sencilla y llanamente una historia de amor.

Pero cuidado, nada de amor adolescente prefabricado y adornado con mundos imposibles.

El Camino es una historia de amor a todas las cosas. A las pequeñas y nimias y a las grandiosas y eternas: a la vida, a los pájaros, a los vecinos cotillas, a los grandes amigos, a los amores incipientes y, también, por qué no, a la muerte.

Daniel, el Mochuelo, es un jovencito de once años que en unas horas partirá hacia la gran ciudad a progresar porque su padre, el Quesero, quiere que estudie y se haga un hombre de provecho. Durante la noche previa a su marcha, Daniel rememora sus experiencias en su pequeño pueblo al lado de sus amigos, Roque, el Moñigo y Germán, el Tiñoso.

Es una novela capaz de emocionarte en distintas direcciones, moviéndote entre la más grande de las carcajadas y la más contenida de las emociones. Viéndote reflejado en alguna de sus múltiples anécdotas. Percibiendo los olores de épocas pasadas y trasladándote a momentos en tu vida en el que las cosas que hoy son importante ni siquiera existían.

Una gozada de principio a fin en la que Miguel Delibes ejecuta con precisión quirúrgica un acceso directo a los recuerdos y a las emociones con una maestría lingüística que no recordaba.

Una oda a lo cotidiano, al contacto con la naturaleza, al calor de los más cercanos, al olor a amaneceres con el arrullo de los pájaros de fondo. Una novela que es un poema cantado a la vida y que te recuerda que las grandes cosas, las que de verdad importan, las tenemos todos los días al alcance de la mano.

Nota 9/10

Top 10 Libros leídos en 2014

Al igual que hice hace unos días con la lista de las que considero han sido las mejores películas estrenadas en 2014, es ahora el turno para los libros que he conseguido leer este año. Aunque me he quedado lejos de la cifra que en su momento me propuse como reto, 2014 tampoco ha sido un mal año en cuanto a lectura se refiere aún a pesar de las circunstancias.

Estos son los diez mejores libros que me he leído este 2014.

