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Tutorial: Remote Desktop en Windows 7

Una de las herramientas que considero más interesantes a través de la red es el Escritorio Remoto.

Existen bastantes opciones para poder acceder a nuestro PC a través de Internet y poder así gestionar su funcionamiento de forma remota.

La más sencilla para los usuarios de sistemas operativos de Microsoft (Windows XP, Windows Vista, Windows 7 o Windows 8) es el acceso mediante la aplicación nativa «Remote Desktop» (RDP).

Mediante esta simple herramienta podremos, desde cualquier PC con conexión a Internet, conectarnos e iniciar sesión en nuestro ordenador.

No obstante, para ponerlo en marcha hay que realizar una serie de pasos previos que os quiero detallar brevemente.

Abriendo paso.

La mayoría de usuarios de Internet disponemos de un router que hace las tareas de modem en nuestra casa. Este equipo por una parte se encarga de ser la interfaz entre nuestra red Ethernet LAN y el acceso a Internet (ADSL, DOCSIS, etc.).

Generalmente estos equipos están configurados de manera que el tráfico desde nuestra red a Internet está permitido (y así podemos navegar sin problemas) pero todo el tráfico cuyo origen es externo está filtrado.

Esto es una medida de seguridad básica que evita problemas mayores. No obstante, para nuestro fin supone un obstáculo.

En la siguiente imagen os muestro cómo está, de forma esquemática, montada mi red de casa. Veréis que es algo muy simple. Lo que tenemos que hacer para empezar es configurar el equipo de acceso a Internet para que permita el flujo de tráfico entre Internet y nuestro PC en los puertos que emplea el protocolo RDP.

Windows_RDP_4Para ello debemos partir de los siguientes supuestos:

  • Nuestro PC dispone de una IP configurada manualmente. Si lo configuramos mediante DCHP existe la posibilidad de que la configuración IP varíe y las reglas que vamos a introducir en el router son fijas e unívocas.
  • Tenemos acceso a la configuración PAT (Port Access Translation) de nuestro router. Existen equipos a los que no tenemos acceso o desconocemos cómo hacerlo. Os recomiendo que busquéis tutoriales específicos para vuestro equipo.
  • Disponemos de las versiones de Microsoft Windows que admiten Escritorio Remoto.

Una vez tenido en cuenta lo anterior debemos configurar el router para que permita el tráfico entre cualquier IP externa y nuestra IP local del PC (a partir de ahora IP_Local) en el puerto: 3389. Si necesitamos que sea otro puerto podremos cambiarlo de dos maneras:

  • Realizando una redirección de puertos en el propio router: cuando la petición se realice al puerto XX que el router la dirija a la IP_LOCAL:3389.
  • Cambiando la configuración del registro de Microsoft Windows indicando el puerto de escucha.

Con esta tarea completada con éxito tendremos vía libre para configurar nuestro sistema operativo.

Para ello deberemos seguir los siguientes pasos.

Configurando el Escritorio Remoto en Windows

Accederemos a la parte de Sistemas dentro de nuestro Panel de Control

Windows_RDP

Una vez allí buscaremos la «Configuración de Acceso Remoto»

Windows_RDP_2

Finalmente seleccionaremos en la ventana que nos aparece la opción de permitir conexiones desde ordenadores que utilicen cualquier versión de RDP.

Windows_RDP_3

Un último detalle importantísimo: el firewall de Windows. Aunque pensemos que tenemos vía libre, nuestro querido Microsoft Windows viene por defecto con su propio Firewall activado. Una de dos, o bien lo desactiváis (poco recomendado si no confiáis en la configuración de vuestra red) o bien añadís una regla por la que acepte las conexiones entrantes al puerto del RDP.

Con esto podréis acceder desde cualquier PC conectado a Internet a vuestra estación de trabajo e iniciar sesión en ella.

 

 

[CCNA Voice] Introducción a la Voz sobre IP (I)

Fue a finales de 1800 cuando Thomas A. Edison inventó (o tomó prestada la idea) de lo que se convertiría en el primer dispositivo de grabación de voz de la historia: el fonógrafo.

