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Esto no es una pipa

Esto no es una pipa.

Así reza el título de este cuadro del pintor surrealista René Magritte [Wikipedia.es]. Lo realmente interesante de esta imagen es su significado. Obviamente la mayoría de nosotros, antes de leer el texto, vemos claramente una pipa.

Sin embargo, si nos paramos un momento a pensar un poco más, llegaremos a la conclusión de que en realidad lo que vemos no es una pipa, sino una representación de ella. En verdad son miles de píxeles en nuestro ordenador que reproducen algo que se asemeja a lo que en nuestro cerebro es una pipa y, automáticamente, asignamos esa referencia a lo que estamos viendo. Pero esta imagen no se puede tocar, no se puede fumar, no se puede oler. No es, en definitiva, una pipa.

Más allá de las connotaciones psicológicas desde el punto de vista semántico de las representaciones icónicas, lo que me interesa extraer de esta imagen es su analogía con las actuales formas de interacción social a través de las redes.

Pese a que en muchos casos resulta evidente la distancia que hay entre lo que vemos publicado y lo que realmente sucede (más si cabe en personas de nuestro entorno más cercano), la sociedad parece moverse hacia interacciones basadas en representaciones de la realidad más que en la realidad propiamente dicha.

La necesidad de mostrar al mundo una imagen de bienestar

La necesidad de mostrar al mundo una imagen de bienestar por encima del propio bienestar.

Así nos preocupamos de mostrar una imagen social que se relacione con situaciones de bienestar (ya sea económico, de salud, de estatus, de belleza, etc.) alejándonos del fin en si mismo: el propio bienestar. Aunque resulte terriblemente paradójico, las redes sociales están alimentando ese enfoque hacia la manipulación de la realidad, en lugar de sentar las bases de una comunicación ubicua y potenciar las relaciones de proximidad. Y además se trata de una comunicación en los dos sentidos que se realimenta: el que visualiza el contenido forma parte activamente de este juego de marionetas fomentando y reforzando estas actitudes cuando interactúa con el emisor.

Es complicado predecir cuál será el futuro de estas redes sociales que giran entorno al culto a la imagen. Lo que es innegable es la influencia negativa que pueden llegar a tener, tanto para el creador de los contenidos, que siente la necesidad imperiosa de transformar su realidad para vender una imagen de éxito, convirtiéndose así en un yonki de la aceptación social y poniendo su felicidad en manos de miles de desconocidos, como para el receptor, que en sus anhelos por parecerse al emisor, sufrirá de la frustración por considerar su realidad alejada de lo que le vende la imagen manipulada que está viendo.

Trabajemos en grupo

Conviene reparar en un hecho fundamental e inherente a nuestra especie, su marcada condición social. Es sorprendente que al final de la cadena evolutiva encontremos un organismo que nace altamente indefenso y cuyos sentidos distan mucho de estar maduros y operantes.

Para muchos, esta circunstancia es una seña indudable de que la riqueza de nuestra especie no reside en las capacidades individuales sino en la facultad de cooperar y trabajar en grupo.

(Tomasello, 1999; Vygotski y Luria, 1930/1993).

Y es así como podremos construir un mundo mejor. Cuando entendamos que ya desde nuestra tierna infancia nuestros genes, nuestra herencia, nuestro legado de miles de años de presencia en la Tierra, de millones de años de lenta y constante evolución, nos han llevado a asimilar la cooperación y la interacción social como los pilares fundamentales sobre los que asentar el desarrollo humano.

Me gusta pensar que dentro de algunos años la humanidad haya sido capaz de alcanzar su cenit evolutivo, sorteando los obstáculos autoimpuestos por las propias sociedades y haya podido encontrar el camino hacia un mundo totalmente interconectado fundamentado en el equilibrio de fuerzas, en el respeto y en la suma.

Sé que tal vez es un pensamiento demasiado optimista, más si cabe en los tiempos que corren en los que son más los que se empeñan en restar y en mirar hacia otro lado que en construir proyectos de sociedades nuevos y adaptados a los nuevos tiempos.

Pero soñar, otro de los grandes pasos evolutivos de nuestra querida humanidad, es gratis. ¿verdad?

Crítica: 5 centímetros por segundo

Comienzo esta temporada 2016 de posts con la crítica a una de esas pequeñas joyas que descubres por casualidad y que instantáneamente se convierte en una de tus favoritas.

Ficha técnica

Titulo: Byousoku Go Senchimetoru
Director: Makoto Shinkai
Temática: Drama, Romance [Seinen]
Duración: 63 minutos
Más información: Cinco centímetros por segundo (Wikipedia)

Argumento

Byousoku 5 centimeters se divide en tres cortos de alrededor de 20 minutos. En cada uno la historia gira entorno al mismo protagonista Takaki Tono, un joven japonés.

