Date archives "octubre 2013"

El camino correcto del mercado audiovisual

Leo en Vaya Tele que el visionado online de El Tiempo entre Costuras tiene un coste de 0,72€ por capítulo, y sinceramente me parece una excelente noticia.

¿Te has vuelto loco?

En absoluto. Nos llevamos quejando mucho tiempo de que la mal denominada piratería surge por cubrir una necesidad que ahora mismo no tiene alternativa razonable en el mercado legal. No es de recibo pagar cerca de 10€ por un libro en formato electrónico o más de 4€ por el alquiler de una película online.

Cuando reduces al mínimo los costes de distribución: el canal lo pongo yo y la empresa sólo debe aportar el almacenamiento en la nube, debe verse reflejado en el precio de formar notable. Y hasta ahora no era así.

Antena 3 cambia el guión

Pero llega Antena 3 con su serie estrella de todos los tiempos (al menos por este semestre): El Tiempo entre costuras, y decide cambiar la estrategia. Yo les aplaudo.

Te facilitan el acceso al capítulo ya emitido por 0,72€ y ahí ya estamos hablando de un coste más cercano a la realidad.

Alguien puede criticar que se trate de un capítulo ya emitido y que además otras series estén en línea de forma gratuita pero tú estás pagando por verlo en HD cuando quieras y donde quieras y sin publicidad. Pagar no llega a un euro por eso creo que es, bajo mi punto de vista, aceptable.

El sector de la distribución de contenidos debe moverse en esa dirección, costes muy bajos proporcionando servicios de calidad porque el retorno de la inversión llegará cuando, como siempre digo, el coste de buscarlo en las redes de descarga directa, con una calidad decente y en condiciones sea mayor (en tiempo y, por tanto, en dinero) que el pagar directamente por él.

Reseña: Bajo la misma estrella – John Green.

Un buen amigo siempre me echa en cara que escriba las reseñas o las críticas justo tras haber leído/visto una obra. Según él debería esperar al menos 24 horas para poder evaluar con cierta perspectiva aquello que acabo de ver. Si no lo hago, según él, tiendo a beneficiar excesivamente lo que critico.

Bien, han pasado más de 24 horas desde que terminase Bajo la misma estrella, de John Green. Si hace poco más de un día habría dicho que es una maravilla de libro, ahora, con un poco más de calma, lo reafirmo.

Es una pequeña joya literaria.

No es una obra magna. No pasará a la historia por ser un libro que revolucionase el género o por convertirse en una novela de referencia. Es una joya porque te llega al corazón desde la primera de sus páginas. Te conviertes en el confidente de una jovencita descarada y llena de vitalidad, Hazel Grace, y vives con ella, a través de ella en cada una de sus páginas.

Más allá de la genial historia que nos relata, Bajo la misma estrella es un libro de detalles escondidos, de frases que calan hondo entrando sin llamar, de sensaciones que percibes como reales.

Y no es fácil leerlo. Porque no se trata de un libro de superación contra una enfermedad. De héroes adolescentes. Es un libro que pretende mostrarte la realidad como es, sin edulcorantes, sin buscar la lágrima fácil, el suspiro fingido. Y al ser así a veces duele. Porque la vida es así, un claroscuro donde quizá hay más sombras que luces y que, sin embargo, por un instante, por un sólo momento en la inmensidad de un tiempo eterno, merece la pena.

Me cuesta explicaros las mil y una razones por las que os recomiendo que os leáis esta estupenda novela, así que en lugar de eso os dejo con dos cosas: una cita y un consejo, en una sola frase:

Algunas veces lees un libro, sientes un extraño afán evangelizador y estás convencido de que este desastrado mundo no se recuperará hasta que todos los seres humanos lo lean. (Bajo la misma estrella).

Nota:  9/10

Márketing histórico

Resulta terriblemente curioso lo importante, a lo largo de la historia de la Humanidad, que ha sido la imagen para todo tipo de escenarios políticos y bélicos.

En una época en la que parece que denostar todo lo que contenga la Marca España se ha convertido en una moda más y donde en el mundo entero se nos reconoce más por el maltrato al toro y las palmas que por nuestros muchos e importantes logros, me ha parecido relevante el hecho de que lo que mostramos al mundo, cómo se nos conoce, tiene más que ver con nuestras dotes, y las del resto del mundo, para vender nuestra imagen que con los logros en sí mismos.

