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Un mundo sin fin - Ken Folllet

Uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta, desde mi punto de vista, un escritor, es al de sobrevivir a su propio éxito.

Ken Follet (Gales, 1949) rompió todos los índices de ventas con su novela Los pilares de la Tierra (2002), llevando a cientos de miles de personas a perderse en el apasionante mundo que rodeaba a la construcción de una catedral en esa pequeña ciudad de Kingsbridge en la Inglaterra medieval. Sin lugar a dudas, Los pilares de la Tierra tuvo un éxito merecido: detrás de él no sólo se asentaba una historia bien hilvanada, que hacía interactuar de forma atrayente a sus diferentes y múltiples personajes, sino que además también uno se dejaba llevar por toda esa ingente cantidad de información acerca del proceso de construcción de la época.

Como es comprensible, Ken Follet quiso mantener esa gallina generadora de fajos de billetes y planteó, años más tarde, su secuela: Un mundo sin fin (2008). Son muchos los problemas que arrastra esta segunda parte; la mayoría por culpa de su predecesora y de su descomunal éxito.

Un mundo sin fin plantea una serie de características prácticamente calcadas a Los pilares de la Tierra, lo cual le resta mucha capacidad de sorpresa: son ahora los hijos de los hijos de los protagonistas de la primera novela, los encargados de llevar adelante el hilo narrativo.

El primer problema con el que uno se topa es la falta de originalidad: pasan cosas demasiado parecidas, los malos siguen siendo muy malos y los buenos, tremendamente buenos. Follet trata de introducir variables que le permitan cierto margen de maniobra pero es incapaz de diferenciarse de la primera novela. Así, elementos como el viaje de uno de los protagonistas a tierras lejanas, los enfrentamientos entre familias que duran generaciones, los actos de la niñez que pasan factura en la edad adulta, etc., ya tratados en Los pilares de la Tierra, en esta segunda obra repiten el mismo patrón.

Otro de los grandes problemas a los que la novela se enfrenta es el hecho de que al mantener el mismo esquema de acción pierde credibilidad. Tal vez uno de los puntos fuertes de Los pilares de la Tierra fuera esa mezcla entre ficción e historia que rodeaba al libro de una especie de vitola de rigor. Sucede que en Un mundo sin fin, la situaciones que se producen son en muchos casos análogas a su predecesora y, por tanto, ese rigor asentado en la posibilidad de que las situaciones fueran reales, se resquebraja.

No es Un mundo sin fin en absoluto una mala novela. Tiene ritmo, tiene capacidad de sorpresa, tiene historias atrapantes y sigue teniendo, aunque menos, toda esa interesante intrahistoria acerca de la construcción de catedrales.

Su único inconveniente es tener que vivir a la sombra de su hermana mayor.

Nota: 7/10

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Resulta curioso cómo, por causas que hasta yo mismo desconozco, me resistí durante años a leer esta joya literaria.

Al final, como no podía ser de otra forma, terminé sucumbiendo al poder de seducción de ese lejano planeta desértico al que muchos conocen como Dune. Y me he acabado enamorando de sus paisajes, de sus gentes, de su especia, de sus gusanos de arena y de sus profecías.

Dune es una novela que te atrapa, te envuelve en un manto de concepción completa: todo existe y está cuidado tan al detalle que parece más una novela histórica de un planeta real que una historia de ciencia ficción.

Ahora, después de unos días de auténtico disfrute, soy un seguidor más del gran Muad’dib.

Contexto

Autor

Frank Herbert nació en 1920 en Estados Unidos, desempeñando varios trabajos antes de lanzarse a escribir. Tal vez fuera su estrecha relación con la naturaleza (llegó a ser pescador) lo que le hizo crear un mundo como el de Dune.

Una de las curiosidades más interesantes de su vida es que, en sus últimos años de vida, decidió vivir junto con su familia en una granja biológica de forma autosuficiente y en pleno contacto con la naturaleza. Tal vez, sus ideas acerca de la ecología en Arrakis influyeron en esta decisión.

La obra

Dune, que no fue la primera obra de Herbert, sí que fue la que le dio a conocer mundialmente. Supuso el pistoletazo de salida para la creación de una auténtica saga de libros que, comenzando con éste, llegó a alcanzar la cifra de seis escritos por Herbert. Su hijo continuó su legado añadiendo más novelas a la colección.