  1. Robots e Imperio (Isaac Asimov), último de los libros de una saga que enlaza de una forma sublime con la otra gran serie de Asimov: La Fundación. Broche perfecto a las aventuras de Elijah Bailey y R. Daneel Olivaw junto con R. Giskard Reventlov. Personajes llenos de carisma, emocionantes aventuras en un entorno futurista cuidado hasta el más mínimo detalle. Toda una auténtica gozada. [ Reseña ] [ Comprar ]
  2. Flores para Algernón  (Daniel Keyes), pese a que muchos encuadran este libro en el género de la ciencia ficción para mi es mucho más un ensayo psicológico encubierto. Increíble forma de contar la historia del ratón Algernón y de Charlie Gordon y como la ciencia los une hasta las últimas consecuencias. Un verdadero viaje a las emociones y el intelecto con un final acorde a la aventura y a las expectativas y con un estilo de narración único. [ Reseña ] [ Comprar ]
  3. Los robots del amanecer (Isaac Asimov), tercer libro de la saga de los robots en el que Asimov comienza a preparar el terreno hacia el impresionante final de Robots e Imperio. Además de eso presenta una intrigante historia en la que los asesinatos, las traiciones y la intriga por el control de un espacio en expansión son el núcleo del argumento. [ Reseña ] [ Comprar ]
  4. 2001: Una odisea en el espacio (Arthur C. Clarke). Tras ver Interstellar me obligué a ver la película de Kubrick 2001: Una odisea en el espacio. He de reconocer que la película no me gustó nada y, tal vez por ese mal sabor de boca, decidí leerme la novela homónima que, según he leído, la escribió Clarke simultáneamente a la película. Nada que ver. Noche y día. Ciencia ficción en estado puro de la que disfrutas de verdad. [ Comprar ]
  5. Hyperion (Dan Simmons). Más ciencia ficción. Parece que este año los grandes ganadores en mi lista han sido todos de este género. Con Hyperion disfruté de una lectura organizada en relatos cortos, diferentes cada uno, aunque relacionados todos con el misterioso planeta Hyperion. Esa estructura le permite a Simmons plantear historias completamente distintas, con fondos diversos y que van desde la religión hasta la física de los viajes interestelares. [ Reseña ] [ Comprar ]
  6. Inteligencia Emocional (Daniel Goleman). Tal vez fue por el momento personal en el que me lo leí pero con Inteligencia Emocional tengo una relación especial. Disfruté muchísimo de su lectura hasta el punto de que era capaz de abstraerme de todo una vez que me sumergía en sus páginas. Quizá su lectura propició que tomase la decisión de volver a empezar a estudiar. [ Comprar ]
  7. La Ladrona de Libros (Markus Zusak). No hace falta hablar mucho de este estupendo libro que me leí a principios de año. Los que no lo hayan leído seguramente habrán visto la película. Una forma diferente de abordar el drama de la 2ª Guerra Mundial y el Holocausto nazi, con una óptica similar a La Vida es Bella pero desde una perspectiva opuesta. [ Reseña ] [ Comprar ]
  8. Ramsés, hijo de la Luz (Christian Jacq). Primero de los libros de la serie de Jacq sobre el gran faraón egipcio Ramsés III. Interesante visión sobre los momentos previos a su elección como heredero de su padre Seti, de las intrigas por arrebatarle el poder, de su paso por la adolescencia y su posterior maduración hacia una edad adulta compleja y llena de peligros. [ Reseña ] [ Comprar ]
  9. Un dulce sabor a muerte (Ellis Peters). Sin ser un libro extraordinario cumple con creces el objetivo de entretener. Me recuerda, salvando mucho las distancias, a El Nombre de la Rosa de Umberto Eco. Lectura ligera, divertida, fresca y atrapante. [ Comprar ]
  10. El Teorema Katherine (John Green). Si con Bajo la misma Estrella Green fue capaz de sacarme las lágrimas, con el Teorema Katherine ha sido capaz de arrancarme algunas sonrisas. Lejos, sin embargo del primero, con éste puedes pasar un rato entretenido. [ Comprar ]

Reseña: Hyperion

Ven, acompáñame, déjame te muestre un nuevo universo, un universo donde todo parece ser posible. Es la ciencia ficción y es Hyperion, el último de los mundos conocidos y que esconde un terrible secreto para la Humanidad.

Vamos, no podemos tardar, el tiempo apremia y las horas pasan en contra de nuestra especie. En el camino me permitirás la licencia de contarte unas historias, algunas antiguas, que tienen que ver con Vieja Tierra, aquel planeta de donde vinimo todos; otras serán más actuales, entenderás de la importancia de Hyperion.

Dan Simmons consigue con su primera novela sumergirte de lleno en su universo futurista y lo hace de la mejor forma que un fanático de la ciencia ficción puede esperar: con ciencia y con ficción a partes iguales. En este viaje hacia los confines del Universo Conocido, donde se encuentra el misterioso mundo de Hyperion, Simmons se encargará de desgranar su especial concepción del futuro de la humanidad con una serie de relatos entrelazados donde se profundiza en temas tan y dispares y tan importantes para una sociedad como son la tecnología, la religión, la ética o las relaciones sociales. En todas estas historias el nexo de unión, el mínimo común, será ese extraño planeta descubierto hace años sobre el que corren misteriosas leyendas acerca de un dios viviente: el Alcaudón. 

Esa forma distinta de narrar la historia mediante relatos cortos es un arma de doble filo que Simmons maneja con notable soltura: le proporciona frescura a la trama y se aleja con éxito de cambios excesivamente bruscos que puedan distanciar al lector de la historia.

Porque el objetivo es sentir un interés creciente por lo que en aquel planeta sucede e intentar entender qué hacen 7 tripulantes en una nave rumbo a ese planeta cuando todos tratan de huir de él. Y en esa tarea Simmons se muestra muy capaz.

Muy interesante.

