Date archives "agosto 2013"

Crítíca: Efectos Secundarios

He visto ya unas cuantas películas de Soderbergh y los resultados han sido bastante dispares.

Desde la interesante Traffic hasta la que hoy nos ocupa, Efectos Secundarios, he disfrutado con la mayoría (la saga de Ocean’s siempre la he guardado en mi memoria) y he tenido que soportar alguna que otra: Solaris, infumable.

Efectos Secundarios (2013) es de las buenas, de las que te mantiene pegado a la butaca desde el minuto uno hasta el final. Retorcida, con giros argumentales muy poco previsibles, con actuaciones creíbles. Jude Law, Rooney Mara, Channing Tatum, hasta una decente Catherine Zeta-Jones, lo cual ya es mucho decir, forman parte de un elenco que dota de consistencia a la historia.

Una mujer que padece una profunda depresión acude a la consulta de un psiquiatra (Jude Law) para que la trate. Y lo mejor es que hasta ahí puedo contar. Todo lo demás forma parte de una intrincada historia de reflejos e ilusiones engañosas que sumergen al espectador en un coherente hilo donde nada de lo que parece ser resulta ser cierto.

Soderbergh es capaz de sorprender con rizos impensables en la historia sin por ello permitir que ésta pierda un ápice de credibilidad. Y dadas las circunstancias actuales, viendo cómo está el panorama cinematográfico en la actualidad, se agradece y mucho, muy de vez en cuando, poder disfrutar de un producto visual así.

Recomendada.

Nota: 7.5/10

Reseña: El color de la magia – Terry Pratchett

Algunos piratas conseguían la inmortalidad por sus grandes crueldades o proezas. Otros conseguían la inmortalidad gracias a la gran riqueza amasada. Pero el capitán había decidido mucho tiempo antes que quería alcanzar la inmortalidad por no haber muerto.

Y por fin me decidí a sumergirme en Mundodisco. No es la primera vez que leo a Pratchett ya que hace un par de años cayó en mis manos «Los pequeños hombres libres», que pertenece a la saga pero de una forma más tangencial y, por tanto, no era excesivamente necesario conocer la historia.

Con «El color de la magia» uno se mete de lleno en el mundo creado por Pratchett: Mundodisco, un disco sobre el que se asientan los continentes y que es soportado por cuatro elefantes a lomos de A’Tuin, una tortuga gigante que cruza el cosmos.

Su lectura se asemeja en muchos aspectos a una montaña rusa en constante movimiento. Rincewind pasa por ser un mago de tercera, que sólo conoce un hechizo y que fue expulsado de la escuela de magos por culpa de una travesura. Junto a él viajará Dosflores, un extraño «turista» de tierras lejanas que sólo busca verse inmerso en las aventuras que ha oído que suceden en la terrible y peligrosa Ankh-Morpork. Todo es una enorme y maravillosa broma. Son aventuras en parajes lejanos, con héroes y villanos, magos y extraños monstruos, pero en realidad es una genial sátira de esos mundos donde sólo existe el bien y el mal. Una broma que tiene gracia, casi siempre.

Pratchett es un escritor fantástico capaz de crear un inmenso e impresionante universo alrededor de personajes con carisma y mucho humor y aún así el Color de la Magia se me ha hecho en algunos momentos pesado. En su conjunto se trata de una lectura amena y divertida pero en determinados puntos de la historia la ironía no es capaz de sustentar el argumento y flaquea. Pierde fuerza, al menos desde mi punto de vista, cuando reitera la búsqueda de la sátira por encima de todo dejando un poco de lado la profundidad narrativa.

No obstante estamos hablando de una saga con una lista interminable de títulos y, para ser el primero, El Color de la Magia cumple muy bien su cometido.

Nota: 6/10

Crítica: Oblivion (2013)

Cuando por primera vez vi anunciar Oblivion tuve esa extraña contradicción que a veces surge cuando la fotografía te gusta pero el que sale en la foto no tanto.