Ganadora de los premios Hugo y Nébula en 1965, Dune rápidamente se convertiría en un libro de culto para los amantes de la ciencia ficción. Alrededor de ella se creó una cultura que trajo consigo películas, series y una saga de juegos que fue la que me hizo introducirme en su mundo.

Con Dune 2 descubrí, al mismo tiempo, la importancia de la Casa Atreides y lo que significa jugar a un juego de estrategia en el PC.

La novela

Argumento

La historia se asienta en un futuro donde la humanidad ha conquistado la galaxia. En su exploración espacial, descubren un planeta cuyas arenas almacenan una extraña sustancia: La Melange. También conocida como especia, hará de Arrakis el planeta más codiciado por las oligarquías que gobiernan la galaxia.

El Duque Leto Atraides, cabeza visible de la Casa Atreides es elegido para sustituir a la Casa Harkonnen en el gobierno y la administración de Arrakis. Pero su llegada al planeta desértico va a estar plagada de sorpresas.

Arrakis, también conocido como Dune, encierra entre las arenas de sus desiertos un gran secreto.

En la historia confluyen de forma magistral la línea argumental de lo que le sucede a la Casa Atreides junto con la construcción titánica de un universo completo: política, religión, mitología, misticismo se unen a lo largo de la obra para mostrar al lector las puertas de acceso de un mundo que parece no tener límites.

Personajes

Paul Atreides
Hijo del duque Leto Atreides y de la Dama Jessica. Su destino está íntimamente ligado al devenir de Arrakis. Sin lugar a dudas la historia gira entorno a él. Un personaje que sufre una constante metamorfosis. Su paso de la adolescencia a la edad adulta traerá detrás consigo mucho más.

Dama Jessica
Concubina del duque Leto Atreides, del que está profundamente enamorada. Pertenece a una mística orden pseudoreligiosa conocida como Bene Gesserit. Se le encomendó dar a luz a una hija pero, por extrañas razones, desobedeció a su orden y tuvo un varón: Paul. Esto cambiaría para siempre el destino de muchos.

Duque Leto Atreides
Estandarte de la Casa Atreides. El duque Leto Atreides, emparentado con el emperador, es una persona terriblemente calculadora y analítica. Teme por la seguridad de su familia al trasladarse a Arrakis. Su visión, sin embargo, no le permite predecir todo lo que está a punto de suceder.

Barón Harkonnen
Enemigo acérrimo de la Casa Atreides. Codicioso. Visceral. Vladimir Harkonnen es la esencia del mal. Un hombre que necesita suspensores para poder caminar debido a su envergadura y que su único anhelo es colocar a un Harkonnen en el trono imperial. Conspirará para ello con todo y con todos.

Fremen
Los fremen son un pueblo que habita en Arrakis desde tiempos remotos. Les rodea una mística alrededor de la que han asentado su forma de vida. Habitan las zonas profundas del desierto, donde las condiciones de vida son más complicadas.

Opinión

Dune es una obra impresionante en casi todos los sentidos de la palabra. Frank Herbert creó un universo sin fronteras y asentó sobre las raíces áridas del desértico Dune, una historia deliciosa para los que amamos la ciencia ficción.

Con Dune, Herbert ha sido capaz de condensar en menos de 700 páginas la vasta tarea de crear, con un lujo de detalles casi inconcebible, una historia sin principio ni final. Arrakis existió cientos de años antes de que los Atreides aterrizaran en él. La orden Bene Gesserit lleva miles de años planificado la llegada de su mesías. La sensación de estar sentado sobre la cima de una gigantesca duna, rodeada de un desierto sin fin, empapa toda la obra.

Los personajes tienen un desarrollo en algunos casos brutal. Su evolución a lo largo de la historia se muestra de forma consistente. Herberte consigue que el lector se sumerja plenamente en el planeta desértico haciendo que resulte un verdadero placer la lectura de la novela.

Lo mejor y lo peor

Sin lugar a dudas, lo mejor de la novela es su construcción. Esa sensación de la que hablaba antes de estar ante la creación de una obra faraónica. Una historia que, bien tratada (y eso lo veremos en los siguientes libros) bien podría ser de las tres mejores sagas de la ciencia ficción.

Y, precisamente, su mayor virtud es también su mayor defecto. En su afán por conseguir verosimilitud. En su constante intento de transmitir la sensación de que Arrakis, su religión, sus intrigas políticas, su magia mística, realmente existen, Herbert pone en riesgo a la novela haciéndola en momentos algo compleja de seguir.

