Date archives "mayo 2012"

Orden y genialidad: ¿incompatibles?

Vaya por delante que siempre me he considerado un desordenado y estoy muy lejos de ser ningún genio, pero durante estos años he intentado integrar en mi vida cotidiana, con mayor o menor éxito, algunas técnicas para ser ligeramente más ordenado.

Sin embargo, de la cultura occidental, y de la historia en general, nos llegan siempre las visiones de esos genios que cambiaron el mundo, incomprendidos y con una propensión al desorden casi rayana a la enfermedad.

Me surge entonces la duda de si el orden y la genialidad son conceptos incompatibles. Si una persona capaz de resolver un problema, de encontrar una solución a una necesidad, de responder ante cualquier situación de la vida mejor que el resto, es, en esencia, un completo caos.

Entiendo que muchos dirán que conocen casos de personas muy ordenadas y terriblemente profesionales: con una alta capacidad de trabajo, inteligentes, y muy preparados. Bien, pero ¿a cuántos de esos los consideráis verdaderos genios? 

Quizá sea una decisión que no está a nuestro alcance: la mente de un genio concibe tal vez el orden de una forma diferente y de esta manera funcione bien.

O quizá no, quizá la genialidad tiene la opción de alcanzarse a través del disciplinado y esforzado camino de la organización y la estructura.

La deriva de Tim Burton: Sombras Tenebrosas

Existen los genios artísticos que un buen día deciden pensar a contracorriente y generan un punto de inflexión en el mundo del arte.

Cuando esto sucede, si ese cambio es reconocido por el público en general y les supone una escalada hacia las mieles del éxito, el genio se enfrente a la difícil tarea de mantenerse.

Dos errores que muchos de estos genios cometen con tal de perpetuarse en la cima son:

  • Intentar por todos los medios seguir marcando hitos y creando obras maestras que cambien conceptos en el arte: terminan fracasando y convirtiéndose en seres rarunos, de comportamiento extraño y deriva ideológica.
  • Repetir aquello que les ha dado éxito hasta limites insospechados: cuando exprimes en exceso la gallina de los huevos de oro deja de dar huevos o los huevos dejan de ser de oro.

Este último es el caso de la tendencia cinematográfica del rey de la extravagancia Tim Burton. Con Sombras Tenebrosas, el bueno de Tim nos ha venido a confirmar que cree que cambiándole el barniz y la música a la misma historia y la misma atmósfera va a recuperar el esplendor conseguido antaño. Se equivoca.

Sombras Tenebrosas, protagonizada por su icono Johny Depp, pasa por ser una película simple, predecible, sin alardes de interpretación y el enésimo intento de clonar la atmósfera Burton tan bien lograda en Eduardo Manostijeras o Pesadilla antes de Navidad. Pero se queda muy lejos. La película no tiene ese alma que tienen sus predecesoras, esa sutileza que, entre tanto horror gótico, te hace sentirte cercano al protagonista.

En este largometraje Burton está reconociendo que no tiene ideas nuevas, que sigue inmerso en repetir clichés que le funcionaron hace 20 años pero que ahora quizá pasen por ser excesivamente conocidos.

Y supongo, volviendo al principio del artículo, que la respuesta correcta, que la solución ante la pregunta de qué hay después de llegar a la cima, es bastante sencilla:

Seguir siendo tú mismo. 

¿Nacemos optimistas?

Interesante charla de la investigadora Tari Sharot acerca del comportamiento optimista innato del ser humano.

Parece ser que todos los seres humanos tenemos la tendencia a pensar de forma optimista sobre nuestro futuro. Este pensamiento, siempre que sea equilibrado y realista, es el que nos impulsa a conseguir metas y alcanzar objetivos.

Os dejo algunas de las frases interesantes de su charla:

«Sea lo que sea lo que suceda, tanto si tienes éxito como si fracasas, la gente con altas espectativas siempre se siente mejor, porque cómo se sienten, cuando son despedidos o son elegidos el empleado del mes, depende en cómo interpretan ese evento»

«Independientemente del resultado, el acto puro de anticipación nos hace felices»

«Los optimistas son aquellos que esperan más besos en su futuro, más paseos en el parque. Y esta anticipación mejora su bienestar»

Felicidades campeones

Las mieles del triunfo son siempre dulces. No importa cuán larga haya sido la travesía. No importan los obstáculos, los momentos en los que la idea de dejarlo todo apareció. Una vez se llega, una vez se consigue, ese momento es suficiente para enterrar a metros de profundidad todos esos recuerdos negativos.

Pero todas esas experiencias durante el camino tienen su cometido: darle valor a la victoria. La victoria conseguida tras el esfuerzo y la superación personal es la verdadera victoria.  Es la victoria que nos hace crecer como personas, nos permite mirar hacia adelante marcándonos metas todavía más complicadas. Nacida de la esperanza del logro, se convierte en el combustible de nuestro incasable afán de mejora ilimitada.

Hoy ganan y ríen unos. Mañana quizá lo hagan otros. Lo importante es quedarse con el mensaje, con la esencia que el deporte y la vida misma nos transmiten día tras día: el verdadero éxito, el que perdura, el que se saborea, es aquél que nace de la esperanza y crece alimentándose del esfuerzo continuado de aquellos que un día se levantaron y marcaron en su calendario un imposible y lo convirtieron en realidad.

Reseña: Los Juegos del Hambre

Basada en la novela homónima (The Hunger Games) de la escritora Suzanne Collins, el pasado 20 de abril se estrenó la adaptación cinematográfica de esta historia de ciencia ficción futurista.

Dirigida con mucho acierto por Gary Ross, Los Juegos del Hambre nos narra la historia de Katniss Everdeen, una joven habitante del Distrito 12.

Nos encontramos sumidos en una ficticia Norteamérica dividida en 12 Distritos controlados por la metrópolis: el Capitolio, 74 años después de aplacar las violentas rebeliones en contra suya. El gobierno  instaura durante la temporada anual de la “Cosecha” los denominados Juegos del Hambre con el propósito de recordar a los habitantes de los Distritos quién ostenta el poder y mandar un mensaje claro de que no volverá a tolerar ningún tipo de insumisión.

En estos Juegos se escoge a un chico y a una chica de entre 12 y 18 años de cada Distrito y se les hace enfrentarse a todos ellos en un duelo a muerte donde sólo uno de ellos sobrevivirá.

Jennifer Lawrence es la actriz encargada de dar vida a la protagonista de esta historia y, junto con Josh Hutcherson y Liam Hemsworth, forma el elenco de jóvenes actores de esta primera parte de la trilogía.

Detrás de esta historia podemos entrever una velada crítica a la actual sociedad de consumo. Una sociedad donde el dinero, la publicidad y la opulencia del denominado Primer Mundo esconden las miserias de aquellos que por desgracia les ha tocado vivir en zonas con menor capacidad económica.

Valores como la moral, el sacrificio, el compañerismo y el amor son los pilares sobre los que la historia va desarrollándose. Sin demasiadas pretensiones ni giros argumentales extraños, Los Juegos del Hambre se presenta ante el espectador como una historia sencilla, con un mensaje importante en los tiempos que corren, y con un hilo conductor que engancha durante todo el largometraje.

Así pues, tanto la novela como la película son dos opciones de disfrutar de esta interesante historia de un futuro ficticio, que quizá no lo sea tanto.

Bienvenidos, por tanto, a los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre.

Y que la suerte esté de vuestro lado.