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Reseña: El Marciano – Andy Weir

Hacía bastante tiempo que no disfrutaba tanto leyendo una novela.

El Marciano (The Martian) de Andy Weir ha conseguido volver a engancharme de lleno en la lectura. Y eso que su propuesta es relativamente arriesgada.

Argumento

Sí que os recomiendo, antes de abordar el análisis de la novela, que si no la habéis leído y tenéis pensado hacerlo no continuéis. Me voy a esforzar al máximo por evitar destripar nada de la trama pero obviamente no lo conseguiré del todo.

El argumento de El Marciano es bastante conocido: emplazada en un futuro cercano, la humanidad ha sido ya capaz de enviar seres humanos a Marte en expediciones bajo el proyecto Ares. Esta vez es el turno de la Ares-III, cuyos 6 tripulantes se encargarán de realizar una serie de experimentos y de toma de muestras en el planeta rojo.

Todo parece ir normal hasta que desde el centro de operaciones de la NASA en Houston se les avisa de que los satélites que orbitan alrededor del planeta han detectado una importante tormenta de arena. El problema de la tormenta esta relacionado con el VAM, el vehículo que los tiene que devolver a casa. Fuertes vientos pueden poner en riesgo su estabilidad y con ello sus vidas.

La comandante de la misión decide en esos momentos suspenderla e iniciar la evacuación. Y es aquí donde la historia realmente comienza: debido a una serie de circunstancias uno de los tripulantes sufre un accidente y es dado por muerto. El resto de la tripulación, ante la posibilidad de perecer en el planeta deciden marcharse.

Pero Mark Watney sigue vivo. Y tiene que ingeniárselas para sobrevivir en Marte hasta que la siguiente misión, la Ares-IV, llegue a Marte años después.

Personajes

El Marciano es prácticamente un soliloquio de su protagonista que se enfrenta ante la dura tarea de luchar por su supervivencia en un planeta inhóspito y hacerlo en soledad.

Tal vez una de las cosas que más me ha gustado del libro, más allá de la profunda fundamentación científica y técnica que dota de realismo al mismo, es la importante vertiente personal, emocional y psicológica que consigue transmitir.

Mark Watney está solo, solo en un planeta que se empeña en matarlo y a millones de kilómetros de distancia de cualquier otro ser humano. Está aislado de la sociedad, y este aislamiento es peor si cabe que la tensión constante por la supervivencia.

Lo bueno y lo malo

Si algo hay que destacar del libro es sin lugar a dudas su capacidad, con una estructura que se aleja de lo común, de enganchar al lector. Ese ritmo frenético y esa lucha constante por encontrar solución a los problemas que se le presentan al protagonista hace que no puedas dejar de leerlo.

En el lado opuesto está, tal vez, el exceso de celo científico con el que dota la narración obligando al lector profano en la materia a hacer un esfuerzo doble para comprender de lo que se está hablando.

Conclusión

Lo cierto es que como ya he dicho al empezar esta entrada, El Marciano es una auténtica delicia de libro, una historia épica que nos actualiza a Robinson Crusoe colocándolo en el mundo inexplorado de Marte. Pero más allá de la aventura, la novela trasciende a un plano mucho más amplio, abarcando temas tan complejos como la superación personal o la importancia que tiene la interacción social en nuestra concepción de humanidad. Si todavía no has tenido la oportunidad de disfrutar de las idas y venidas de ese botánico loco perdido por las tierras del planeta rojo, no sé muy bien a qué estás esperando.

Nota: 8.5/10

Reseña: Mort (Terry Pratchett)

Hablar de Terry Pratchett y más ahora dada su reciente desaparición, es sin duda sinónimo de hablar de su grandísima y extensa obra literaria dedicada al gran Mundodisco (que no Discomundo como leí en algunas reviews hace un tiempo).

Pratchett, uno de los más prolíficos autores que ha dado la ciencia ficción, es muchas veces asociado a la figura de la Muerte (con mayúscula), personaje que nos acercó en su saga homónima y que comienza con el primer libro titulado Mort.