7.5/10

Reseña: Robots e Imperio – Isaac Asimov

Cuando escuchas tantas y tantas veces que Isaac Asimov (Petrovichi , 1920 – Nueva York, 1992) es uno de los grandes padres de la ciencia ficción tal vez sea por alguna razón de peso.

Ayer pude por fin dar por concluidas las dos grandes sagas que han caracterizado la obra de Asimov: La saga de la Fundación y la saga de los Robots.

Con Robots e Imperio, cuarto libro de esta genial tetralogía robótica, Isaac Asimov termina de tejer ese inmenso telar en el que conecta a las dos sagas de una forma tan sencillamente genial que al leer la última de las palabras de este último libro uno no puede evitar suspirar un íntimo: ¡Pero qué jodido genio!

Porque te das cuenta de que estás ante una obra de proporciones descomunales.

Lo he dicho mil veces y lo repetiré otras tantas mientras pueda: El ciclo de Trantor (los primeros tres libros de la saga de la Fundación) son, a mi parecer, Ciencia Ficción en estado puro directamente en vena: ritmo trepidante, conceptos que te hacen reflexionar y que a priori no chirrían con la ciencia actual y una historia digna de ser contada.

Los dos siguientes, que concluyen la saga, mantienen el nivel pero lo elevan a un concepto más metafísico.

Eso, exactamente eso, ocurre en Robots e Imperio. Mientras que en los tres primeros libros de la saga el lector es introducido en un mundo donde las leyes de la robótica rigen a unos seres que apoyan a la raza humana en su expansión y las tensiones que hay entre los defensores y detractores de esta estrategia, en este último son los conceptos más filosóficos los que entran en lidia.

Las tres primeras novelas de la saga son protagonizadas por Elijah Bailey, un terrícola reacio a tener contacto con robots pero que terminará siendo muy amigo del robot humanoide R. Daniel Olivaw. Ambientadas en distintos mundos en expansión, o en la propia Tierra, el núcleo de la historia gira entorno a algún caso policíaco a resolver.

En Robots e Imperio han pasado ya unos cuantos años y nuestro querido Elijah ha pasado a mejor vida (impagable la escena que representa la despedida entre Daniel y Elijah, digna de ser rodada) y ahora los grandes protagonistas de la historia son dos robots: R. Daniel Olivaw y R. Giskard Reventlov.

Esto supone un gran desafío para Asimov desde mi punto de vista: hacer que la historia gire entorno a dos robots con las limitaciones que ambos tienen resulta peligroso para mantener la credibilidad científica de la historia. Sin embargo las conversaciones entre éstos superan este obstáculo con solvencia: son creíbles y tremendamente reveladoras.

Análisis acerca de la utilidad de los robots en una sociedad como la humana y los peligros que ellos representan. La problemática de una Tierra como santuario plagado de supersticiones que ralentiza la expansión humana en la Galaxia. El peligro de la aparición de otras razas inteligentes que pongan en serio compromiso esta expansión. La misteriosa creación de la Ley Cero, una ley que gobernaría al resto.

Todos estos temas, y otros tantos más son debatidos a lo largo de la novela mientras que sutilmente el escritor nos dirige al punto donde el círculo se cuadra: ambas sagas por fin tienen un nexo de unión donde todo trasciende. Así, miles y miles de años más tarde, cuando el intrépido Golan Trevize abordo de su nave antigravítica alunice y se encuentre con el robot Daneel Olivaw, toda aquella conversación, todos sus matices, todos los enigmas que se fueron creando en ambas sagas, por fin, tendrán su debida respuesta.

Amigo Daneel, ya he dejado de maravillarme ante la capacidad de la mente humana de mantener dos emociones opuestas simultáneamente. Me limito a aceptarlo.

R. Giskaard Reventlov.

Indispensable. 

Reseña: Flores para Algernón

Sentado frente al teclado y con una taza de té caliente intento ordenar mis ideas para escribir una reseña sobre el último libro que me he leído. Pero me resulta tremendamente complicado.