Sin embargo, son momentos puntuales que en nada desmerecen el resultado final: un libro maravillosamente genial.

Nota: 9/10

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El fin de la eternidad

Creía firmemente que la saga de la Fundación era, sin albergar duda alguna, la mejor obra de Asimov. Ahora, tras leer El fin de la eternidad me asaltan dudas. Tal vez La fundación sea la mejor saga, pero como libro, esta pequeña joya de algo más de 260 páginas no tiene competidor.

Solo haciendo frente a las grandes pruebas puede la Humanidad elevarse a nuevas y mayores alturas. Del peligro y de la aventura han salido siempre las fuerzas que han llevado al Hombre a nuevas y más grandes conquistas.

La historia

La humanidad ha alcanzado el conocimiento necesario para realizar saltos en el tiempo y con ello guiar el destino de la raza por la senda del éxito. Miles de mentes pensantes y grandes computadores analizan las infinitas alternativas que un determinado cambio produce en el futuro y, así, modifican nuestro destino a su antojo para lograr que nos mantengamos sanos y salvos.

Pero algo está a punto de suceder. La falibilidad del ser humano, de nuevo, va a poner en jaque todo este sistema, situándolo al borde de su desaparición. La Eternidad, esa línea temporal paralela, carente de principio ni fin y que nos tutela en nuestra realidad, está en serio peligro.

Los personajes

Andrew Harlan es el protagonista de la novela. Es un Ejecutor, un cargo dentro de la jerarquía de la Eternidad de gran relevancia pero con muy mala fama: se encarga de ejecutar los cambios que supondrán modificar la historia de millones de personas en el futuro, e incluso de eliminarlas.

Laban Twissell es el jefe de Harlan y jefe del Consejo Pantemporal. Considera a Harlan su pupilo con mayor proyección y tutela su carrera dentro de la Eternidad. Representa una figura casi paternal en relación con Harlan y su personaje es va desarrollando al mismo ritmo que la historia.

Noys Lambent es una temporal, es decir, no vive en la Eternidad. Trabaja, eso sí, para uno de los Programadores (otro cargo distinto y de mayor rango dentro de la jerarquía eterna). Su participación en la historia también es importante.

Mi opinión

Como ya he dicho antes, El fin de la eternidad me parece una de las grandes joyas de Asimov. No alcanzo a entender cómo no se encuentra a la misma altura que la saga de los Robots o la saga de la Fundación en cualquier librería. El genio ruso es capaz de hilvanar y entrelazar una historia de saltos en el tiempo, de paradojas temporales excepcionalmente descritas, de amor, de odios, de dramas personales… y coserlo todo a una historia apasionante, donde los giros argumentales son de un imprevisible casi pasmoso y donde el final es tan perfectamente perfecto que uno se pregunta qué tenía Asimov en la cabeza para dar rienda suelta a ideas tan increíbles.

Es una auténtica delicia para los sentidos que permite al lector dejar volar la imaginación hacia una realidad donde el tiempo se mide en miles de siglos, donde la humanidad perdura hasta el infinito, donde nuestra misma existencia se reduce a la nada más absoluta.

Una obra que induce a la reflexión, al análisis del elemento humano en todas las relaciones, en todos los avances.

Recomendadísima.

Nota: 9/10

Martes con mi viejo profesor

“Una vez que sepas cómo morir, sabras cómo vivir.” Morrie Schwartz

De vez en cuando, a veces por casualidad y otras veces porque alguien lo pone en tus manos, terminas perdiéndote entre las líneas de un libro que tiene un sabor especial.

Martes con viejo profesor es uno de esos libros.

La Historia

Esta novela autobiográfica está escrita por Mitch Albom y relata los encuentros de éste con su antiguo profesor de universidad Morrie Schwartz.

Tras graduarse, Mitch le promete a su profesor mantener el contacto, pero su dedicación al trabajo pronto hace que se olvide de su promesa.

Dieciséis años después, Mitch ve a su antiguo profesor salir por la televisión en un programa de máxima audiencia: tiene ELA, una enfermedad sin cura.

A partir de ahí decide retomar el contacto con él y tratar de recuperar el tiempo perdido.
La novela cuenta cada uno de los encuentros (siempre los martes) entre el alumno y el profesor y sus charlas acerca de los grandes aspectos de la vida humana.

Los Personajes

Mitch Albom: Conductor de la historia. Es el ciudadano de a pie, con el que el lector probablemente se sienta más identificado. Se trata del catalizador, del elemento que nos permite a nosotros convertirnos también en alumnos del profesor Schwartz y aprender mientras la historia se desarrolla.