Un argumento loco

Mort

Mort, que viene de Mortimer  es un muchacho (bueno, Mort es Mort, no un muchacho) que no es muy diestro en ningún arte conocido así que un buen día su padre decide ir a la ciudad con él para ofrecerlo como aprendiz en el mercado.

Lamentablemente sus pocas cualidades le hacen no encontrar maestro que lo acoja hasta que de la nada, montada a lomos de su terrible caballo, aparece La Muerte para convencerle de que se convierta en su pupilo.

A partir de ahí comienza una desternillante aventura que mezcla desastres espacio-temporales, amor, magia y un sinfín de sarcásticas referencias a la literatura fantástica.

Descubriendo Mundodisco, desde otra perspectiva

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Una de las cosas más interesantes que tiene Mort es la introducción a Mundodisco desde un enfoque distinto al que tenemos en obras como El Color de la Magia. En Mort vemos la grandiosidad y la complejidad del mundo en forma de disco asentado sobre cuatro elefantes que viajan a lomos de la gran A’Tuin, la tortuga gigantesca, surcando el espacio. Y esta aproximación se hace con una historia a caballo entre la gran Ankh-Morpork, la ciudad que nunca duerme, el mundo de la Muerte, y las luchas internas de algunos reinos del disco.

La genialidad y las sombras.

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Sin lugar a dudas, como ya he dicho anteriormente, una de las grandes cualidades de Pratchett es su capacidad para la ironía lo que sumada al hecho tan simple como asombrosamente efectivo de hacer que la Muerte se exprese siempre en mayúsculas, hace que Mort sea un libro de divertidísima lectura. Por ponerle un pero y que no sea todo loas al escritor británico, sí que podría decirse que a veces se recrea en exceso en su historia llevándola al peligroso precipicio de la pérdida de ritmo narrativo, aunque nunca llegando a caerse.

Una recomendada lectura para estas alturas del año en el que ya apetece salir a leer al aire libre.

Nota: 7/10

Reseña: El Camino – Miguel Delibes

Cuando consigues hacer de lo cotidiano una historia digna de ser relatada es, sin albergar ningún género de dudas, porque estás enamorado de lo que haces.

El Camino de Miguel Delibes es sencilla y llanamente una historia de amor.

Pero cuidado, nada de amor adolescente prefabricado y adornado con mundos imposibles.

El Camino es una historia de amor a todas las cosas. A las pequeñas y nimias y a las grandiosas y eternas: a la vida, a los pájaros, a los vecinos cotillas, a los grandes amigos, a los amores incipientes y, también, por qué no, a la muerte.

Daniel, el Mochuelo, es un jovencito de once años que en unas horas partirá hacia la gran ciudad a progresar porque su padre, el Quesero, quiere que estudie y se haga un hombre de provecho. Durante la noche previa a su marcha, Daniel rememora sus experiencias en su pequeño pueblo al lado de sus amigos, Roque, el Moñigo y Germán, el Tiñoso.

Es una novela capaz de emocionarte en distintas direcciones, moviéndote entre la más grande de las carcajadas y la más contenida de las emociones. Viéndote reflejado en alguna de sus múltiples anécdotas. Percibiendo los olores de épocas pasadas y trasladándote a momentos en tu vida en el que las cosas que hoy son importante ni siquiera existían.

Una gozada de principio a fin en la que Miguel Delibes ejecuta con precisión quirúrgica un acceso directo a los recuerdos y a las emociones con una maestría lingüística que no recordaba.

Una oda a lo cotidiano, al contacto con la naturaleza, al calor de los más cercanos, al olor a amaneceres con el arrullo de los pájaros de fondo. Una novela que es un poema cantado a la vida y que te recuerda que las grandes cosas, las que de verdad importan, las tenemos todos los días al alcance de la mano.

