Ay… alma de cántaro

Estás como el alma de Garibay.

Leyendo uno de los estupendos artículos sobre la actual situación económica internacional que publica escolar.net, he llegado a esta curiosa y graciosa frase que me ha hecho investigar un poco sobre ella.

Esteban Garibay y Zamalloa fue un eminente historiador vascongado, a quien Felipe II, rey de España, llamó a Valladolid para que ocupara los cargos de bibliotecario de cámara y cronista del reino. Falleció en 1599, habiéndose distinguido con muchos méritos en esa labor historiográfica. Pero su leyenda y aparición en el refranero español viene de una parte menos conocida de su historia.

Se dice que «está como el alma de Garibay» es un modismo que quiere significar la falta de estabilidad, de lugar fijo o adecuado a la condición social, moral o física de una persona. También suele aplicarse tal locución a los individuos vacilantes, boquiabiertos, irresolutos o totalmente abúlicos. Esta frase, repetida desde el siglo XVI, se refiere a la figura de un supuesto noble vascongado que fue objeto de los amores de una mujer fea, vieja, maldiciente, chismosa, avara, contrahecha y vengativa, a la que correspondió con excesiva benignidad. Una vez muerto Garibay, añade la leyenda (que rescata, entre otros autores, Miguel Ángel de Quevedo), en el cielo no le admitieron por pecador y en el infierno tampoco le dieron entrada por imbécil.»

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