Esta noche a las 21.00 juegan el F.C. Barcelona y el Real Madrid el que todos los años se denomina el partido del siglo.
Este año, es bastante probable que así sea.
Hoy, durante 90 minutos se van a contraponer dos ideas futbolísticas completamente antagónicas pero igual de válidas. El fútbol de toque de Guardiola contra el fútbol de vértigo de Mourinho. La paciencia contra la potencia.
Todas las casas de apuestas otorgan al Barcelona una ligera ventaja. Parece que Mourinho y sus jugadores lo van a tener especialmente complicado (más sumando la probable baja de Gonzalo Higuaín) pero son estos partidos los que convierten a los jugadores en verdaderos héroes. Hoy más que nunca el esfuerzo y las verdaderas ganas de triunfar van a ser determinantes. La psicología del triunfo se las ve de frente y ante millones de espectadores con la psicología del jugad felices. Dos ideas distintas pero que les han servido a ambos entrenadores para alcanzar la tríada de títulos más ansiada por cualquier equipo de fútbol de élite.
Pero voy más allá, hoy se enfrenta lo que muchos llaman humildad (y yo llamo falsa modestia) contra lo que muchos llaman prepotencia (y yo denomino orgullo). Hoy se enfrentan dos modelos de concepción del fútbol y dos ideologías en una batalla sin precedentes y que probablemente no tenga parangón en los años venideros.
Hoy disfrutaremos (o sufriremos) con los mejores jugadores de la historia del fútbol reciente juntos en un terreno de juego. Ya no hará falta jugar al PES 2008 con su “All Star”. Hoy los tenemos a todos.
Bienvenidos al verdadero espectáculo del fútbol.
Esto, sin lugar a dudas, es mucho más que un derbi.
Los que estéis siguiendo el Europeo de Polonia en la que la selección de baloncesto española partía como clara favorita, estaréis de acuerdo conmigo que no se está cumpliendo ninguna de las espectativas.
La imagen dada por la selección en los partidos que lleva jugados en Polonia no podría ser más oscura. Un Pau Gasol que viene de ganar un anillo en la NBA muy por debajo de sus posibilidades, la “bomba” Navarro inédito, Raúl López desaparecido. Los únicos que parece que tienen algo de claridad de ideas son Rudy Fernández y Felipe Reyes y, de vez encuando, Ricky Rubio. Y así pasa: hoy Turquía, sin un juego especialmente brillante y echando mano de sus torres y su envergadura, nos ha ganado por 63 a 60.
Me pregunto si esta falta de definición y concetración puede venir motivada por parte del entrenador o por un exceso de relejación al considerarse ya campeones.
No lo sé. Lo que está claro es que ahora mismo la situación se plantea complicada: España tiene la obligación de ganar los dos partidos que le quedan. Uno es contra la selección anfitriona: Polonia. El otro, contra Lituania (que nos dejó en evidencia en el último partido que jugamos con ellos).
O cambian mucho las cosas o nos volveremos a casa con uno de los mayores fracasos deportivos del año.
Últimamente ando leyendo algunos tutoriales y manuales de fotografía para poder pelearme en condiciones con mi cámara digital.
Lo esencial, al menos en mi opinión, que debe tener una fotografía es la sensación de captar el momento: de dejarte mirando con la percepción de estar ante un momento único y a la vez eterno.
Hoy, además de rendir mi más sincero homenaje al pedazo de deportista que tenemos en la figura de Alberto Contador, tengo que reconocer que la foto que ilustra este artículo es el mejor ejemplo de cómo captar un momento.
Contador llegando al final de la etapa de contrarreloj.
Después del dantesco espectáculo que esa banda de personas que dicen llamarse equipo protagonizó anoche en Mestalla, a uno le quedan dos opciones:
La primera es montar en cólera y preguntarse cómo es posible que 11 tíos que cobran entre todos lo que más de un país completo quisiera para sí, pueden pasearse como vagabundos por un terreno de juego y no tener la mínima vergüenza para defender el escudo que llevan bordado en la camiseta.
La otra es asumir que son una panda de mercenarios y rezar porque pronto se imparta justicia y los manden a todos a tomar viento malagueño.
El pasado martes por la noche jugaban en el Santiago Bernabéu Real Madrid y Getafe. En juego estaban buena parte de las aspiraciones ligueras del Madrid y eso se tradujo en un partido bronco y con mucha tensión. Ya en el final del partido, una de las internadas hacia el área del Madrid por parte del Getafe culmina con un empujón del defensa central madridista Pepe a el jugador del Getafe Casquero: a priori un penalty tremendamente dudoso más por la constante insistencia de Casquero a dejarse caer que por otra cosa.
El pitido del árbitro suena, en la cabeza de Pepe estalla esa tensión acumulada y pierde los nervios y viendo en el suelo a Casquero le lanza dos patadas sin que ninguna de las dos llegue a impactarle. Una vez visto eso, todos los jugadores del Getafe se lanzan a por él a decirle a saber qué cosas y él, caliente como está reacciona empujando a todo lo que se le viene de frente.
El árbitro, malo hasta la médula, no lo duda y expulsa a Pepe que, una vez que lo tranquilizan levemente sus compañeros se marcha por el túnel de vestuarios no sin antes mentar a las madres del cuarteto arbitral por su nefasta actuación.