Nota 9/10

Reseña: Hyperion

Ven, acompáñame, déjame te muestre un nuevo universo, un universo donde todo parece ser posible. Es la ciencia ficción y es Hyperion, el último de los mundos conocidos y que esconde un terrible secreto para la Humanidad.

Vamos, no podemos tardar, el tiempo apremia y las horas pasan en contra de nuestra especie. En el camino me permitirás la licencia de contarte unas historias, algunas antiguas, que tienen que ver con Vieja Tierra, aquel planeta de donde vinimo todos; otras serán más actuales, entenderás de la importancia de Hyperion.

Dan Simmons consigue con su primera novela sumergirte de lleno en su universo futurista y lo hace de la mejor forma que un fanático de la ciencia ficción puede esperar: con ciencia y con ficción a partes iguales. En este viaje hacia los confines del Universo Conocido, donde se encuentra el misterioso mundo de Hyperion, Simmons se encargará de desgranar su especial concepción del futuro de la humanidad con una serie de relatos entrelazados donde se profundiza en temas tan y dispares y tan importantes para una sociedad como son la tecnología, la religión, la ética o las relaciones sociales. En todas estas historias el nexo de unión, el mínimo común, será ese extraño planeta descubierto hace años sobre el que corren misteriosas leyendas acerca de un dios viviente: el Alcaudón. 

Esa forma distinta de narrar la historia mediante relatos cortos es un arma de doble filo que Simmons maneja con notable soltura: le proporciona frescura a la trama y se aleja con éxito de cambios excesivamente bruscos que puedan distanciar al lector de la historia.

Porque el objetivo es sentir un interés creciente por lo que en aquel planeta sucede e intentar entender qué hacen 7 tripulantes en una nave rumbo a ese planeta cuando todos tratan de huir de él. Y en esa tarea Simmons se muestra muy capaz.

Muy interesante.

7.5/10

Crítica: Her (2013)

Soy de los que consideran las críticas realizadas por «críticos profesionales» bastante poco fiables: lo que a ellos les puede parecer una exquisita obra intimista donde el director vuelca sus inquietudes metafísicas a mi suele parecerme el mayor de los tostones realizados. 

Pese a todo termino siempre cayendo con facilidad cuando leo alguna de sus grandilocuentes reseñas y decido que es motivo suficiente como para comprobarlo a costa de mi tiempo y, por ende, mi cartera.

Her (2014) venía precedida por una estupenda crítica y una larga lista de premios y nominaciones que había culminado con el Óscar al mejor guión en la última de las ediciones de los premios.

Buena crítica, premios importantes y un buen director. Spike Jonze.

Y a todo esto le teníamos que añadir tres ingredientes inequívocamente atractivos: Joaquin Phoenix en el papel protagonista, Scarlett Johanson (o su dobladora) como su compañera y una historia que giraba entorno al amor entre un humano y un sistema operativo.

Incomprensiblemente surrealista

Si habéis leído hasta aquí y os consideráis geeks, frikis o sencillamente amantes de la ciencia ficción os he dado los motivos justos y necesarios para salir corriendo a quemar los 7€ que teniáis pensado gastaros en la última figurita del Ataque de los Titanes o en la versión coleccionista de El Hobbit.

¡Craso Error!

Desde el minuto cero Her es la pelicula más absurda que he visto en muchísimo tiempo. Una constante emanación de sinsentidos con una carencia total de base científica hilvanados entre eternos y soporíferos monólogos que pretenden, sí, pretenden porque no llegan jamás a conseguirlo, quedarse a caballo entre la ironía y la crítica social con un toque de humor romántico. Sus jodidas ganas.

Es imposible sumergirse en la película porque cada diálogo entre su protagonista y, recordemos, un sistema operativo (es decir, un sistema SOFTWARE que desconoce salvo por programación previa, cualquier cosa relacionada con el mundo físico) es más absurdo que el anterior.

Si el pobre de Isaac Asimov levantase la cabeza no podría sino vomitar sobre la butaca.