La realidad es que Flores para Algernón [Daniel Keyes] ha llegado a tocar una de esas fibras sensibles que todos tenemos. Y lo ha hecho de una forma en la que la sensación se hace compleja de explicar.

Cuando Isaac Asimov le dijo a Daniel Keyes «¿Cómo lo has hecho?» el autor agarró de la chaqueta al Buen Doctor y le dijo «Oye, Isaac, cuando lo descubras me lo dices ¿vale?, de verdad que me encantaría repetirlo». [Fuente: Wikipedia]

A Flores para Algernón la tildan de novela de ciencia ficción y muchos de los galardones obtenidos por ésta lo son de este área. Pero, en realidad, es un relato psicológico, un ensayo sobre la ignorancia y la felicidad, sobre el conocimiento como fuente de nuestro poder y de nuestra desdicha.

Toda la historia gira entorno a Charlie Gordon, un hombre que padece un retraso mental que lo coloca a la altura de chiquillos de 4 ó 5 años. Es feliz pero quiere ser listo. Y esta búsqueda incansable del aprendizaje lo convierte en un candidato perfecto para un estudio que se está realizando en una universidad de renombre.

Y hasta aquí puedo leer.

La novela, escrita en una interesante primera persona a modo de diario nos relata la evolución de Charlie a lo largo de todo el proceso y de sus pensamientos más íntimos mientras su cuerpo experimenta una metamorfosis que le llevará a cambiar por completo su vida.

El final, predecible y no por ello carente de una tensión narrativa impecable, es el que termina por redondear un ejercicio de introspección completo en el que el que lee se sumerge en los pensamientos de Charlie de una forma tremendamente profunda.

Uno de esos libros que no se si volveré a leer por no romper la magia que ha supuesto para mi su lectura.

Nota: 8/10

Reseña: Los robots del amanecer – Isaac Asimov

Que Asimov es un genio de la ciencia ficción es un hecho consumado. Leyendo la Saga de la Fundación alcanzas unos niveles de disfrute que muy pocas obras han sido capaces de igualar. Ha sido de las pocas sagas que me he vuelto a leer por el mero placer de redescubrirla.

Pero me sentía en deuda con Asimov. A pesar de los años, de los libros leídos, del respeto alcanzado, de su repercusión, nunca me había lanzado a leer su saga de los Robots. La razón principal era, en mayor parte, el miedo (irracional como la mayoría de los miedos) a que esta saga no estuviera a la altura.

Ya sabéis, Robots. Es decir, seres de metal creados por el hombre. Capaces de razonar pero de una forma limitada. Es complicado hacer casar la ciencia seria con las marionetas. El anhelo eterno de convertirnos en dioses capaces de crear vida. En el cine y en la literatura hemos tenido infinidad de casos en los que esa mezcla entre matemáticas y Frankenstein ha terminado por ser explosivamente negativa.

Pero era obligatorio así que me decidí el año pasado a comenzar mi periplo por la saga robótica de Asimov.

Los robots del amanecer

Y tras los primeros tres libros donde el ritmo fue creciendo como si de un redoble de tambores se tratase, Asimov escribió esta auténtica joya literaria. Parece que lo tuviera calculado porque tiene todos y cada uno de los elementos que convierten a un libro en una delicia de lectura.

Un protagonista carismático

Elijah Bailey. Terrícola. Rarito pero tan sagaz que a veces te marea de tal forma que no puedes sino quitarte el sombrero con su capacidad deductiva. Pero sobre todo es humano. Muy humano. Lleno de miedos. Lleno de la irracionalidad que el propio hombre parece que será incapaz jamás de reproducir.

Lleva todo el peso de la historia y compartes con él todos y cada uno de los progresos de la narración.

Un acompañante entrañable.

R. Daneel Olivaw. El robot humaniforme. Lo adoras desde hace ya tantas páginas que el hecho de que esté en la historia es sencillamente obligado. Es un robot casi humano. Y por tanto identificable con uno mismo. Pero esta vez no está solo. Giskard le acompaña, un robot común que primero provoca el rechazo de Elijah pero del que terminarás por enamorarte perdidamente. Te lo aseguro.