Morrie Schwartz: Protagonista fundamental de la novela. Es el maestro, el mentor. El alma bondadosa y sabia que se tiene que enfrentar con la terrible noticia de una muerte anunciada. El tiempo que le resta lo decide pasar transmitiendo aquello que la vida y la experiencia le han enseñado.

Mi opinión

Nadie puede negar que Martes con mi viejo profesor se trata de un libro de autoayuda (o cuanto poco de ensayo filosófico) al estilo de, por ejemplo, El Alquimista de Coelho. Así, en ambos, es una historia narrada la que hace de hilo conductor y de la que se sirve el escritor para transmitirnos sus ideas acerca de temas trascendentales.

Sin embargo esta novela está francamente mejor que el libro del brasileño.

Tanto en El Alquimista como en otros muchos libros de los considerados de autoayuda, uno se encuentra pronto con los hilos de la marioneta artificial que pretenden vendernos. Y al descubrir la explicación al truco, el prestidigitador queda en evidencia. En el libro de Mitch Albom, la voz de una persona real, con sus problemas reales, que se enfrenta a un final por el que todos hemos de terminar pasando, resuena con el potente eco que proporciona nuestra relación con la muerte.

En esta novela no hay tanto artificio, tanta solución mágica y maravillosa, tanto camino hacia ninguna parte que nos lleve, de forma milagrosa, a descubrir nuestro potencial. Aquí, Morrie Schwartz se dedica exclusivamente a enseñarnos, a base de arrancar capas de superficialidad a nuestra existencia, que el ser humano viene a la vida para vivir. Y por sencillo y simplista que parezca, muchas veces nos olvidamos.

Cegados en esa carrera por obtener cada vez más cosas, ser cada vez más grandes y llegar cada vez más alto, olvidamos nuestra verdadera razón de ser. Lo que nos hace únicos y, a la postre, nos termina convirtiendo en eternos: nuestra capacidad de amar.

Es el amor el motor del ser humano, la verdadera quintaesencia de su existencia, su mayor don. Sólo una vida en la que hayamos amado, en la que nos hayamos sentido amados y en la que terminemos amando las cosas que hacemos, es una vida plena.

Conclusiones

Martes con mi viejo profesor es una novela corta y de lectura fácil a la que merece la pena dedicar un par de ratitos cualquier tarde de verano si, con ello, nos hace reflexionar acerca de los temas que de verdad importan.

Nota: 7/10

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Después de unas cuantas semanas de lectura hoy he dado por concluido, al menos temporalmente, mi viaje a Poniente y mi paseo por el Muro. Con Danza de dragones termina, por ahora, la saga escrita de George R.R. Martin conocida como Canción de Hielo y Fuego.

Ha sido un viaje complicado, plagado de subidas y de bajadas que hace de esta pentalogía una de las sagas más largas que recuerde haber leído.

La historia

Danza de dragones prosigue la historia más o menos donde Tormenta de Espadas (el tercer libro) lo dejó. Muchos sabéis que Festín de Cuervos, el cuarto libro, es casi coetáneo a Danza de Dragones sólo que está protagonizado por personajes distintos.

[su_box title=”Aviso importante” style=”bubbles” box_color=”#cb5509″]A partir de aquí, la reseña contiene spoilers, desvelando parte de la trama de la saga, en especial de los libros anteriores. Lee bajo tu propia responsabilidad. [/su_box]
Todo Poniente está patas arriba, Jon, nuevo Lord Comandante de la Guardia de la Noche, se enfrenta al más terrible de los peligros con la llegada de los Caminantes Blancos.

En el Trono de Hierro se sienta el joven rey, Tommen Lannister, marioneta de su madre Cersei. Sin embargo, la llegada de un nuevo Septón Supremo cambiará por completo el equilibrio de fuerzas en Desembarco del Rey.

Más allá del Mar Angosto, en la bahía de los esclavos, Daenerys Targaryen, la Madre de Dragones y heredera (o aspirante, porque a este paso ya todos lo son) al trono de los Siete Reinos, se debate entre su responsabilidad como libertadora de los esclavos y su legítimo derecho al trono.

Y entre tanto, nuevos personajes, nuevos peligros, nuevos giros inesperados de la historia hacen que todo se entremezcle para formar una gran enredadera de historias que sumergen al lector en un mundo complejo pero totalmente definido.