A los que en su día nos leímos la saga de Ender, Samantha, que así se llama nuestro querido Windows ME edición SIRI, nos recuerda tanto a Jane que por un momento creemos estar viendo al joven Wiggins hablándole a través de la joya de su oído. Puro espejismo. Lo que en la novela de Card se sustentaba a partes iguales entre la ciencia y la ficción en Her lo tiene todo de ficción a lo comedia romántica de Antena 3.

Lo único salvable: Phoenix

Las dos largas, eternas, horas que dura el largometraje serían todavía peores sino fuera por un incontestable Phoenix que se vuelca en dar vida a un perdedor frustrado que no sabe cómo encajar los sentimientos que empiezan a surgir desde lo más profundo de su interior hacia una voz que le susurra al oído. Lo hace genialmente bien, pero con él solo no basta. No es suficiente una actuación magistral si cada 5 minutos te preguntas a qué mente medianamente pensante se le ocurriría tamaña bazofia de historia.

A la Johanson en la versión española ni se le ve ni se le escucha. No querido Bruno, no, dudo mucho que la VOS salve a este esperpento hecho película.

Podría hablar de la fotografía, que es bastante más que decente, e incluso de una interesante banda sonora, pero me repetiré una vez más: todo lo ensombrece una historia tan estúpida como predecible.

A mi ya me robaron en su día dos horas de mi vida. No permitáis que os hagan lo mismo.

Nota: 2/10.

Reseña: Los robots del amanecer – Isaac Asimov

Que Asimov es un genio de la ciencia ficción es un hecho consumado. Leyendo la Saga de la Fundación alcanzas unos niveles de disfrute que muy pocas obras han sido capaces de igualar. Ha sido de las pocas sagas que me he vuelto a leer por el mero placer de redescubrirla.

Pero me sentía en deuda con Asimov. A pesar de los años, de los libros leídos, del respeto alcanzado, de su repercusión, nunca me había lanzado a leer su saga de los Robots. La razón principal era, en mayor parte, el miedo (irracional como la mayoría de los miedos) a que esta saga no estuviera a la altura.

Ya sabéis, Robots. Es decir, seres de metal creados por el hombre. Capaces de razonar pero de una forma limitada. Es complicado hacer casar la ciencia seria con las marionetas. El anhelo eterno de convertirnos en dioses capaces de crear vida. En el cine y en la literatura hemos tenido infinidad de casos en los que esa mezcla entre matemáticas y Frankenstein ha terminado por ser explosivamente negativa.

Pero era obligatorio así que me decidí el año pasado a comenzar mi periplo por la saga robótica de Asimov.

Los robots del amanecer

Y tras los primeros tres libros donde el ritmo fue creciendo como si de un redoble de tambores se tratase, Asimov escribió esta auténtica joya literaria. Parece que lo tuviera calculado porque tiene todos y cada uno de los elementos que convierten a un libro en una delicia de lectura.

Un protagonista carismático

Elijah Bailey. Terrícola. Rarito pero tan sagaz que a veces te marea de tal forma que no puedes sino quitarte el sombrero con su capacidad deductiva. Pero sobre todo es humano. Muy humano. Lleno de miedos. Lleno de la irracionalidad que el propio hombre parece que será incapaz jamás de reproducir.

Lleva todo el peso de la historia y compartes con él todos y cada uno de los progresos de la narración.

Un acompañante entrañable.

R. Daneel Olivaw. El robot humaniforme. Lo adoras desde hace ya tantas páginas que el hecho de que esté en la historia es sencillamente obligado. Es un robot casi humano. Y por tanto identificable con uno mismo. Pero esta vez no está solo. Giskard le acompaña, un robot común que primero provoca el rechazo de Elijah pero del que terminarás por enamorarte perdidamente. Te lo aseguro.