Este dispositivo convertía la voz humana en señales eléctricas que se registraban sobre una película de un material específico y que posteriormente se podían reproducir.

No se tardaría mucho en trasladar este invento al ya establecido telégrafo y, en consecuencia, dar lugar al nacimiento de la telefonía.

Con el paso del tiempo el ser humano ha ido perfeccionando las técnicas de muestreo de señales analógicas (la voz lo es) y ha dado paso a los procesos de digitalización: muestreo y cuantificación.

Gracias a estos sistemas cualquier señal puede ser representada por un número finito de bits, ya sabéis, cero o uno, y por tanto almacenada de forma mucho más sencilla.

Para el proceso de muestreo se hace uso de un teorema que desarrolló Harry Nyquist a principios del siglo XX y que de forma muy resumida y ligera viene a decirnos que para que no se pierda información la cantidad de muestras que deben tomarse de una señal debe ser el doble de su ancho de banda (cantidad de banda que ocupa esa señal). Tenéis el teorema mucho mejor explicado en este enlace: Teorema de Nyquist, pero sirva esa pequeña explicación para poder entender las limitaciones de muestreo.

Siguiendo con esta idea, estudios sobre el funcionamiento del oído humano demostraron que, de media, un oído común es capaz de detectar señales del rango entre 20 Hz y 20.000 Hz pero que nos basta con un ancho de banda entre 300 y 3.400 Hz para identificar correctamente el tono y el significado del habla humana.

Es comprensible que se buscase desde el comienzo minimizar los recursos necesarios para permitir la comunicación de voz y por ello se estableció el rango de frecuencias de hasta 4.000 Hz como estándar.

Así, haciendo uso del teorema de Nyquist necesitaríamos el doble de muestras para no perder información, esto es, 8.000 muestras por segundo.

El segundo aspecto del proceso de digitalización es la cuantificación: asignar un valor numérico a un determinado valor analógico. Aquí hay pérdida de información inherente y es imposible evitarla puesto que no podemos representar una escala infinita (mundo analógico) mediante una escala finita (mundo digital). Se estableció que cada muestra se representaría por un byte (8 bits).

Con esta información es bastante sencillo calcular el total de ancho de banda en bytes que se requiere para la comunicación de voz estándar: 8.000 muestras por segundo, 1 byte por muestra = 8.000 bytes por segundo o, lo que es lo mismo, 64.000 bits por segundo (64 kbps).

Se conoce como Digital Signal 0 (DS0) al canal básico de telefonía cuyo ancho de banda es, como podréis intuir, de 64 kbps.

Una vez alcanzada la capacidad de digitalizar la señal era cuestión de tiempo que los ingenieros de redes desarrollaran la posibilidad de enviar la información de voz a través de las redes de interconexión de datos actuales pasando de una conmutación de circuitos donde se establecía un circuito único entre emisor y receptor a una conmutación de paquetes donde pequeñas porciones de la comunicación viajan por distintos caminos desde el emisor para ser recibidas, ordenadas y correctamente escuchadas por el receptor, dando origen a lo que conocemos como Voz sobre IP.

Gracias a esta tecnología disponemos en la actualidad de la capacidad de integrar todos los servicios de comunicación: voz, vídeo y datos a través de una única red de intercomunicación lo que, sumado a los altos anchos de banda que se están alcanzando, nos abre la puerta a una amplia cantidad de aplicaciones de comunicación.

jQuery básico (I)

¿Qué es jQuery?

jQuery es una librería, esto es, un conjunto de funciones preparadas para funcionar basada en Javascript un lenguaje de programación orientado a los navegadores web y a la interfaz de usuario.

Gracias a jQuery vamos a poder simplificar:

– Movernos por el DOM.