Todo esto viene a que muchos (sobretodo británicos) recuerdan la famosa batalla donde la Armada Invencible fue derrotada por tropas inglesas y que, según ellos, supuso una victoria decisiva de la flota inglesa, cuando al final de esa guerra el tratado de paz resultó favorable para España.

Sin embargo pocos, o prácticamente nadie, recuerda la importante victoria española durante el Sitio de Cartagena de Indias (1741) donde, al más estilo 300, entre 3.000 y 4.000 soldados españoles derrotaron a una flota de cerca de 30.000 soldados británicos.

La historia resulta curiosa, ya no sólo por lo épico de la misma, sino por el hecho de que, creyéndose vencedor por la importante diferencia numérica, sir Edward Vernon, comandante de las fuerzas británicas, envío una carta a las autoridades de las islas asegurando que se había producido la victoria. Por este hecho existen varias monedas inglesas acuñadas con imágenes de la inexistente victoria del ejército británico sobre el español.

Al final, resultó que el comandante español, Blas de Lezo, les dio un repaso estratégico a los ingleses y no sólo mantuvieron la ciudad sino que derrotaron a la flota británica.

Pero, ¿quién recuerda a Blas de Lezo? ¿dónde está esa plaza al estilo "Trafalgar Square" con su estatua coronándola?

Imagen, señores. Y ahí, los españoles, llevamos muchos, muchos años perdiendo la batalla.


Si queréis saber más del tema, además de la Wikipedia, tenéis algunas novelas históricas que versan sobre esta épica batalla:

  • La conjura de la mentira – Ramiro Ribas Narváez
  • El héroe del Caribe – J. A. Pérez-Foncea (Libro en Amazon)

Google planea migrar a código cerrado.

Leo en DosBit que Google, la todopoderosa Google, está empezando a migrar parte de su catálogo de aplicaciones básicas desarrolladas para Android de código abierto a cerrado.

Esto, que a priori puede parecer un paso atrás para aquellos defensores del software libre.

¿Hay motivos para justificar este movimiento?

Parece que puede haberlos.

El primer motivo, como bien dice el artículo, viene relacionado con la proliferación de sistemas cerrados vinculados a grandes empresas (Amazon, mercado chino, etc.) que hacen uso de las aplicaciones desarrolladas por Google.

Quizá un segundo motivo, menos loable (o menos justificable para aquellos que siguen defendiendo el Don’t be evil de la gran G), es el de la protección de su sistema. Ahora que ya han introducido en una cantidad notable de terminales su sistema operativo, la siguiente fase puede ser migrar su desarrollo a código cerrado para competir de tú a tú con las soluciones de Apple. Sus mismos argumentos: fiabilidad, seguridad, calidad, etc., que ya nos conocemos.

¿Es el camino correcto?

No lo creo.

El software libre ha conseguido en los últimos años presentarse como un perfecto jugador en este torneo del desarrollo de software. Y nos ha beneficiado a todos.

Parte de ese empuje ha venido gracias a soluciones como las de Google, un gigante que ponía a disposición de todo tipo de desarrolladores unas potentes herramientas que les han permitido exprimir a fondo el hardware de los dispositivos.

Si ahora Google decide darle la espalda al Software Libre perderemos todos. Nos convertiremos en dependientes de las dos empresas tecnológicas que pugnan por ser la más grande del mundo y la capacidad de salirnos por la tangente y que aparezcan terceras soluciones interesantes que obliguen a Google y a Apple a ponerse las pilas será menor.

Don’t be evil, Google.

Reseña: Mendigos y Opulentos – Nancy Kress.

Nancy Kress lo vuelve a conseguir.

Si con Mendigos en España conseguía sumergirte en un futuro utópico donde las modificaciones genéticas iban a suponer un cambio convulso en la sociedad y en la política del mundo, con Mendigos y Opulentos da un paso más y concibe para el lector un mundo estructurado por clases y en el que el ser humano común, conocido como vividor ha degenerado dejando el gobierno a seres genéticamente modificados, los auxiliares y que se encargan de gobernar y regir la sociedad a cambio de los votos de los vividores.

Mientras tanto, una raza de super humanos que carecen de la necesidad de dormir, van a poner en jaque las raíces mismas de la sociedad con un descubrimiento que revolucionará el mundo.