Los personajes

Si bien no voy a listarlos todos, si que haré un breve repaso de los que yo considero claves.

Jon Nieve: Para mi uno de los grandes personajes de la saga. Bastardo de la casa Stark, en este libro madura dado su nuevo puesto de responsabilidad convirtiéndose en un verdadero gobernador. Sin embargo siguen atormentándole los mismos miedos, sigue sintiéndose culpable por la caída de Invernalia, por la desaparición de su casa. Añora a todos aquellos que fueron en su día su familia.

Daenerys Targaryen: La gran protagonista de la saga. Sin duda. De corazón bondadoso pero descendiente de la más grande y poderosa de todas las casas de Poniente. La verdadera y legítima heredera al Trono de Hierro. Su destino le hace tener que cambiar sus planes y liberar las Grandes Ciudades de esclavos. Conocerá el amor, la pasión y la traición, y crecerá para seguir acercándose a ser la gran reina que todos deseamos que sea.

Tyrion Lannister: Tras asesinar a su padre a sangre fría, comienza un periplo que lo irá acercando cada vez más a Daenerys. Si Jon sufre un lento pero notable proceso de maduración, la evolución de Tyrion es prácticamente nula durante todo el libro. Teniendo en cuenta que es mi personaje favorito, es algo que echo mucho en falta.

Cersei Lannister: Su historia comienza a dar un giro extraño cuando pasa de ser una conspiradora a estar bajo el yugo de la Fe y tener que arrastrarse para poder sobrevivir. Futuro incierto el que le espera a esta hija de la Roca, reina regente y madre del actual rey. Demasiadas intrigas a sus espaldas.

Ramsay Bolton: Se erige como el malvado por excelencia. Como la detestable sabandija sádica que todos queremos ver morir. Un personaje que pasa de secundario a convertirse en fundamental y sobre el que se sustenta buena parte de la narrativa del quinto libro.

Arya Stark: La que más promete de todos. Siento verdadera pasión por su historia con el Dios de mil rostros, y ardo en deseos por saber cómo terminará su historia. Lo que comenzó en Festín de Cuervos encuentra en Danza de Dragones su digna continuación. ¿Quién eres?. Nadie. Mientes.

Análisis

Es cierto que Martin ha concebido un mundo increíblemente grande con su saga. Y con este mundo tan enorme, uno corre el riesgo de perderse.

Lo que en Tormenta de Espadas supuso un golpe para el lector, por aquello de enlazar tantas muertes de personajes importantes de forma sucesiva y poner todo ese mundo del revés, ha sido un gran lastre con el que ha tenido que lidiar el escritor en los siguientes dos libros. Demasiados hilos sueltos, demasiadas historias a medio tejer, que hacen que el lector pierda a veces el sutil equilibrio entre el interés y la desidia. Cuando asesinas a personajes carismáticos y lo conviertes en una costumbre, terminas rodeándote de personajes secundarios de los que, ya desde el primer momento, el lector prevenido se distancia.

Durante todo Danza de Dragones uno tiene la sensación de que todos sus personajes se dirigen constantemente a algún lado pero nunca llegan. Ni siquiera esos cortes llenos de suspense al finalizar un capítulo tienen el nivel al que se llegó en los libros anteriores. Es ese tipo de lectura en el que uno no descansa como deseando que suceda algo que nunca llega a suceder.

Otro de los grandes peros de esta entrega está relacionado con el nivel de verosimilitud. Todos sabemos que se trata de un libro de fantasía, ambientado en un mundo en un contexto histórico similar al medievo, pero con magia, dragones y seres extraños. El problema aquí nace cuando a un único personaje, le suceden tantas cosas en tan poco tiempo (de las que curiosamente sale airoso), que uno empieza a cuestionarse cosas.

Por lo demás, Martin se prodiga en las descripciones y se le ve muy cómodo hilvanando historias de casas antiguas y creando nuevas aventuras de los herederos de las mismas. Ha convertido su saga en un gigantesco tablero de juego en el que cada mínimo detalle está cuidado hasta casi la extenuación.

Conclusiones

No es el mejor libro de los cinco, tal vez no es ni el segundo mejor, pero Danza de Dragones es una digna continuación de la saga. Mantiene abiertas prácticamente todas las posibilidades y, siguiendo su dinámica, deja dos o tres sorpresas inesperadas.