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Una historia apasionante

Como todos los demás relatos de la saga, Los robots del amanecer comienza con un crimen que el Sr. Bailey debe resolver. Para ello pondrá todo su intelecto en hacerlo pues de ello no sólo depende su futuro como policía sino el destino de la Tierra. Durante el progreso de su investigación el lector disfrutará con los distintos diálogos  donde se rebaten las hipótesis no sólo de la posible resolución del crimen sino de la propia esencia de la existencia humana tanto en la Tierra como en los llamados Mundos Espaciales.

Un tratado filosófico

Lo que subyace a la historia del crimen, esos largos e interesantes diálogos, hacen recordar en parte a los diálogos del filósofo griego con su discípulos. La llegada de la robótica avanzada a la humanidad no será un elemento más de progreso sino un componente disruptor: nada podrá volver a ser como antes. Y ese viraje en el proceso evolutivo de nuestra raza tiene en Los robots del amanecer un espléndido desarrollo y debate.

¿Serán los robots los que nos lleven a alcanzar las cotas más altas de desarrollo o, por el contrario, serán los culpables de nuestra decadencia como especie?

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Esa pregunta es la que deja en el aire de una forma magistral Isaac Asimov durante toda la novela.

Yo, ya lo digo aquí, miro con otros ojos a mi Roomba. 

Reseña: La ladrona de libros – Markus Zusak

[su_box title=»Aviso» style=»bubbles» box_color=»#a2e153″ title_color=»#50733d»]Esta entrada contiene spoilers (revelaciones de parte de la trama del libro) así que te recomiendo que si no has leído todavía el libro te abstengas de continuar. [/su_box]

La primera vez que oí hablar de «La Ladrona de Libros» fue a raíz de su inminente adaptación cinematográfica. Cuando adaptan un libro a la gran pantalla suele haber siempre detrás un motivo en particular: el libro se ha vendido mucho.

Es una cuestión de márketing simple: sabes que la gran mayoría de esos lectores van a ser un público asegurado en las salas de cine.

Esto, sin embargo, no es ni mucho menos un indicador de que el libro sea bueno. Ni siquiera decente. Tenemos adaptaciones de libros mediocres: «Ángeles y Demonios» o «Eragon» son las primeras que me vienen a la cabeza.

Con La Ladrona de Libros recibí algunas referencias positivas de la película y del libro así que decidí ponerme manos a la obra con este último.

La novela es, para empezar, un cuento maravilloso. Puede que a algunos les parezca triste por lo cruel de su final, pero es lo que al cine fue en su día La Vida es Bella. Una historia perfectamente narrada. Donde las historias conviven con la crudeza de la guerra, de esa gran guerra que no sólo asoló Europa sino que sacó a relucir las grandes miserias de la condición humana.

Y en esto, Markus Zusak, su autor, se muestra como todo un experto.

Narrada desde la visión de la «Muerte», La Ladrona de Libros nos cuenta la vida de una pequeña niña que ya desde bien temprano ha de enfrentarse a grandes obstáculos y dificultades para poder sobrevivir.

Desde el mismo instante en que conoces a Liesel Meminger te enamoras perdidamente de ella. De su inocencia. De su visión transparente de la vida. Su única arma contra un mundo inexplicablemente cruel e irracional son las palabras y su imaginación. Y gracias a ellas sobrevive.

Liesel es una alemana con unos padres incómodos para un régimen nazi incipiente. Ese es el primer obstáculo que debe sortear y para ello termina en casa de los Hubermann (Hans y Rosa): alemanes de los de verdad, los arios de raza pura que tanto gustaron a la antítesis aria que fuera Adolf Hitler. Pura contradicción.  Bondad y desprecio. Blanco y negro. Eso es la humanidad.

Lo interesante del libro es precisamente lo humano que resulta. Por encima de la locura que llevó al exterminio de millones de judíos, a la muerte de millones soldados en una guerra sin sentido (¿alguna lo ha tenido?), a la posterior represalia a millones de alemanes, muy por encima, sutilmente, mezclándose y apareciendo entre las grietas de la dignidad humana, surgen las personas.