Un documento web (página web HTML) tiene una estructura de árbol de forma que cada elemento que compone el documento está identificado y relacionado: párrafos, títulos, imágenes, listas, hipervínculos. Esto es debido a que HTML (Hypertext Markup Language) es un lenguaje de programación de marcas jerárquico. Mediante jQuery vamos a poder movernos (y por movernos entendemos analizar) por todo este árbol jerárquico de componentes del documento HTML.

– Manipular el DOM
– Gestión de eventos.

Por eventos entendemos cualquier interacción entre el usuario y el documento web: desde el típico click sobre un enlace hasta movimientos de ratón o presión de determinadas teclas.

– Efectos de la interfaz de usuario
– AJAX.

Se trata de una tecnología que nos permite introducir comportamientos asíncronos (es decir, lanzados por determinado evento) durante el tiempo que el usuario está en una web lo que, en resumidas cuentas, nos permite realizar cambios en la propia página web sin necesidad de recargarlas aumentando así exponencialmente la capacidad interactiva de las mismas.

Además, algo muy interesante es su funcionalidad en la práctica totalidad de los navegadores actuales.

En esta primera aproximación a jQuery vamos a comprender la estructura básica que debería tener un documento jQuery y vamos a programar una pequeña animación ejemplo.

En primer lugar hemos de comprender varios conceptos sobre las herramientas que vamos a usar:

Javascript: No requiere instalación porque es inherente a los navegadores. Desde hace ya bastante tiempo todos los navegadores soportan las etiquetas <script> y son capaces de procesar correctamente Javascript.
jQuery: Es una librería que debemos cargar en nuestro documento HTML y, por tanto, debe residir en nuestro servidor.
Script: Va a ser nuestro «programa». Encargado de ejecutar las órdenes y comandos que queramos que nuestro documento HTML interprete.

Animaciones Básicas

– Básico: show(), hide(), toggle(), fadeIn(), fadeOut().
– Avanzado: animate(). CSS parameters.

Ejemplo de documento HTML con jQuery integrado:

[cc lang=’html4strict’ ]




Mostrar…

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[/cc]

Recomiendo usar un subdirectorio para todos los scripts: «lib», «script», «code»…

Ejemplo de script básico:

[cc lang=’javascript’ ]$(document).ready(function(){
// First version of testing
$(‘#p1’).hide();
$(«a#show»).click(function(event){
$(‘#p1’).toggle(1000);
});
});[/cc]

Todas las $(…) son los selectores del DOM y especifican qué elemento del árbol estamos eligiendo. Como veréis, siempre empezaremos con un $(document).ready(… dado que queremos que nuestro programa cargue una vez toda la página HTML y, por ende, el DOM hayan sido cargados.

El primer selector $(‘#p1’) posiciona a nuestro programa sobre el elemento que tenga como atributo «id» el nombre «p1» y sobre ése aplica la función hide(): lo oculta.

El siguiente selector $(«a#show») busca el elemento del DOM a (hipervínculo) que tenga como id «show» y escucha el evento click. Cuando el usuario clickea sobre ese elemento lanza el contenido de ese «evento», que en este caso es una función que busca de nuevo el elemento con id «p1» y le aplica la función toggle(): si estaba oculto lo muestra y si se mostraba lo oculta.

Probad y me contáis.

Redes Básico (II): Servidor DNS

Hace unos días explicaba de forma introductoria el significado y la utilidad de las direcciones IP. Si recordáis, aquellas matrículas que identifican a todos los dispositivos en Internet.

Sin embargo, pese a que en nuestro día a día navegamos continuamente por distintas páginas web, no creo que hayáis escrito demasiadas direcciones IP en la ventana de vuestro navegador. ¿Por qué?

Bien, los sesudos creadores de la red de redes se dieron cuenta al pasar un poco tiempo, que recordar retahílas de 4 números de 0 a 255 para acceder a los distintos servicios era algo excesivamente complejo hasta para ellos y por tanto pusieron en marcha sus engranajes para desarrollar una solución a este pequeño contratiempo.

