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Ilusión y proyectos

Siempre he sido de aquellos que piensan que en esta vida sólo queriendo cada día un poquito más, no conformándote con aquello que la vida te va dejando, es la única forma de poder vencer en la carrera con un final definido que comenzamos todos al nacer.

Estos últimos días he tenido una pequeña mezcla de sensaciones debidas probablemente a dos situaciones muy puntuales, una de carácter personal que parece estar resolviéndose y la otra de carácter profesional con la publicación de lo que son los primeros pasos de Wala! la iniciativa empresarial que he comenzado junto con dos compañeros de profesión.

En ambos casos, el cariz que está tomando la situación hace que me esté ilusionando verdaderamente con los proyectos a corto y medio plazo que este 2011 ha traído bajo el brazo.

Ilusión. Motor de  cualquier cosa, cualquier relación, cualquier objetivo en la vida. Con ella generamos la motivación suficiente para creernos capaces de llegar a cualquier sitio, escalar cualquier montaña, alcanzar límites y superarlos.

Y en esas estamos, iniciando con muchas fuerzas y con muchas ganas un proyecto en el que tenemos depositadas las ilusiones. Porque es el momento, en medio de toda esta galopante crisis que parece habernos dejado a todos sin esa capacidad de creer en nuestra posibilidades, de ver esa luz que nos indica que el camino es posible y que llega el final del túnel.

Ser valiente ante los cambios.

Ayer leí por encima el último artículo de psicología que venía en El País Semanal. Hablaba de lo complicado que es para nuestro entorno afrontar nuestras decisiones cuando estas conllevan cambios radicales. Analizaba lo complejo que resulta para quienes reciben una noticia para la que no están preparados asumir ese cambio y aceptarlo.

Pero más allá de nuestro entorno, yo me pregunté si nosotros mismo estamos preparados para el cambio.

Demasiadas veces nos encontramos ante un futuro lleno de incertidumbre donde nuestras decisiones a corto y medio plazo pueden ser determinantes en el devenir de los acontecimientos. Y esa relevancia a la hora de escoger el camino correcto puede derivar en ansiedad, agobio y sensación de descontrol. Solemos llamar a esto «resistencia a cambiar» o «estar acomodado». Y está claro que todo aquellos que conlleve un cambio en nuestra rutina diaria: desde un cambio de situación sentimental hasta una evolución a nivel laboral, nos produce esa sensación de pérdida de control.

Pero en la valentía de aquellos capaces de no sólo suavizar y gestionar esa sensación, si no de ver más allá de lo que los demás son capaces de ver, reside la verdadera esencia del emprendedor y, en definitiva, del triunfador.

Este 2011 aparece ante nosotros como un año plagado de incertidumbre. Puedes quedarte sentado, esperando a que el mundo solucione tus problemas, mantenerte donde estás, y quedarte así para siempre.

O puedes ser valiente y ser tú quien cambie el mundo, se adapte a sus nuevas circunstancias y encuentre la luz entre tanta oscuridad.

Yo ya lo he decidido. ¿Y tú? 🙂

Mi experiencia con un Hofmann

Hace unos cuantos meses decidí con Sheila que sería una buena idea hacer un álbum con todas las fotos que teníamos de los viajes que habíamos hecho durante el 2010.

Últimamente está muy de moda emplear las tecnologías digitales para realizar álbumes muy vistosos y muy personalizables así que escogimos la opción de hacerlo de esta forma.

Hofmann, que así es como suelen llamar a este tipo de álbumes, es en realidad la empresa que realiza la impresión de los mismos y el proceso, desde su inicio hasta la entrega final no pudo ser más sencillo.

1. La aplicación.

La gracia del sistema reside en una pequeña aplicación que te descargas de la propia página web (albumdigital.org) y que te permite personalizar una a una todas las páginas que contenga la versión que has escogido.

Hay infinidad de versiones en función del tamaño y del número de páginas que quieras que tenga. Nosotros, por ejemplo, elegimos la de 18 páginas que es la solución más sencillita.

Mediante la aplicación vas diseñando a tu gusto las páginas: fotos, marcos, fondos, rótulos, bocadillos con mensajes graciosos, lo tiene todo.

Una vez terminas de diseñar tu Hofmann, el siguiente paso es, si cabe, todavía más sencillo.

2. Envío, facturación y recepción.

La propia aplicación te permite enviar el documento completo desde tu máquina directamente a los servidores de impresión y te facilitan diversas formas de pago y de envío. A los 3 días recibí un correo de que nuestro álbum ya estaba hecho y que tardaría 24 horas en llegarme a casa. Y así fue, certificado y empaquetado perfectamente me llegó al día siguiente.

3. Conclusión

Se trata de una solución de un coste muy asequible, estamos hablando que 18 páginas de fotos en impresión digital, con tapas duras y acolchadas (también personalizables) rondaba los 26€. Y además muy muy sencilla de emplear, para aquellos que les frene un poco todo el mundo de la informática y la fotografía profesional.

No lo dudes, es un recuerdo perfecto y un regalo que hará que brote más de una lagrimita. 🙂

Enlace | www.albumdigital.org

Algunos propósitos para 2011

Una vez que la resaca de la nochevieja ya ha terminado es un buen momento, justo antes de que S.M. los Reyes Magos se paseen por nuestras casas esta noche, para reflexionar un poco sobre qué espero de este año que comienza.

Voy a copiarme un poco del post de PiRRa y voy a listar algunos de los propósitos para 2011, a ver si dentro de un año, cuando relea esto, puedo decir orgulloso que los he cumplido todos (o casi todos).

1. Ser puntual. Es mi espinita, mi dolorosa espinita. Pero voy a hacer esfuerzos reales por cumplirlo.

2. Mantener una dieta equilibrada y un ejercicio continuado. A lo largo del 2010 he conseguido mantener en determinados momentos un buen equilibrio entre dieta y ejercicio. El 2011 tiene que ser el año en el que lo consiga de forma continuada.

3. Leer al menos 25 libros. (Este me lo copio directamente). Tengo una lista enorme de libros por leer, los de George R.R. Martin van a la cabeza y voy a por todos.

4. Aprender a tocar, y bien, al menos 3 piezas cortas y 2 largas de piano. Este 2011 va a ser el de la vuelta al trabajo con el piano.

5. Sacarme el CCNP – Los 3 exámenes.

6. Viajar al menos a dos sitios fuera de España. Después de la maravillosa experiencia que ha sido París, tengo ganas de disfrutar más: Milán, Roma, Florencia, Bruselas, Amsterdam, Londres, Porstmouth, Berlín, Munich… hay tantos sitios.

7. Estudiar inglés a fondo. Pasar del nivel medio-alto al muy alto.

8. Aumentar el número de películas y series vistas. Ir al menos una vez (si es posible) a la semana al cine, ponerme al día con Greek, Cómo conocí a vuestra madre, Dexter, Friday Night Lights,

9. Fotografía y blog. Este en sí mismo es un propósito. Explotar al máximo mi Reflex con fotos cada vez más creativas y mantener el blog con un crecimiento constante… ¿1 post al día? 😛

10. Sonreir todavía más. Sonreir por compartir unas cervezas cada semana con los amigos, por la ilusión de nuestro nuevo proyecto, por verla feliz, porque el esfuerzo tenga su recompensa, por cualquier cosa. 

Hay más, algunos dejan de ser propósitos para convertirse en deseos, pero como dicen que no se cumplen si los dices, esos me los guardo.

¿Y vosotros, tenéis propósitos para este 2011?