No obstante, Martin debería plantearse empezar a bajar ya la inmensa montaña que está escalando, porque se puede empezar a tener la sensación de que no se ve la cima. Como le puede suceder a Rothfuss con su saga, a Canción de Hielo y Fuego hay que ir preparándola ya para su final, para cerrar todas esas historias de una forma satisfactoria, para que este mural del que ahora sólo tenemos retales, se convierta en una verdadera obra maestra.

Nota: 7/10

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Hacía bastante tiempo que no disfrutaba tanto leyendo una novela.

El Marciano (The Martian) de Andy Weir ha conseguido volver a engancharme de lleno en la lectura. Y eso que su propuesta es relativamente arriesgada.

Argumento

Sí que os recomiendo, antes de abordar el análisis de la novela, que si no la habéis leído y tenéis pensado hacerlo no continuéis. Me voy a esforzar al máximo por evitar destripar nada de la trama pero obviamente no lo conseguiré del todo.

El argumento de El Marciano es bastante conocido: emplazada en un futuro cercano, la humanidad ha sido ya capaz de enviar seres humanos a Marte en expediciones bajo el proyecto Ares. Esta vez es el turno de la Ares-III, cuyos 6 tripulantes se encargarán de realizar una serie de experimentos y de toma de muestras en el planeta rojo.

Todo parece ir normal hasta que desde el centro de operaciones de la NASA en Houston se les avisa de que los satélites que orbitan alrededor del planeta han detectado una importante tormenta de arena. El problema de la tormenta esta relacionado con el VAM, el vehículo que los tiene que devolver a casa. Fuertes vientos pueden poner en riesgo su estabilidad y con ello sus vidas.

La comandante de la misión decide en esos momentos suspenderla e iniciar la evacuación. Y es aquí donde la historia realmente comienza: debido a una serie de circunstancias uno de los tripulantes sufre un accidente y es dado por muerto. El resto de la tripulación, ante la posibilidad de perecer en el planeta deciden marcharse.

Pero Mark Watney sigue vivo. Y tiene que ingeniárselas para sobrevivir en Marte hasta que la siguiente misión, la Ares-IV, llegue a Marte años después.

Personajes

El Marciano es prácticamente un soliloquio de su protagonista que se enfrenta ante la dura tarea de luchar por su supervivencia en un planeta inhóspito y hacerlo en soledad.

Tal vez una de las cosas que más me ha gustado del libro, más allá de la profunda fundamentación científica y técnica que dota de realismo al mismo, es la importante vertiente personal, emocional y psicológica que consigue transmitir.

Mark Watney está solo, solo en un planeta que se empeña en matarlo y a millones de kilómetros de distancia de cualquier otro ser humano. Está aislado de la sociedad, y este aislamiento es peor si cabe que la tensión constante por la supervivencia.

Lo bueno y lo malo

Si algo hay que destacar del libro es sin lugar a dudas su capacidad, con una estructura que se aleja de lo común, de enganchar al lector. Ese ritmo frenético y esa lucha constante por encontrar solución a los problemas que se le presentan al protagonista hace que no puedas dejar de leerlo.

En el lado opuesto está, tal vez, el exceso de celo científico con el que dota la narración obligando al lector profano en la materia a hacer un esfuerzo doble para comprender de lo que se está hablando.

Conclusión

Lo cierto es que como ya he dicho al empezar esta entrada, El Marciano es una auténtica delicia de libro, una historia épica que nos actualiza a Robinson Crusoe colocándolo en el mundo inexplorado de Marte. Pero más allá de la aventura, la novela trasciende a un plano mucho más amplio, abarcando temas tan complejos como la superación personal o la importancia que tiene la interacción social en nuestra concepción de humanidad. Si todavía no has tenido la oportunidad de disfrutar de las idas y venidas de ese botánico loco perdido por las tierras del planeta rojo, no sé muy bien a qué estás esperando.

Nota: 8.5/10

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Hablar de Terry Pratchett y más ahora dada su reciente desaparición, es sin duda sinónimo de hablar de su grandísima y extensa obra literaria dedicada al gran Mundodisco (que no Discomundo como leí en algunas reviews hace un tiempo).

Pratchett, uno de los más prolíficos autores que ha dado la ciencia ficción, es muchas veces asociado a la figura de la Muerte (con mayúscula), personaje que nos acercó en su saga homónima y que comienza con el primer libro titulado Mort.

Un argumento loco

Mort

Mort, que viene de Mortimer  es un muchacho (bueno, Mort es Mort, no un muchacho) que no es muy diestro en ningún arte conocido así que un buen día su padre decide ir a la ciudad con él para ofrecerlo como aprendiz en el mercado.