Y así nació DNS. DNS son las siglas de Domain Name System y es » un sistema de nomenclatura jerárquica para computadoras, servicios o cualquier recurso conectado a Internet o a una red privada. Este sistema asocia información variada con nombres de dominios asignado a cada uno de los participantes. Su función más importante, es traducir (resolver) nombres inteligibles para las personas en identificadores binarios asociados con los equipos conectados a la red, esto con el propósito de poder localizar y direccionar estos equipos mundialmente.»  [Fuente: Wikipedia España].

Para que nos entendamos, DNS es un sistema compuesto por miles de servidores distribuidos por el mundo que almacenan una tabla en la que relacionan directamente las direcciones IP con el nombre del servidor. De esta forma, cuando nosotros tecleamos en la barra de nuestro navegador www.google.es, en realidad, el navegador lo primero que hace es realizar una consulta DNS.

Esta consulta DNS se realiza al servidor DNS que tengamos configurado y lo que se le solicita es que «resuelva» la dirección IP de «www.google.es». Una vez el servidor la encuentra y nos la devuelve, nuestro navegador realizará a partir de entonces las consultas necesarias mediante la ya conocida matrícula única (la dirección IP).

De nuevo nos encontramos ante un sistema jerárquico. Si las consultas que realizamos a nuestro servidor DNS no devuelven resultado entonces éste realizará una petición un servidor de nivel jerárquico superior (el cual se supone que tiene más duplas dirección IP – nombre del servidor) y así sucesivamente hasta hallar la correspondencia o descartar esa dirección por no existir.

La duda que te puede surgir es ¿y por qué no centralizar en un único superservidor toda la información y no tener que distribuir la información? De esta forma las consultas siempre serían al mismo equipo y si no tuviera la información la resolución sería automática.

La respuesta son en realidad dos: tiempo y seguridad.

Si tuviéramos un único equipo éste debería estar localizado físicamente en algún sitio. Es bastante lógico pensar que si, por ejemplo, estuviera en EE.UU., las consultas tardarían infinitamente más si éstas debieran realizarse hasta allí que si las realizamos contra un servidor alojado a escasos kilómetros de casa. Y con ese servidor, en un porcentaje muy elevado de ocasiones nos basta. Si analizáis vuestro comportamiento en la red veréis como vuestras costumbres de navegación os hacen visitar siempre las mismas páginas.

Disponer de un servicio como éste centralizado supone tener un único punto de fallo. La caída de ese único servidor provocaría dejar sin este servicio al 100% de usuarios.

De modo que normalmente configuramos los servidores DNS que nos proporciona nuestro proveedor de acceso a Internet.

¿Dónde se configuran?

La mayoría de vosotros accederéis a Internet a través de una red con el DHCP habilitado. Esto, en resumidas cuentas, es un «enchufa y funciona», es decir, una vez conectáis el PC al dispositivo de red, éste configura el equipo con todos los parámetros, incluyendo los servidores DNS.

Aún así, si queréis modificar este parámetro no tenéis más que acceder a vuestra configuración de redes y en la pestaña DNS cambiar las direcciones IP de los servidores.

¿Qué alternativas tengo?

Además de los ya mencionados servidores DNS que proporcionan los proveedores, si no quieres pasar por ellos tienes alternativas:

– Google DNS: 8.8.8.8 / 8.8.4.4 [ https://developers.google.com/speed/public-dns/ ]

– Open DNS: 208.67.222.222 / 208.67.220.220 [ http://www.opendns.com/ ]

Porque piensa que estos servidores están recibiendo todas y cada una de las direcciones URL que introduces en tu navegador, ya sea la de la encilopedia Británica, como la de la web de contactos en la que entras a escondidas.

 

Redes Básico (I): Dirección IP

IP Address - Dirección IPMuchos de los que os interesáis por primera vez en el mundo de las redes de computadores estáis familiarizados con un concepto básico de éstas: la dirección IP.