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Una historia apasionante

Como todos los demás relatos de la saga, Los robots del amanecer comienza con un crimen que el Sr. Bailey debe resolver. Para ello pondrá todo su intelecto en hacerlo pues de ello no sólo depende su futuro como policía sino el destino de la Tierra. Durante el progreso de su investigación el lector disfrutará con los distintos diálogos  donde se rebaten las hipótesis no sólo de la posible resolución del crimen sino de la propia esencia de la existencia humana tanto en la Tierra como en los llamados Mundos Espaciales.

Un tratado filosófico

Lo que subyace a la historia del crimen, esos largos e interesantes diálogos, hacen recordar en parte a los diálogos del filósofo griego con su discípulos. La llegada de la robótica avanzada a la humanidad no será un elemento más de progreso sino un componente disruptor: nada podrá volver a ser como antes. Y ese viraje en el proceso evolutivo de nuestra raza tiene en Los robots del amanecer un espléndido desarrollo y debate.

¿Serán los robots los que nos lleven a alcanzar las cotas más altas de desarrollo o, por el contrario, serán los culpables de nuestra decadencia como especie?

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Esa pregunta es la que deja en el aire de una forma magistral Isaac Asimov durante toda la novela.

Yo, ya lo digo aquí, miro con otros ojos a mi Roomba. 

Reseña: La ladrona de libros – Markus Zusak

[su_box title=»Aviso» style=»bubbles» box_color=»#a2e153″ title_color=»#50733d»]Esta entrada contiene spoilers (revelaciones de parte de la trama del libro) así que te recomiendo que si no has leído todavía el libro te abstengas de continuar. [/su_box]

La primera vez que oí hablar de «La Ladrona de Libros» fue a raíz de su inminente adaptación cinematográfica. Cuando adaptan un libro a la gran pantalla suele haber siempre detrás un motivo en particular: el libro se ha vendido mucho.

Es una cuestión de márketing simple: sabes que la gran mayoría de esos lectores van a ser un público asegurado en las salas de cine.

Esto, sin embargo, no es ni mucho menos un indicador de que el libro sea bueno. Ni siquiera decente. Tenemos adaptaciones de libros mediocres: «Ángeles y Demonios» o «Eragon» son las primeras que me vienen a la cabeza.

Con La Ladrona de Libros recibí algunas referencias positivas de la película y del libro así que decidí ponerme manos a la obra con este último.

La novela es, para empezar, un cuento maravilloso. Puede que a algunos les parezca triste por lo cruel de su final, pero es lo que al cine fue en su día La Vida es Bella. Una historia perfectamente narrada. Donde las historias conviven con la crudeza de la guerra, de esa gran guerra que no sólo asoló Europa sino que sacó a relucir las grandes miserias de la condición humana.

Y en esto, Markus Zusak, su autor, se muestra como todo un experto.

Narrada desde la visión de la «Muerte», La Ladrona de Libros nos cuenta la vida de una pequeña niña que ya desde bien temprano ha de enfrentarse a grandes obstáculos y dificultades para poder sobrevivir.

Desde el mismo instante en que conoces a Liesel Meminger te enamoras perdidamente de ella. De su inocencia. De su visión transparente de la vida. Su única arma contra un mundo inexplicablemente cruel e irracional son las palabras y su imaginación. Y gracias a ellas sobrevive.

Liesel es una alemana con unos padres incómodos para un régimen nazi incipiente. Ese es el primer obstáculo que debe sortear y para ello termina en casa de los Hubermann (Hans y Rosa): alemanes de los de verdad, los arios de raza pura que tanto gustaron a la antítesis aria que fuera Adolf Hitler. Pura contradicción.  Bondad y desprecio. Blanco y negro. Eso es la humanidad.

Lo interesante del libro es precisamente lo humano que resulta. Por encima de la locura que llevó al exterminio de millones de judíos, a la muerte de millones soldados en una guerra sin sentido (¿alguna lo ha tenido?), a la posterior represalia a millones de alemanes, muy por encima, sutilmente, mezclándose y apareciendo entre las grietas de la dignidad humana, surgen las personas.

