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La decadencia de One Tree Hill

¡¡ Atención, el siguiente post puede contener spoilers (revelaciones de argumento) de la trama de la serie One Tree Hill !! Léelo bajo tu propia responsabilidad.

Uno de los mayores errores que una serie cualquiera puede cometer es alargarse innecesariamente.

Con One Tree Hill, por desgracia, es lo que está sucediendo.

Desde el final de la cuarta temporada, la serie ha entrado en un proceso lento pero progresivo de desgaste. En la actual sexta temporada que se está emitiendo en los Estados Unidos, cada capitulo que pasa parece ser un grito desesperado por parte de los guionistas suplicando una cancelación que no tiene pinta de ser inminente.

¿Realmente es necesario extender tanto la historia dando tantas revueltas al ya de por sí maltrecho argumento? Entiendo que una franquicia que es rentable se trate de exprimir al máximo, pero se podría hacer siempre y cuando se mantenga la calidad (hay excepcionales ejemplos de ello).

Lo que no puede ser es que se emitan capítulos y capítulos de relleno donde en los 45 minutos que dura cada uno de ellos no suceda absolutamente nada.

Sin lugar a dudas One Tree Hill ya jamas volverá a ser lo que en su día fue.

La que podría haber sido el Dawson Crece de la generación 2.0, va a terminar por ser una especie de mezcla entre las últimas temporadas de Melrose Place y los últimos capítulos de Los Serrano.

Ya está bien

El pasado domingo, a las 17.00 de la tarde jugaron en el Santiago Bernabéu  el Real Madrid frente al Atlético Osasuna.

Un partido complicado por el rival, pues el Osasuna siempre ha tenido fama de correoso y trabajador y, siendo colista, se presentaba en el estado madridista con la necesidad imperiosa de puntuar.

El partido se desenvolvía con cierta normalidad hasta que finalizando la primera parte, Juanfran se interna en el área y Gago lo derriba.

El penalty en la repetición no es del todo claro pero es pitable. El árbitro decide amonestar a Juanfran por simular la caída.

Hasta ahí, partamos de que esto sucede en  los campos de fútbol casi cada semana.

Durante la segunda parte el Madrid remonta y se pone por delante en el partido. De nuevo, en una galopada de Juanfran, es derribado esta vez por Pepe en lo que es a todas luces un penalty claro.

Pérez Burrull, el árbitro del partido, comete un grave error al interpretar que no hay pena máxima y amonestar (expulsando por doble tarjeta amarilla) a Juanfran.

Esto es, sencillamente, lo que sucedió ayer domingo en el Bernabéu.

Lo que ha venido después es un puto puñetero circo. Se ve que ahora  sólo al Madrid le benefician los árbitros, al Sr. Pérez Burrull le sancionan inhabilitandolo durante 1 mes, se habla de atraco a mano armada, todos los periódicos (catalanes, madrileños…) hablan de la vergüenza del arbitraje. Y he aquí que es cuando me paro y me pregunto.

¿Será entonces que al FC. Barcelona, líder indiscutible, monumento del fútbol, imagen por la que muchos culés se dedican a tareas onanistas pensando en la lacio cabello de Messi…, no ha visto beneficiada su progresión por errores arbitrales?

¿Ni el Valencia C.F. tampoco verdad?

Por eso me he propuesto comentaros aquí cada vez que el poderoso F.C. Barcelona tenga alguna «ventaja» arbitral.

Porque asumo que con el doble rasero que se mide en prensa a los equipos, sólo aparecerá mencionado levemente en la esquina de alguno de los cutre diarios deportivos que dicen ser madridistas.

Mientras, a tragarnos portaditas y portaditas con los títulos más sensacionalistas y amarillos que puedan exisitir.

Crítica: 7 almas.

Ayer, espoleado esta vez por la que es, probablemente, la fan número 1 de Will Smith en España, terminé yendo a ver 7 Almas.

Mi sana intención era ir a ver «El Intercambio», película que me han recomendado ya varias personas, entre ellas mis padres, pero al final terminé sucumbiendo. (Es imposible resistirte a una fan incondicional… terminas creyéndote lo que te dice :P)

La película, en conjunto, no está mal. Tiene una trama interesante que no desvela nada hasta bien entrada la película y un final bastante bien logrado.

Además, la actuación de Will Smith (que pasa Jazz!!) está a la altura de sus últimos papeles: es totalmente creíble.

¿El problema?

El principal es el ritmo. La película es excesivamente lenta. Esto, sumado al hecho de que no tienes una noción clara de por donde van los tiros durante la primera hora puede llegar a ponerte de los nervios. Esa primera hora destroza en parte la segunda, que es bastante más interesante y, sobretodo, la última media hora donde, por arte de magia, regresa el ritmo que nunca tuvo la película.

Es una película que se puede ver. Pero no pasará a la historia de las películas de Will.

Donde esté Independence Day… x)

Miley Cyrus a.k.a. Hannah Montana

Prometo que este será el último post-musical en algún tiempo, pero es que no tengo tiempo «pa ná» 😛

La señorita Hannah Montana (de nombre real Miley Cyrus) tiene pinta de convertirse en la nueva Britney Spears del panorama pop-adolescente.

La verdad es que, en el fondo, no lo hace nada mal.

I can’t wait, to see you again!

El tiempo

He andado pensando cómo felicitar a los que entráis aquí este año 2009 que recién empieza y, de repente, de casualidad, ha caído en mis manos este espectacular artículo escrito por un mago de la palabra como es Manuel Vicent.

Con él quiero transmitiros mis mejores deseos para este nuevo año.

Disfrutad con su lectura porque merece realmente la pena.

El Tiempo

El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada. Después de Reyes, un día notarás que la luz dorada de la tarde se demora en la pared de enfrente y apenas te des cuenta será primavera. Ajenos a ti en algunos valles florecerán los cerezos y en la ciudad habrá otros maniquíes en los escaparates. Una mañana radiante, camino del trabajo, puede que sientas una pulsión en la sangre cuando te cruces en la acera con un cuerpo juvenil que estalla por las costuras, y un atardecer con olor a paja quemada oirás que canta el cuclillo y a las fruterías habrán llegado las cerezas, las fresas y los melocotones y sin saber por qué ya será verano. De pronto te sorprenderás a ti mismo rodeado de niños cargando la sombrilla, el flotador y las sillas plegables en el coche para cumplir con el rito de olvidarte del jefe y de los compañeros de la oficina, pero el gran atasco de regreso a la ciudad será la señal de que las vacaciones han terminado y de la playa te llevarás el recuerdo de un sol que no podrás distinguir del sol del año pasado. El bronceado permanecerá un mes en tu piel y una tarde descubrirás que la pared de enfrente oscurece antes de hora. Enseguida volverán los anuncios de turrones, sonará el primer villancico y será otra vez Navidad. La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo. En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al levantarte de la cama. No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño.

Manuel Vicent – Artículo extraído de ElPaís.com