La dirección IP es una etiqueta numérica que identifica, de manera lógica y jerárquica, a un interfaz (elemento de comunicación/conexión) de un dispositivo (habitualmente una computadora) dentro de una red que utilice el protocolo IP (Internet Protocol), que corresponde al nivel de red del Modelo OSI. [Fuente: Wikipedia España]

Básicamente se trata de una «matrícula» que identifica unívocamente un elemento que entra a formar parte de nuestra red y que, por tanto, puede enviar y recibir información. Gracias a este identificativo podemos hacer referencia expresa a cada uno de los equipos conectados e intercambiar información con ellos.

Actualmente está implementada la versión 4 (IPv4) de este protocolo y parcialmente completada la implementación de su versión 6. Las diferencias son bastante notables pero bastará decir que se está migrando a la versión 6 porque nos estamos quedando sin números IPv4 libres.

Aunque la dirección IP se define como un número binario de 32 bits, para facilitar su uso entre los técnicos de redes, estos 32 bits se agrupan en 4 números decimales de 0 a 255 (2e8) separados por puntos entre ellos. Así, una dirección IP ejemplo sería: 196.232.12.5

En la definición también se especifica que se trata de un identificativo jerárquico. En los inicios, cuando Internet todavía estaba en pañales y se desconocía su potencial, se pensó que el número de direcciones IP planteadas (2e32) era más que suficiente para cubrir las necesidades de la tecnología. Además, se definieron bloques distintos de rangos de direcciones IP para tamaños de redes diferentes dando lugar a lo que conocemos por Clases de IP.

En la actualidad, pese haber perdido ese carácter jerárquico por la expansión de Internet, seguimos empleando el concepto de redes de clase A,B,C.

Así, la Clase A es la que definiría los rangos con más cantidad de direcciones disponibles (más de 16 millones) por cada red, aunque de este tipo sólo tengamos disponibles 128: 1.0.0.0 a 126.255.255.255

La Clase B definiría un rango intermedio que nos permitiría disponer de más de 65 mil direcciones IP únicas por cada red a cambio de aumentar el número de redes disponibles: 128.0.0.0 a 191.255.255.255

Y finalmente la Clase C se concibió como la clase para pequeños entornos dónde el número de direcciones fuera reducido, 254, para disponer así de más de 2.000.000 de redes: 192.0.0.0 a 223.255.255.255

En otro capítulo abordaremos con más profundidad la diferencia entre red, subred y host para que podamos entender correctamente estos conceptos, pero para tener una idea general sobre la jerarquía de direcciones IP es suficiente.

Así, la dirección IP es un número que supone la base del funcionamiento de la totalidad de las comunicaciones digitales que en la actualidad se emplean. Nuestro acceso a Facebook, nuestra consulta al correo, el acceso a las aplicaciones móviles online, hasta incluso los pagos en los comercios se fundamentan en este concepto. Y por eso es importante tener muy claro cuál es su utilidad y su funcionamiento.

 

Comenzando con LaTeX – Breve tutorial.

Desde mis tiempos universitarios he sentido cierto interés sobre LaTeX.

LaTeX es un sistema de composición de textos, orientado especialmente a la creación de libros, documentos científicos y técnicos que contengan fórmulas matemáticas. [ es.wikipedia.org ]

La diferencia fundamental con un procesador de textos convencional, como por ejemplo Microsoft Word™ es que si bien éste es un editor WYSIWYG, aquello que ves es aquello que obtienes, LaTeX se fundamenta en un archivo de código de marcas. Algo parecido a HTML.

Ventajas

Es independiente del sistema operativo. Lo cual nos permite llevar nuestros archivos LaTex (.tex) a cualquier entorno y crear los archivos que queramos con independencia de la arquitectura que empleemos.

Es un estándar de facto en el mundo científico. La mayoría de papers, documentos teóricos, prácticas, hasta incluso exámenes, están hechos con este sistema.

Desventajas

Es un lenguaje de marcas lo que inexorablemente implica enfrentarse con una hoja en blanco en la que lo que escribimos y lo que pretendemos obtener no tienen una relación directa. En resumidas cuentas, la curva de aprendizaje es diferente que la de editores convencionales.