Una narración intensa, trepidante, esta vez dirigida por tres personajes carismáticos: Billy, un vividor, Diana, una auxililar y Drew, el soñador lúcido.

Las dotes de Kress para, por un lado plantearnos la situación sociopolítica de la época y, por otro, desarrollarla en base a las diferentes perspectivas de cada uno de los personajes, hacen de este libro un auténtica maravilla que iguala, si no supera, a su predecesor.

Por ponerle algún pero podría decirse que las escenas donde se desarrolla más acción a veces resultan ligeramente planas y carentes de la tensión que deberían.

Aún así, lo interesante, más allá de la compleja historia, es sin ningún género de dudas las reflexiones éticas que van apareciendo a lo largo de la historia y que, pese a tratarse de un libro de ciencia ficción, tiene una aplicación directa en la actualidad.

Si os gusta la ciencia ficción, Mendigos y Opulentos debe ser vuestra siguiente novela.

Nota: 8.5/10

Primera Impresión: Suisei No Gargantia

Lo cierto es que últimamente me ha dado por buscar alguna serie anime que merezca la pena tras el «coitus interruptus» que supuso el final de la esperemos primera temporada de Shingeki No Kyojin – Ataque a los Titanes.

Y eso que rastreando la red fui a parar a un Shonen bastante extraño a priori: Suisei No Gargantia.

En un principio parecía un anime más de Mechas (robots gigantes) luchando por la supervivencia de la humanidad contra alienígenas. Algo tan visto en este mundo que se torna algo soporífero. Nunca he sido fan de ese tipo de series porque las considero ampliamente superadas después de tantos años de revisiones y actualizaciones.

No obstante, Suisei No Gargantia poco o nada parece tener que ver con las características propias de este tipo de animes.

Ya en el primer episodio el argumento realiza un giro interesante y nos posiciona en una perdida Tierra donde la Alianza de la Humanidad no ha vuelto a poner un pie desde hace siglos. Una Tierra perdida, como en las novelas de Asimov, que forma parte de las leyendas de la Alianza. Sumergida en agua a causa del deshielo de los polos en la que los seres humanos sobreviven sobre grandes plataformas marítimas.

Se presenta además, la lucha moral y ética entre una estructura política puramente militar y enfocada exclusivamente a la guerra contra los Hideazu (los monstruos alienígenas) por parte de esta Alianza de planetas contra una organización más acorde con nuestros actuales tiempos, cercana a un sistema democrático, donde la gente disfruta y exprime la vida.

Los primeros 5 capítulos siguen un ritmo interesante, con una historia que va ganando fuerza y unos personajes que pintan cada vez mejor.

Sin lugar a dudas una opción a tener en cuenta.

La burbuja del emprendimiento (I)

Corría el verano del año 2010 cuando nos sumergíamos de lleno en una crisis donde los brotes verdes habían dado paso a los agujeros negros.

La gente empezaba a darse cuenta que la cosa iba para largo, Zapatero seguía siendo presidente del gobierno y España luchaba por labrarse un lugar en la historia del Olimpo futbolístico.

Y en esas que nos dio por emprender.

Emprender, que para empezar, ni conocíamos esa palabra. «Montar una empresa», «tener un proyecto», «dar forma a una idea», nos podían llegar a sonar, pero la traducción más o menos acertada del americano «entrepeneur» nos arrojaba como resultado: emprendedor.

¿Qué significaba eso?

Si buscamos la definición de Emprender en el DRAE, nos dice esto:

Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.

(El destacado es mío).

Al final todo se reducía a lo siguiente: teníamos una idea, estábamos en crisis y nos decían que la crisis era el mejor momento para «emprender» y en eso que nos pusimos.

Empezamos a entender qué era eso del «Community Management», el «branding», el «márketing directo», a hablar de planes de negocio, de punto crítico, de producto mínimo viable, de estudios de mercado y de un sinfín de términos que bien podrían dar lugar a un dialecto del propio castellano: el emprenderil.

Palmadas en la espalda, vuestra idea es cojonuda, os forraréis seguro. Todo eso era una constante en todas y cada una de las charlas/conferencias a las que cualquiera acudiese. Supongo que de haber existido, el detector de autofelaciones habría explotado en alguna de ellas.