Bien, este es un resumen de lo que sucedió. Ni Pepe es Jack el Destripador, ni Casquero una joven inocente a punto de ser violada.
Todo el revuelo mediático que se ha montado entorno a toda esta situación me ha tenido esta semana dándole vueltas al tema.
Pepe no es un jugador violento, no ha tenido nunca un comportamiento fuera de lugar y, entendiendo que perdió los nervios el pasado martes, sencillamente se le impone el castigo que se deba (en este caso 10 partidos de sanción) y el tema zanjado.
¿Zanjado? Parece que no. Muchos piden la cabeza del jugador: que se le rescinda el contrato, que no vuelva a pisar un terreno de juego… Incluso algunos pedían la friolera de 34 partidos de sanción comparándolo con las entradas asesinas de Goikoetxea a Maradona o el pisotón a un árbitro de Stoichkov. (Vamos, lo mismo…)
Mientras, personajes que sí que son violentos, que se dedican a menospreciar el fútbol a base de juego sucio como un tal Daniel Alves, o como muchos otros jugadores de Primera y Segunda, siguen pisando los terrenos de juego sin que ningún árbitro se encargue de decirles que jugar al límite de la legalidad termina por ser ilegal.
Por eso les pido enérgicamente a todos esos hipócritas que se han dedicado a demonizar a Pepe que cuando les suceda algo similar en su propia casa me hagan el favor de pedir que a ese jugador (léase Alves, Albelda o similares), ya no que lo retiren de los terrenos de juego, sino que lo expulsen de la Tierra y lo manden a vivir a Marte.
El bombazo periodístico del día de hoy ha sido, sin lugar a dudas, la destitución de Bernd Schuster como entrenador del Real Madrid C.F.
De un tiempo a esta parte la situación deportiva (y extradeportiva) del equipo blanco venía siendo terriblemente complicada y en claro descenso.
Los malos resultados cosechados por el primer equipo, la interminable lista de bajas, la mala imagen y el pobre espectáculo que los jugadores eran capaces de dar sumado a una nefasta situación institucional han acelerado los acontecimientos.
Buscar en la figura siempre polémica de Schuster la cabeza de turco culpable de tal situación es del todo cínico. Los verdaderos culpables no son otros que el presidente Calderón y su mano derecha Pedrag Mijatovic que, con una nula planificación deportiva, han dejado al Madrid fuera de la Copa del Rey, a 9 puntos del Barça y en Champions por los pelos.
Con la llegada de Juande Ramos surge un pequeño hilo de esperanza por cambiar la tendencia y mejorar los resultados.
Intentar describir la sensación de muchos españoles aficionados al fútbol en estos momentos se me antoja complicado.
Sencillamente es hoy es un día para el recuerdo, para la historia, para decir alguna vez: “Yo lo ví, yo vi en directo la final de la Eurocopa de 2008, en la que España ganó.” “Ví el gol de Torres, la ocasión de Ramos, las paradas de Iker…”
El fútbol hoy ha sido justo. Ha ganado quien se lo ha merecido. Hemos disfrutado como jamás lo habíamos hecho de nuestra selección.
Así que, qué menos que dedicarle el post a los 23 héroes que nos han hecho sentir hoy campeones de Europa. Y de paso, acordarme también de los cenizos, de los de “de cuartos no pasamos”, de los de “como no está mi selección apoyaré a Rusia”… de todos esos que de alguna u otra forma hoy lloriquean.
Nosotros también hemos llorado hoy, pero lágrimas bien distintas.
Ayer comentaba en twitter que a ver si era posible que mi hermano terminase el partido (tiene la manía de acabar antes de tiempo gracias a su “constante” diálogo con el árbitro). Bueno, al final terminó los 90 minutos, marcó dos goles y uno de ellos (el que me dedicó) fue este:
Hoy casi toda España era azul. El color del equipo de un pequeño pueblo cerca de Madrid.
Hoy muchos soñábamos con que ese humilde equipo le bajase los humos a un grande de Europa. Un grande con un presidente tan bocazas como los del resto de grandes.
Durante el principio del partido la tensión se palpaba… se notaba que había mucho en juego. Hasta que en el minuto 7, un árbitro que no ha mirado nunca por los intereses del pequeño, se ha cargado un partido que tenía pinta de ser histórico. De la Red, jugador del Getafe, a la calle.
Resulta duro ver como durante los 83 restantes minutos, el equipo pequeño y humilde ha estado tuteando al grande con un jugador menos, ganándole la eliminatoria, hasta el último minuto. Una mezcla de azar y suerte en forma de gol alemán nos conducía irremediablemente a la prórroga. Nuevo jarro de agua fría.
Pero para minar la moral de un pueblo y de un país hace falta más, mucho más que eso. En la primera parte de la prórroga, de nuevo dos fogonazos de luz: dos goles que ponían al Getafe acariciando las semifinales.
Lo impensable, lo increíble.
Pero como la vida, el fútbol tiene también su parte injusta, y en dos jugadas desafortunadas, un fallo del portero y un gol precedido de una falta que el árbitro, de nuevo, se ha negado a ver, el Getafe se despedía con la cabeza muy alta de la UEFA este año.
Muy orgullosos han de estar todos los seguidores y jugadores del Getafe.