Comenzando con LaTeX

Para empezar con LaTex necesitaremos dos sencillos programas gratuitos

– TeXWorks [ http://www.tug.org/texwork ]

– MiKTeX  [ http://miktex.org/2.9/setup ]

Una vez instalados iniciaremos el software TeXWorks que automáticamente nos detectará el software de impresión LaTeX MiKTeX.

Para empezar podemos crear un pequeño y sencillo documento con este código ejemplo que os facilito:

[cc lang=’latex’]

\documentclass[11pt,a4paper]{article}

\usepackage[utf8]{inputenc}

\usepackage[spanish]{babel}

\usepackage{graphicx}

\begin{document}

\title{Ejemplo Documento}

\author{Sergio Madrigal Muelas}

\maketitle

\section{Seccion Ejemplo}

Esta es una sección de ejemplo

\end{document}

[/cc]

Una vez lo tengáis bastará con guardarlo y compilarlo (Ctrl + T) para ver el resultado en formato PDF.

Si tenéis cualquier consulta no dudéis en usar los comentarios.

Creando un panel deslizante con jQuery

jQuery es realmente una herramienta potente que nos permite extender la funcionalidad del navegador para mejorar la experiencia del usuario de forma notable.

Uno de estos días dedicaré un análisis algo más extenso sobre la idoneidad de trabajar con jQuery + PHP y de qué ventajas reales nos ofrece.

Lo que hoy nos ocupa es un pequeño tutorial de cómo realizar de forma rápida y sencilla un vistoso panel deslizante que nos permita «mostrar» y «esconder» información a partir de una pestaña que aparezca en la parte superior de nuestra web.

En los siguientes fragmentos os muestro el código asociado a los 3 archivos que necesitáis tener:

[cc lang=’css’ ]#panel{
margin-top: 600px;
width: 100%;
height: 0px;
color: #999999;
background: #272727;
overflow: hidden;
position: relative;
z-index: 3;
}[/cc]

[cc lang=’html4strict’ ]

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[/cc]

[cc lang=’javascript’ ]
$(document).ready(function() {
$(«div#panel»).height(0);
$(«div.panel_button»).click(function(){
$(«div#panel»).animate({
height: «200px»
});
$(«div.panel_button»).toggle();
});
$(«div#hide_button»).click(function(){
$(«div#panel»).animate({
height: «0px»}, «fast»);
});
});
[/cc]

Si observamos el funcionamiento es realmente sencillo. Por un lado disponemos de una definición CSS para un elemento div de las dimensiones que queremos que sea nuestro panel con la propiedad «overflow:hidden».

Gracias a esto y al height inicial de 0px, el panel no se mostrará inicialmente, mientras que el botón, que bien puede ser una pestaña en PNG, sí que aparecerá (su versión ON).

El archivo javascript es el que, obviamente, gestiona la funcionalidad, y lo hace mediante dos conceptos:

Cuando detecta un evento «click» sobre la pestaña (que no es más que una imagen) desencadena el funcionamiento: cambia los parámetros de height del panel de forma progresiva (dando la sensación de que el panel se desliza) y cambia la imagen de la pestaña a su versión OFF.

Sencillo, limpio y rápido.

Y ya sabéis, dudas o lo que necesitéis, en los comentarios.

 

Mi experiencia Kindle

Estas navidades, Papa Noel y Los Reyes Magos, entre otros, han decidido regalarme un fantástico lector de libros electrónico Amazon Kindle Basic

Qué es un Lector de Libros electrónico o eBook

Un lector o eBook es un dispositivo diseñado para almacenar libros en formato electrónico y mostrarlos por su pantalla. La diferencia fundamental entre estos dispositivos y cualquier otro aparato que disponga de pantalla es su sistema de tinta electrónica o eInk. Gracias a este sistema, la pantalla del eBook se comporta como si se tratase de un libro tradicional, es decir, la pantalla no se ilumina, ni cansa a la vista.