Una orquesta perfectamente sincronizada cuyo objetivo era, sencillamente, dar de comer a ese insaciable ego del que se considera futuro conquistador del mundo, el Jobs de Villagarcía de Abajo.

Estamos en 2014, han pasado ya unos cuantos años desde aquel verano del 2010, que bien podría ser una canción de amor, y de aquellos barros, estos lodos.

El mensaje se ha mantenido, las condiciones han empeorado, los que en su momento eran conferenciantes ahora son gurús y han dejado paso a nuevos «iluminados» todavía más incompetentes y profanos en la materia. La gente ha comulgado con la idea que muchos han querido transmitir intencionadamente: emprender es gratis y te haces rico. Mira al tipo de Facebook. Y esa incansable máquina de venta de éter como bien inmaterial no ha dejado de funcionar ni por un segundo.

Luego, eso sí, se han dedicado a cortar y pegar miles de frases motivacionales extraídas de algún libro de autoayuda, a plagar sus cuentas de Facebook, Twitter o sus blogs de verborrea superficial para dejar claro que el esfuerzo y la confianza en uno mismo son fundamentales.

Por desgracia, en un país como el nuestro de extremos, hemos pasado de la casta empresarial de finales de siglo XX anclada en conceptos propios del XIX  a crear una corriente empresarial donde impera la venta de humo, a menudo proporcionada por personas de dudosa credibilidad y experiencia en la materia, y que nos ha llevado a crear una nueva burbuja, que tarde o temprano explotará: la burbuja del emprendimiento. 

Introducción a la meditación Zen

Muchos de los que me conocéis sabréis que tengo una especial predilección por la cultura oriental y, en especial, por la parte espiritual de ésta.

Por ello me propongo realizar una serie de artículos explicando, desde mi humilde desconocimiento, los fundamentos de la cultura Zen.

Pretendo ser conciso y simple, sin añadidos excesivos, sin maquillajes, sin ambigüedades que puedan llevar a equívocos. La cultura Zen y la meditación no son la piedra filosofal que buscaban los alquimistas, no se trata de una especie de hechizo por el que, al realizarlo, nos convertimos en mejores personas o alcanzamos el éxito. No hay magia. La meditación Zen es una estilo de vida, una perspectiva tan válida como otras muchas, que sin embargo se ha comprobado científicamente que proporciona un sinfín de beneficios al que la practica.

¿Qué es el Zen?

La palabra zen es la pronunciación en japonés de la palabra china chan (禪), que a su vez deriva de la palabra sánscrita dhiana, que significa ‘meditación’. [fuente: Wikipedia]

Actualmente se denomina Zen a una amplia rama de escuelas de budismo y se considera que se originó en China allá por el siglo VII.

Lo que es importante, más allá de dónde y cuándo nació, es qué es en realidad el Zen. Zen, como acabo de decir, es una religión, la budista exactamente, pero el budismo difiere y mucho de las religiones monoteistas de Occidente que conocemos: el cristianismo, el judaísmo o el islam.

Para empezar el budismo es una religión no teísta, es decir, no hay un Dios como en las religiones occidentales.

El budismo es una filosofía de vida y el Zen, como parte de ésta, lo es también.

Se trata de una visión empírica de todo lo que nos rodea, basada en la experiencia vital y alejada del racionalismo con el que se han desarrollado las culturas occidentales. Una vertiente más espiritual y menos material del ser humano.

Una cultura de la sencillez, de búsqueda de la simpleza en los actos. Reducir al mínimo todo aquello que nos rodea hasta que nos convirtamos en una nota más tocando al unísono en la sinfonía universal.

Así, con el Zen o la meditación, se aspira a ir conociéndose a uno mismo para estar en armonía con el universo. Se puede practicar en cualquier sitio y sólo requiere de la tranquilidad y la quietud necesarias para estar con uno mismo en paz.

La meditación consiste, fundamentalmente, en dejar fluir la mente, sin pensar en nada, dejando que los pensamientos lleguen, se posen en tu cabeza y partan de ella convenientemente, manteniendo siempre un actitud abierta.

Aquel que sigue la vía del Zen tratará de

Laboratorio de redes (I): Conexión serial entre routers Cisco.

El objetivo del laboratorio de redes es de disponer, para finales de este año, de todo un diseño de red complejo.