Y no es que Tom Cruise no me haya convencido en muchos otros papeles (sobretodo haciendo de agente secreto), pero considero que la Ciencia Ficción se merece protagonistas de otro corte.

Oblivion (2013) es un fiel reflejo de lo que es la sociedad occidental de esta decena: empaquetado y listo para consumir.

No estoy diciendo en absoluto que sea una mala película pero sí que hay que asumir una serie de premisas básicas.

La primera es que a la ciencia ficción hollywoodiense cada vez le queda menos de ciencia. En 2017 ya estamos colonizando lunas de Saturno y planteándonos vivir allí (?) por poner un ejemplo. Y con esa sensación vas desenrollando el pergamino que te cuenta la historia postapocalíptica de una tierra sumida en el caos y la radiación. ¡Ay si Asimov levantase la cabeza!

La segunda es recordar a Matrix, Stargate, El Planeta de los Simios, Mad Max… y así vas contando una tras otra las referencias a películas que sí que trajeron algo diferente. Y digo referencias por no decir plagios descarados: hay un par de escenas que pasarían perfectamente por cortes de Independence Day.

El problema de la historia de Oblivion es ese, que ya nos la conocemos. Porque la fotografía y la banda sonora son casi perfectas, la ambientación cuidada, el grupo de actores impresiona (Morgan Freeman y Nikolaj Coster-Waldau entre otros)  y los efectos especiales muy conseguidos. Pero la película pierde demasiada fuerza con un argumento insulso, en algunos momentos poco creíble y en otros literalmente ridículo.

Cine en definitiva de consumo, como todo lo que se hace últimamente, de palomitas y refresco en la sala, de aventuras espaciales que busca en vano dejar un mensaje al final, terminando por liar la cosa todavía más.

No pasará a la historia aunque bienvenida es para alguna de las tardes soporíferas de verano.

Nota: 6/10

Crítica: El atlas de las nubes

Cuando vi por primera vez el primer trailer de El atlas de las nubes tuve la sensación de que prometía ser una buena propuesta cinematográfica. Muchas veces esa sensación falla y la película termina quedándose muy lejos de lo que aparentaba.

El atlas de las nubes no es uno de esos casos.

De la mano de los hermanos (ahora hermano y hermana) Andy y Lana Wachowski [Matrix], El atlas de las nubes es un auténtico sudoku hecho celuloide. La premisa es tan antigua como simple: nuestras vidas están interconectadas a lo largo del tiempo. Somos producto de acciones del pasado y nuestro presente determinará el futuro, no sólo nuestro, sino del resto de la humanidad.

Con esta idea la película nos sumerge en un sinfín de historias y de saltos temporales como hilos independientes en un telar. Conforme la película va avanzando estos hilos se van entretejiendo más y más hasta formar una casi perfecta estructura única: un trozo de tela que representa la suma de las vidas de los seres humanos.

Lo verdaderamente interesante de esta propuesta es ver a los mismos actores interpretando personajes atrás y adelante en el tiempo, como herederos de sus acciones pasadas, como creadores de futuros distintos. Mediante este artificio, los Wachowsky consiguen que el peso de la narración lo soporten simultáneamente varios actores en contextos completamente diferentes impidiendo que el espectador se mantenga contemplativo con la historia. Así que tenemos a un polifacético Tom Hanks, a Halle Berry, Jim Broadbent (éste está especialmente sublime en su interpretación),  Hugo Weaving, Jim Sturgess, y así un largo etc. interpretando papeles completamente antagónicos en momentos históricos distintos.

El argumento engancha con esas historias entrelazadas cuyo desenlace añade una crítica sutil a la cerrazón humana. A ese lobo que el hombre es para sí mismo. A la necesidad, en cualquier momento y en cualquier lugar, de la aparición de esos hombres y mujeres capaces de ver más allá de lo que la sociedad les impone, les dicta.

Un mensaje de esperanza embotellado en una excelente obra de entretenimiento con una fotografía de contrastes y una banda sonora que acopla a la perfección.

Recomendable para cualquiera de esas tardes de verano en las que una tormenta nos tuerce los planes.

Nota: 8/10