Lamentablemente sus pocas cualidades le hacen no encontrar maestro que lo acoja hasta que de la nada, montada a lomos de su terrible caballo, aparece La Muerte para convencerle de que se convierta en su pupilo.

A partir de ahí comienza una desternillante aventura que mezcla desastres espacio-temporales, amor, magia y un sinfín de sarcásticas referencias a la literatura fantástica.

Descubriendo Mundodisco, desde otra perspectiva

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Una de las cosas más interesantes que tiene Mort es la introducción a Mundodisco desde un enfoque distinto al que tenemos en obras como El Color de la Magia. En Mort vemos la grandiosidad y la complejidad del mundo en forma de disco asentado sobre cuatro elefantes que viajan a lomos de la gran A’Tuin, la tortuga gigantesca, surcando el espacio. Y esta aproximación se hace con una historia a caballo entre la gran Ankh-Morpork, la ciudad que nunca duerme, el mundo de la Muerte, y las luchas internas de algunos reinos del disco.

La genialidad y las sombras.

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Sin lugar a dudas, como ya he dicho anteriormente, una de las grandes cualidades de Pratchett es su capacidad para la ironía lo que sumada al hecho tan simple como asombrosamente efectivo de hacer que la Muerte se exprese siempre en mayúsculas, hace que Mort sea un libro de divertidísima lectura. Por ponerle un pero y que no sea todo loas al escritor británico, sí que podría decirse que a veces se recrea en exceso en su historia llevándola al peligroso precipicio de la pérdida de ritmo narrativo, aunque nunca llegando a caerse.

Una recomendada lectura para estas alturas del año en el que ya apetece salir a leer al aire libre.

Nota: 7/10

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Cuando consigues hacer de lo cotidiano una historia digna de ser relatada es, sin albergar ningún género de dudas, porque estás enamorado de lo que haces.

El Camino de Miguel Delibes es sencilla y llanamente una historia de amor.

Pero cuidado, nada de amor adolescente prefabricado y adornado con mundos imposibles.

El Camino es una historia de amor a todas las cosas. A las pequeñas y nimias y a las grandiosas y eternas: a la vida, a los pájaros, a los vecinos cotillas, a los grandes amigos, a los amores incipientes y, también, por qué no, a la muerte.

Daniel, el Mochuelo, es un jovencito de once años que en unas horas partirá hacia la gran ciudad a progresar porque su padre, el Quesero, quiere que estudie y se haga un hombre de provecho. Durante la noche previa a su marcha, Daniel rememora sus experiencias en su pequeño pueblo al lado de sus amigos, Roque, el Moñigo y Germán, el Tiñoso.

Es una novela capaz de emocionarte en distintas direcciones, moviéndote entre la más grande de las carcajadas y la más contenida de las emociones. Viéndote reflejado en alguna de sus múltiples anécdotas. Percibiendo los olores de épocas pasadas y trasladándote a momentos en tu vida en el que las cosas que hoy son importante ni siquiera existían.

Una gozada de principio a fin en la que Miguel Delibes ejecuta con precisión quirúrgica un acceso directo a los recuerdos y a las emociones con una maestría lingüística que no recordaba.

Una oda a lo cotidiano, al contacto con la naturaleza, al calor de los más cercanos, al olor a amaneceres con el arrullo de los pájaros de fondo. Una novela que es un poema cantado a la vida y que te recuerda que las grandes cosas, las que de verdad importan, las tenemos todos los días al alcance de la mano.

Nota 9/10

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Ven, acompáñame, déjame te muestre un nuevo universo, un universo donde todo parece ser posible. Es la ciencia ficción y es Hyperion, el último de los mundos conocidos y que esconde un terrible secreto para la Humanidad.

Vamos, no podemos tardar, el tiempo apremia y las horas pasan en contra de nuestra especie. En el camino me permitirás la licencia de contarte unas historias, algunas antiguas, que tienen que ver con Vieja Tierra, aquel planeta de donde vinimo todos; otras serán más actuales, entenderás de la importancia de Hyperion.