Pero como por algún sitio hemos de empezar, hoy nos dedicaremos a configurar la conexión entre dos routers Cisco.

En este ejemplo hemos empleado dos imágenes de un Cisco 3725 [ c3725-adventerprisek9-mz.124-25d ].

Screen1

Deberemos añadir en las ranuras de configuración de interfaces las correspondientes que necesitamos antes de encender ambos equipos. Como necesitamos al menos un puerto serie por cada uno de los dispositivos, configuraremos convenientemente el dispositivo tal y como muestra la figura.

Screen2

Una vez iniciados los dos equipos bastará con que accedamos por consola a ambos y configuremos las interfaces serie convenientemente.

Accederemos por consola al router 1 (R1):

R1#conf t
Enter configuration commands, one per line. End with CNTL/Z.
R1(config)#int serial 1/0
R1(config-if)#ip address 192.168.0.1 255.255.255.0
R1(config-if)#no shutdown
R1(config-if)#clock rate 64000

Una vez configurado el router 1, pasaremos a configurar el router 2:

R2#conf t
Enter configuration commands, one per line. End with CNTL/Z.
R2(config)#int serial 1/0
R2(config-if)#ip add 192.168.0.2 255.255.255.0
R2(config-if)#no shut

Es importante tener muy presente que una conexión serie es una conexión síncrona lo que explica la necesidad de definir un «clock rate» (tiempo de reloj) para sincronizar el equipo DCE, que será el que marque el sincronismo con el equipo DTE, que será el que esté a la espera de recibirlo. La decisión de que R1 sea el DCE es totalmente aleatoria y este mismo diseño podría haberse realizado siendo R2 el equipo DCE.

De esta manera, los dos routers serán capaces de comunicarse sin problemas al haber establecido una conexión serie completa:

R1#ping 192.168.0.2

Type escape sequence to abort.
Sending 5, 100-byte ICMP Echos to 192.168.0.2, timeout is 2 seconds:
!!!!!
Success rate is 100 percent (5/5), round-trip min/avg/max = 16/21/28 ms

R2#ping 192.168.0.1

Type escape sequence to abort.
Sending 5, 100-byte ICMP Echos to 192.168.0.1, timeout is 2 seconds:
!!!!!
Success rate is 100 percent (5/5), round-trip min/avg/max = 20/22/32 ms

 

Shingeki no Kyojin puede morir de éxito.

Para los que todavía no os haya llegado la noticia, tenemos una nueva estrella en el mundo del anime. Shingeki no Kyojin, también conocida como «El Ataque de los Titanes», es la adaptación del manga homónimo de  Hajime Isayama.

Sin lugar a dudas está siendo todo un auténtico fenómeno de masas en Japón y Estados Unidos. En España ha sido Norma Editorial la que se ha llevado el gato al agua licenciándola con lo que no tardaremos a tener más noticias sobre ella. Sin embargo, mientras nos llega la versión traducida hemos podido disfrutar de la versión subtitulada.

El anime consta de 25 capítulos de unos 25 minutos con un ritmo creciente, aunque a veces irregular, y con un argumento especialmente interesante. Vivimos en una de esas sociedades a caballo entre la Edad Media y la era Industrial que tanto les gusta a los dibujantes japoneses, en la que la humanidad se ha visto obligada a recluirse tras los altos muros de una megalópolis amurallada para protegerse de los Titanes.

Y por titanes no nos referimos a los mitológicos dioses sino a grandiosos gigantes sin un ápice de inteligencia cuya misión exclusiva es devorar seres humanos.

Con esta premisa inicia su andadura una serie con tres personajes principales con unas características muy marcadas: el guerrero inconsciente, la sagaz heroína y el inteligente estratega. Hay lugar para la épica, para el desarrollo incipiente de una trama que puede dar para mucho, para escenas de animación espectaculares y para mucho más.

¿El Problema?

Que se acabe. Son 25 episodios con un final tan sumamente abierto, con tantas cosas por entender, que dudo mucho que haya satisfecho a nadie. Se habla de que es posible una segunda temporada una vez el manga haya avanzado lo suficiente para evitarnos problemas como los de Fullmetal Alchemist. Quién sabe. La realidad, sin embargo, es que una vez terminas el vigésimo-quinto capítulo la sensación que te queda es que te han contado el principio de una historia genial.

Pero sólo el principio.