El vecino rubio y ario que se pintó de negro para parecerse a Jesse Owens. ¡Ay Rudy! Para mi ese el PERSONAJE de la novela. En cualquier momento te grita un Heil! Hitler! sin tener la menor de las ideas de lo que en realidad supone gritarlo. Cargado de amor por los que le rodean.  Él es el alemán medio. Él es el ser humano medio.  El que dejó que las cosas sucedieran. ¿Culpable? Sí, es posible. Pero al fin y al cabo también lo somos nosotros permitiendo las tropelías que suceden en nuestro país.

Luego tenemos a los padres adoptivos. El más que adorable Hans y la tierna (aunque severa) Rosa. Son tan entrañables que cuando el escritor decide arrancártelos sin avisar tienes la obligación de odiarlo infinitamente. Son el padre y la madre. El ying y el yang de una familia. Equilibrio a pesar de todo. Y de nuevo son alemanes medios. Alemanes que no alcanzan a entender por qué es obligatorio odiar a alguien por ser moreno, por tener los ojos castaños o unas creencias diferentes.

Y por último está Max. La imagen viva del oprobio, de la sin razón humana, de lo más animal de nuestra condición. Max es judío. Y se acabó. Eso es todo. ¿Buena o mala persona? ¿Inteligente o estúpido?. Eso da exactamente igual. Nació judío y con ello todo lo demás dejó de importar. Porque una sociedad entera, un régimen al completo, creyó ciegamente a un enajenado y sus teorías raciales y lo consideró menos que humano: lo consideró prescindible.

Lo genial es que Max además de judío es un tipo estupendo. Bordea la muerte en tantas ocasiones que asumes que al final también caerá al hoyo. Intentas no acercarte demasiado, sabes que es frágil, intuyes que no durará (es un judío en medio de la Alemania nazi, por favor) pero al final resulta que termina siendo uno de los ejes de la narración.

El libro te atrapa por su narrativa heterodoxa, por sus formas extrañas, por sus giros hacia adelante y hacia atrás. Te seduce. Capaz de destriparte el final y aún así dejarte con la boca abierta con él.

Se ha convertido sin lugar a dudas en uno de mis grandes libros de 2014.

Nota: 9/10

Reseña: El Hijo de la Luz – Christian Jacq

Quedarse maravillado por el esplendor que un día llegó a alcanzar Egipto como una de las Civilizaciones más grandes de la Humanidad no es algo nuevo para mi.

Christian Jacq comienza con El Hijo de la Luz su detallado periplo a lo largo de la vida y obra del gran faraón Ramses II, hijo de Seti I y conocido como Ramses “El Grande”.

Sin lugar a dudas Ramses II es un personaje histórico al que le rodea tal cantidad de mistiscismo que cualquier obra que trate sobre él tiene un atractivo especial.

El Hijo de la Luz es una novela donde Jacq nos pone en situación: Ramses es el segundo hijo del faraón Seti, figura imponente que ha gobernado con férrea discilplina el destino de las “Dos Tierras” bajo la Ley de Maat. Chenar, su hermano mayor, es el heredero al trono. Sin embargo, el faraón Seti, que ve en Ramses a aquel que debe sucederle y convertirse en el pastor de Egipto, lo designa como Regente.

A partir de ese momento las intrigas en palacio se sucederán. Ramses deberá luchar contra sí mismo y sus miedos y contra todos aquellos que quieren verle caer. Entender y aceptar su destino será el primer paso que deba dar para poder salvar su destino y su vida.

Christian Jacq logra atraer al lector a un mundo histórico entremezclando en su novela los ingredientes necesarios como para mantener la atención en todo momento. El argumento combina la historia, la tradición y costumbres de la época, las relaciones humanas, la búsqueda de la verdad y el amor.

Se trata de un comienzo prometedor para esta pentalogía sobre el Rey de Reyes del Antiguo Egipto.