Dan Simmons consigue con su primera novela sumergirte de lleno en su universo futurista y lo hace de la mejor forma que un fanático de la ciencia ficción puede esperar: con ciencia y con ficción a partes iguales. En este viaje hacia los confines del Universo Conocido, donde se encuentra el misterioso mundo de Hyperion, Simmons se encargará de desgranar su especial concepción del futuro de la humanidad con una serie de relatos entrelazados donde se profundiza en temas tan y dispares y tan importantes para una sociedad como son la tecnología, la religión, la ética o las relaciones sociales. En todas estas historias el nexo de unión, el mínimo común, será ese extraño planeta descubierto hace años sobre el que corren misteriosas leyendas acerca de un dios viviente: el Alcaudón. 

Esa forma distinta de narrar la historia mediante relatos cortos es un arma de doble filo que Simmons maneja con notable soltura: le proporciona frescura a la trama y se aleja con éxito de cambios excesivamente bruscos que puedan distanciar al lector de la historia.

Porque el objetivo es sentir un interés creciente por lo que en aquel planeta sucede e intentar entender qué hacen 7 tripulantes en una nave rumbo a ese planeta cuando todos tratan de huir de él. Y en esa tarea Simmons se muestra muy capaz.

Muy interesante.

7.5/10

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Soy de los que consideran las críticas realizadas por “críticos profesionales” bastante poco fiables: lo que a ellos les puede parecer una exquisita obra intimista donde el director vuelca sus inquietudes metafísicas a mi suele parecerme el mayor de los tostones realizados. 

Pese a todo termino siempre cayendo con facilidad cuando leo alguna de sus grandilocuentes reseñas y decido que es motivo suficiente como para comprobarlo a costa de mi tiempo y, por ende, mi cartera.

Her (2014) venía precedida por una estupenda crítica y una larga lista de premios y nominaciones que había culminado con el Óscar al mejor guión en la última de las ediciones de los premios.

Buena crítica, premios importantes y un buen director. Spike Jonze.

Y a todo esto le teníamos que añadir tres ingredientes inequívocamente atractivos: Joaquin Phoenix en el papel protagonista, Scarlett Johanson (o su dobladora) como su compañera y una historia que giraba entorno al amor entre un humano y un sistema operativo.

Incomprensiblemente surrealista

Si habéis leído hasta aquí y os consideráis geeks, frikis o sencillamente amantes de la ciencia ficción os he dado los motivos justos y necesarios para salir corriendo a quemar los 7€ que teniáis pensado gastaros en la última figurita del Ataque de los Titanes o en la versión coleccionista de El Hobbit.

¡Craso Error!

Desde el minuto cero Her es la pelicula más absurda que he visto en muchísimo tiempo. Una constante emanación de sinsentidos con una carencia total de base científica hilvanados entre eternos y soporíferos monólogos que pretenden, sí, pretenden porque no llegan jamás a conseguirlo, quedarse a caballo entre la ironía y la crítica social con un toque de humor romántico. Sus jodidas ganas.

Es imposible sumergirse en la película porque cada diálogo entre su protagonista y, recordemos, un sistema operativo (es decir, un sistema SOFTWARE que desconoce salvo por programación previa, cualquier cosa relacionada con el mundo físico) es más absurdo que el anterior.

Si el pobre de Isaac Asimov levantase la cabeza no podría sino vomitar sobre la butaca.

A los que en su día nos leímos la saga de Ender, Samantha, que así se llama nuestro querido Windows ME edición SIRI, nos recuerda tanto a Jane que por un momento creemos estar viendo al joven Wiggins hablándole a través de la joya de su oído. Puro espejismo. Lo que en la novela de Card se sustentaba a partes iguales entre la ciencia y la ficción en Her lo tiene todo de ficción a lo comedia romántica de Antena 3.

Lo único salvable: Phoenix

Las dos largas, eternas, horas que dura el largometraje serían todavía peores sino fuera por un incontestable Phoenix que se vuelca en dar vida a un perdedor frustrado que no sabe cómo encajar los sentimientos que empiezan a surgir desde lo más profundo de su interior hacia una voz que le susurra al oído. Lo hace genialmente bien, pero con él solo no basta. No es suficiente una actuación magistral si cada 5 minutos te preguntas a qué mente medianamente pensante se le ocurriría tamaña bazofia de historia.

A la Johanson en la versión española ni se le ve ni se le escucha. No querido Bruno, no, dudo mucho que la VOS salve a este esperpento hecho película.

Podría hablar de la fotografía, que es bastante más que decente, e incluso de una interesante banda sonora, pero me repetiré una vez más: todo lo ensombrece una historia tan estúpida como predecible.

A mi ya me robaron en su día dos horas de mi vida. No permitáis que os hagan lo mismo.

Nota: 2/10.

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