Primer contacto

La primera vez que tuve en mis manos el Kindle me pareció realmente pequeño y compacto. Fino, manejable y con un acabado muy profesional. Pero por encima de eso está lo que se siente al leer en un dispositivo así. Después de alrededor de 2 semanas de usarlo, he podido disfrutar de 3 libros completos y puedo asegurar sin género de dudas que es una auténtica maravilla.

Entiendo que muchos se niegan a dar el paso por las reticencias a dejar el formato tradicional en papel. Esa típica frase de «como leer en un libro…». Y los entiendo. Yo era así. Pero la cosa ha cambiado.

  • La lectura es cómoda, rápida, fluida, prácticamente no te das cuenta de que estás leyendo en un aparato electrónico.
  • Tienes a tu disposición un catálogo de libros inmenso, en muchos idiomas. Disponible al instante.
  • Es tan portátil que cabe en el bolsillo de un pantalón. Y en él puedes almacenar centenares de libros.
Podría pasarme así mucho tiempo, pero basta con que os asegure que si sois amantes de la lectura, como yo, por 99€ con gastos de envío incluidos no podéis dejar pasar la ocasión de disfrutar del placer de la lectura en un aparato así.

Qué falla en Miso

Para los que todavía no lo sepáis, Miso es una aplicación online que te permite hacer una especie de «check-in» de las series que estás viendo. La idea en sí se aproxima bastante al concepto de «Social» que tanto están cogiendo muchas aplicaciones en la nube.

Sin embargo, pese a que la idea inicial es interesante y divertida, la base de datos la construyen los propios usuarios y la comunicación con Twitter y Facebook es perfecta, adolece de un problema de base que si no lo solucionan pronto probablemente provocará que la idea se extinga.

Al menos desde mi punto de vista, en lo que a series se refiere, la aplicación tendría un potencial increíble si existiera alguna forma de llevar un seguimiento de las series que ves y de que te avisaran de que hay disponible un capítulo nuevo.

Todo el sistema ahora mismo se reduce a hacer check-in y ganar «puntos» por hacerlo. No existe una utilidad real.

¿Y vosotros, qué herramientas usáis para llevar un seguimiento de las series que veis?

Enlace | www.gomiso.com

El «cloud computing»

Aunque es últimamente un concepto de moda, no es en absoluto nuevo. El «cloud computing» o el procesado/la computación en la nube es una idea que lleva ya muchos años forjándose pero que es ahora, cuando los acceso a Internet lo han permitido cuando está viviendo su edad dorada.

Por «cloud computing» entendemos que nosotros, como usuarios, no realizamos trabajo alguno y es un equipo que está en Internet el que lo realiza. De esta forma obtenemos cuantiosos beneficios: no requerimos de máquinas potentes para obtener resultados, abaratamos costes distribuyendo el trabajo, mejoramos la experiencia del usuario y su ubicuidad: ahora disponemos de los resultados desde cualquier equipo conectado a la red y favorecemos el desarrollo en grupo.

Spotify, Youtube, EyeOS son claros ejemplos de «cloud computing».

Sin embargo hay que cuidar mucho la dependencia que puede surgir cuando se trabaja con este tipo de soluciones, puesto que si en algún momento uno de esos recursos pasa a estar inaccesible (bien por caída de los servidores o bien por no disponer de acceso a internet), en muchos casos no se dispone de una copia de seguridad local y por tanto puede perderse.

El caso de Spotify es una buena forma de responder a esa necesidad: con las cuentas Premium uno dispone de la posibilidad de tener listas «offline», es decir, descargarlas en el PC y poder escucharlas aún cuando no se tenga acceso a internet o los servidores de Spotify tengan algún problema.

Quizá con la música no sea tan relevante, pero cuando uno trabaja con documentos importantes, es necesario que exista una solución sencilla y eficiente de disponer de copias de seguridad. (La estrategia de funcionamiento de Dropbox es un buen ejemplo de la solución híbrida).

Pero, volviendo a la música, muchos usamos con frecuencia Spotify y tenemos una buena cantidad de listas de canciones. ¿Os habéis preguntado qué sucedería si de repente Spotify deja de funcionar?