 

Nota: 8/10

Libros de 2013

Como hiciera el año pasado, hoy os traigo la lista de libros que he leído durante el 2013. Están ordenados basándome en mis preferencias y, como novedad este año, he añadido un enlace a su reseña, si la tienen, o una breve descripción en caso de que no.

1. Fábulas de robots – Stanislaw Lem.

Difícil estaba este año en conseguir el número uno. Más que nada porque no he leído una novela que considere que esté muy por encima del resto. Al final he decidido que sea este compendio de fábulas futuristas escritas por Lem la que se lleve el primer premio. La razón fundamental es que es un libro que rebosa originalidad hasta casi desbordarse. Rompe en muchos aspectos las barreras que la ciencia ficción se ha autoimpuesto y nos proporciona momentos realmente mágicos.

2. Palmeras en la nieve – Luz Gabás.

3. La Historia de Tu vida – Ted Chiang.

4. La colina de Watership – Richard Adams.

5. Bajo la misma estrella – John Green.

6. Hijos de la Mente – Orson Scott Card

No llegué a tiempo para hacerle una reseña en condiciones pero con Hijos de la Mente, Card cierra un ciclo majestuoso en cuanto a las novelas de ciencia ficción se refiere. Con un final acorde al nivel de toda la obra, Ender Wiggin termina su periplo por las estrellas de una forma inolvidable. Sin lugar a dudas la saga completa merece estar entre las mejores de su género.

7. Mendigos en España – Nancy Kress.

8. Reyes de la Arena – George R.R. Martin.

Cayó en mis manos casi de casualidad y precedida de lo que supone ser una obra del gran Martin. Y no decepciona en absoluto. Corta pero muy intensa, Reyes de la Arena es un ejercicio de ficción divertido y ameno. Un Cuento en mayúsculas.

9. Festín de Cuervos – George R.R. Martin.

Cuarta entrega de una de las mejores sagas de narrativa fantástica. Su mayor problema es la grandiosidad de su predecesora: Tormenta de Espadas. En Festín de Cuervos, George RR Martin desarrolla, o enrolla según se mire, su particular mundo de Poniente. Esta vez, y quizá esta sea la losa que aleja a esta obra de las demás, centrándose en personajes secundarios y haciendo al lector intuir por encima qué sucede con los principales. Danza de Dragones, la quinta parte, contemporánea a Festín de Cuervos, parece resolver este entuerto. Lo veremos este año.

10. El Imperio Final – Brandon Sanderson.

11. Esta usted de broma Sr. Feynman? – Richard P. Feynman.

Cuando conoces la historia de Richard P. Feynman te das cuenta de que para ser un genio hace falta estar un poco loco. Desternillante en muchos momentos, ¿Está usted de broma Sr. Feynman? nos relata la historia de la vida del genial físico contada por él mismo. Y esto es lo que la hace interesante: él justifica sus locuras.

12. El Sol Desnudo – Isaac Asimov.

13. Cita con Rama – Arthur C. Clark.

Cita con Rama es una de las novelas que aparece en la práctica totalidad de listados de recomendaciones literarias de ciencia ficción. Por algo es. Para mi no llegó a convertirse en una de las grandes, tal vez por ser especialmente científica y poco fantástica. Eso sí, el final te obliga a leerte las secuelas.

14. Mendigos y Opulentos – Nancy Kress.

15. Isaac Asimov – Bovedas de acero.

16. El Gran Gatsby – Franscis S. Fitzgerald.

17. El Color de la Magia – Terry Pratchet.

18. Isaac Asimov – Yo, robot.

19. Elric de Melnibone – Michael Moorcock.

20. Carrie – Stephen King.

Me leí Carrie sin saber que existiría un remake este año y, sinceramente, no la recuerdo con especial simpatía. Pese a su corta longitud, me resultó tremendamente pesada de leer. Muy lejos de dar ninguna sensación de miedo, el excesivo uso de recursos periodísticos como herramientas para contar la historia no le beneficia. Mucha gente me ha reconocido que no es una sabia elección para comenzar con la bibliografía de King.