El vecino rubio y ario que se pintó de negro para parecerse a Jesse Owens. ¡Ay Rudy! Para mi ese el PERSONAJE de la novela. En cualquier momento te grita un Heil! Hitler! sin tener la menor de las ideas de lo que en realidad supone gritarlo. Cargado de amor por los que le rodean.  Él es el alemán medio. Él es el ser humano medio.  El que dejó que las cosas sucedieran. ¿Culpable? Sí, es posible. Pero al fin y al cabo también lo somos nosotros permitiendo las tropelías que suceden en nuestro país.

Luego tenemos a los padres adoptivos. El más que adorable Hans y la tierna (aunque severa) Rosa. Son tan entrañables que cuando el escritor decide arrancártelos sin avisar tienes la obligación de odiarlo infinitamente. Son el padre y la madre. El ying y el yang de una familia. Equilibrio a pesar de todo. Y de nuevo son alemanes medios. Alemanes que no alcanzan a entender por qué es obligatorio odiar a alguien por ser moreno, por tener los ojos castaños o unas creencias diferentes.

Y por último está Max. La imagen viva del oprobio, de la sin razón humana, de lo más animal de nuestra condición. Max es judío. Y se acabó. Eso es todo. ¿Buena o mala persona? ¿Inteligente o estúpido?. Eso da exactamente igual. Nació judío y con ello todo lo demás dejó de importar. Porque una sociedad entera, un régimen al completo, creyó ciegamente a un enajenado y sus teorías raciales y lo consideró menos que humano: lo consideró prescindible.

Lo genial es que Max además de judío es un tipo estupendo. Bordea la muerte en tantas ocasiones que asumes que al final también caerá al hoyo. Intentas no acercarte demasiado, sabes que es frágil, intuyes que no durará (es un judío en medio de la Alemania nazi, por favor) pero al final resulta que termina siendo uno de los ejes de la narración.

El libro te atrapa por su narrativa heterodoxa, por sus formas extrañas, por sus giros hacia adelante y hacia atrás. Te seduce. Capaz de destriparte el final y aún así dejarte con la boca abierta con él.

Se ha convertido sin lugar a dudas en uno de mis grandes libros de 2014.

Nota: 9/10

Reseña: El Hijo de la Luz – Christian Jacq

Quedarse maravillado por el esplendor que un día llegó a alcanzar Egipto como una de las Civilizaciones más grandes de la Humanidad no es algo nuevo para mi.

Christian Jacq comienza con El Hijo de la Luz su detallado periplo a lo largo de la vida y obra del gran faraón Ramses II, hijo de Seti I y conocido como Ramses “El Grande”.

Sin lugar a dudas Ramses II es un personaje histórico al que le rodea tal cantidad de mistiscismo que cualquier obra que trate sobre él tiene un atractivo especial.

El Hijo de la Luz es una novela donde Jacq nos pone en situación: Ramses es el segundo hijo del faraón Seti, figura imponente que ha gobernado con férrea discilplina el destino de las “Dos Tierras” bajo la Ley de Maat. Chenar, su hermano mayor, es el heredero al trono. Sin embargo, el faraón Seti, que ve en Ramses a aquel que debe sucederle y convertirse en el pastor de Egipto, lo designa como Regente.

A partir de ese momento las intrigas en palacio se sucederán. Ramses deberá luchar contra sí mismo y sus miedos y contra todos aquellos que quieren verle caer. Entender y aceptar su destino será el primer paso que deba dar para poder salvar su destino y su vida.

Christian Jacq logra atraer al lector a un mundo histórico entremezclando en su novela los ingredientes necesarios como para mantener la atención en todo momento. El argumento combina la historia, la tradición y costumbres de la época, las relaciones humanas, la búsqueda de la verdad y el amor.

Se trata de un comienzo prometedor para esta pentalogía sobre el Rey de Reyes del Antiguo Egipto.

 

Nota: 8/10