Episodio I: Extracto de flor de cerezo

Se nos presentan los grandes dos protagonistas: Takaki Tono y Akari Shinohara. Dos pequeños amigos que crecen juntos y a medida que se van conociendo más y más, algo surge entre ellos. La acción de este primer corto se centra en el viaje que realiza Takaki para volver a a ver a Akari en tren. Un viaje que servirá para contarnos su historia, sus preocupaciones, sus deseos. Para mi es el mejor de los tres cortos por su forma de narrar los acontecimientos.

Episodio II: Cosmonauta

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Han pasado unos años y Takaki y Akari se han separado. Takaki también ha tenido que mudarse y lo ha hecho a una recóndita isla de Japón. Allí Takaki pasa sus días como estudiante de secundaria, absorto, navegando en sus pensamientos. En la ciudad también vive Kanae Sumita, una compañera de Takaki que está perdidamente enamorada de él pero que no se atreve a declararle sus sentimientos. Resulta que en esa isla se encuentra el Centro Espacial Tanegashima, de ahí el título del episodio. En este corto está la frase que más me ha gustado de los tres.

Episodio III: Cinco centímetros por segundo

Siguen pasando los años, ahora ambos, Takaki y Akari, siguen sus vidas con un recuerdo casi extinto de lo que sucedió años atrás. Sus caminos han tomado direcciones distintas pero parece que en un instante, el destino hace que sus trayectos se crucen. Sin lugar a dudas la escena final es lo mejor de la película.

Personajes

Takaki Tono

Protagonista, eje sobre el que gira todo el argumento de la historia. Se trata de un estudiante introvertido que encuentra, tal vez demasiado joven, a esa persona con la que disfruta de conexión distinta. A partir de ahí los devenires de la vida harán que sus caminos se separen y que tenga que lidiar con sus recuerdos.

Akari Shinohara

Pese a ser la otra gran protagonista de la historia, sabemos muy poco de ella durante los tres cortos. Conecta desde muy pequeña con Takaki y juntos construyen una relación llena de grandes momentos que se ve truncada cuando los padres de ella tienen que mudarse.

Kanae Sumita

Es la compañera de Takaki en el instituto de Tanegashima. Está locamente enamorada de él y no sabe cómo gestionar estos sentimientos. Poco a poco irá comprendiendo la realidad que hay detrás de las miradas perdidas de Takaki.

Sensaciones

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No esperaba encontrarme con algo así estos días. Hacia ya demasiado tiempo que no veía algo que me despertara tanto interés. La forma que tiene Shinkai de narrar estas tres historias, de entrelazarlas y de construir un relato con la suficiente consistencia hace que casi desde el primer minuto de despierte esa sensación de que estás viendo algo que merece la pena. Si además a esto le sumamos un planteamiento muy alejado de lo que estamos acostumbrados nos encontramos con una delicia para los sentidos. Visualmente es increíble pero por encima de su nivel artístico está la capacidad que tiene la historia para despertar reflexiones en el espectador. Me quedo con el análisis que la película hace del peso de los recuerdos en nuestras vidas y de cómo nuestro presente puede convertirse en un lastre para el futuro si no somos capaces de deshacernos a tiempo de él o, al menos, de asimilarlo y continuar con nuestro camino.

Lo mejor

Me cuesta destacar algo por encima del resto, porque se trata de una obra tremendamente completa que aúna virtudes artísticas con profundidad argumental. Me reafirmaría en lo que he escrito unas líneas más arriba: el primer corto, una de las frases del segundo y la escena final son, sin ningún género de dudas, tres maravillas dentro de la gran historia que es Byousoku 5 centimeters.

Lo peor

Tal vez la duración. Se hace terriblemente corto. Y en ese limitado margen de maniobra es muy complicado alcanzar una identificación con alguno de los personajes. Es emocionalmente impoluta pero solo es capaz de llegar al fondo cuando la degustamos al pasar unas horas, cuando analizamos las consecuencias de lo que hemos visto, cuando en medio del proceso asimilamos esos detalles que nos colocan en el mismo plano que el protagonista, en su misma búsqueda infinita. Y sin embargo no lo considero un defecto sino otra característica singular más de la película.

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En una frase

Me quedo sin lugar a dudas con esta:

Debe de ser el viaje más solitario que nadie pueda imaginar. Avanzar sin descanso hacia la oscuridad más absoluta, sin ni siquiera encontrar un átomo de hidrógeno. Creyendo que vas encaminado a descubrir los secretos del universo, de lo más profundo del inconmensurable abismo que es el espacio. Me pregunto hasta dónde deberíamos llegar… ¿Hasta dónde podemos llegar?

Nota: 8/10