21. El arte de no amargarse en la vida – Rafael Santandreu.

Es curioso pero este es el único libro de psicología que me he leído durante 2013. Obviamente no contamos con los artículos o publicaciones online, pero a diferencia de otros años, solo El arte de no amargarse en la vida ha terminado cayendo en mis manos. Y digo psicología por no decir autoayuda, que es a lo que se acerca en muchas fases de la lectura. Interesante por la visión buenrollista que transmite.

22. Dan Brown – Inferno.

23. El bolígrafo de gel verde – Eloy Moreno.

24. El Principe – Maquiavelo.

Mi curiosidad por la obra de Maquiavelo se fraguó hace un año cuando vi su estatua en la Galería de la Academia en Florencia. El Príncipe es más un tratado o un ensayo que una novela y eso dificulta bastante su lectura. Curioso en algunos momentos y tedioso en otros. Transmite en muchas ocasiones la forma de pensar de la época.

25. Sinhue el egipcio – Mika Watari.

Siempre había estado en la lista, siempre había querido leerlo porque la civilización del Antiguo Egipto me parece una de las más interesantes, pero es que es infumable. Lento, inverosímil, inconexo, a veces hasta incomprensible, Sinhué el egipcio pretende relatar una historia que no lo es, de un personaje que no existió pero que podría haber sido faraón en una época tumultuosa. Consigue, todo sea dicho, que el lector comprenda la diversidad religiosa que imperaba en el Egipto de la época y la importancia de los dioses para la sociedad. También pone de relieve la figura de Akenhaton, el faráon de Atón y su vano intento por desarrollar una profunda reforma que alejase del poder a las élites religiosas. Pero se derrumba en tantos aspectos como novela que ha sido la que más me ha costado terminar de este 2013.

Como podéis ver, la inmensa mayoría de libros de 2013 tienen un denominador común: la ciencia ficción/fantasía. Quizá este 2014 debería intentar diversificar un poco más el género y probar con otras temáticas. En un año lo veremos.

Reseña: Elric de Melinboné – Michael Moorcock

Desde hace ya unos cuantos años la saga de Elric el Albino, Rey de Melniboné, había aparecido en muchas de las listas de éxitos o de recomendaciones de literatura fantástica que había podido ojear.

Finalmente terminó siendo el último libro que me leí en 2013.

Sin ser una obra extensa, este primer volumen de la saga nos introduce al gran protagonista de la historia: Elric, emperador de Melniboné, un reino poblado por seres con poderes mágicos y que vive unos años de lenta pero inexorable decadencia. Erigido emperador por herencia dinástica, se trata de un ser especial para su estirpe: es albino y además pretende hacer las cosas diferentes.

Su alter ego, su mayor enemigo, es su primo Yrkoon, que aspira al trono de Melniboné y que representa la corriente continuista y más reaccionaria del reino. Yrkoon odia profundamente a Elric y trata de ponerlo en ridículo en cuanto se le presenta la menor de las oportunidades mientras que urde secretos planes para alcanzar su codiciado puesto de poder.

Por último tenemos a Cymoril, hermana de Yrkoon, una de las más bellas nobles de Melniboné. Ella y Elric, como cabría esperar, están profundamente enamorados.

Con estos personajes, el primer libro nos sirve de introducción al mágico reino de Melninboné con unas cuantas pinceladas de sus costumbres y tradiciones.

Como podéis ver, se trata de una literatura fantástica de corte muy tradicional salvo por el hecho de que Elric representa precisamente los valores de un antihéroe: débil y con una autoestima casi inexistente, deberá enfrentarse a sus miedos y a sí mismo para poder superar las pruebas que se le presenten.

Es una lectura bastante ligera, no alcanza ni de lejos la profunidad narrativa de otras obras del mismo género, pero resulta interesante de leer y, en definitiva, se disfruta de su historia.

Nota: 6/10