Crítica: Al final del túnel (2016)

Al cine argentino le pasa un poco como a Messi: o lo adoras hasta casi endiosarlo o lo defenestras hasta cubrirlo de lodo.

Y en cierto modo esta dicotomía no anda lejos de ser justa. El cine argentino es… especial.

Al final del túnel (Rodrigo Grande) es de aquello que llaman “coproducción” hispanoargentina y que viene a significar que hay actores de ambos lados del charco y que la plata también se reparte. Lo que suma, y mucho, es el talento de ambos países.

Si uno salva el efecto relativamente desagradable que provoca ver a Clara Lago impostando el acento porteño, esta película es de las de guardar en el cajoncito de “buenas pelis” para cuando uno tenga algún rato libre.

Para empezar tenemos a Leonardo Sbaraglia. ¡Qué porte tiene este señor siempre! Hasta cuando hace de tullido se come la pantalla por los cuatro costados.

Así, un Sbaraglia lisiado es quien nos introduce en una historia oscura, de engaños (a los personajes y al espectador), algunos evidentes y otros menos, con el telón de fondo de un atraco a un banco.

A la Lago la vemos crecer conforme se desarrolla la historia, ya digo, superando el estupor que produce tener la sensación de que la están doblando. Y para cerrar el trío mágico de actores, un genial Pablo Echarri que hace de malo, pero de malo malísimo. De esos que te provocan un miedo atroz casi desde su primera línea de diálogo.

Con estos mimbres, sólo nos faltaba una cosa, que la historia mereciera la pena, y teníamos una película redonda. Y, contra todo pronóstico, así fue. Una cinta que te mantiene taladrado a la butaca sus dos horazas de duración y que por momentos convierte a la atmósfera de la sala de cine en casi irrespirable.

Ya digo, cine argentino. Una lotería.

En esta, toca el premio.

Nota: 8/10

Reseña: Martes con mi viejo profesor – Mitch Albom

“Una vez que sepas cómo morir, sabras cómo vivir.” Morrie Schwartz

De vez en cuando, a veces por casualidad y otras veces porque alguien lo pone en tus manos, terminas perdiéndote entre las líneas de un libro que tiene un sabor especial.

Martes con viejo profesor es uno de esos libros.

La Historia

Esta novela autobiográfica está escrita por Mitch Albom y relata los encuentros de éste con su antiguo profesor de universidad Morrie Schwartz.

Tras graduarse, Mitch le promete a su profesor mantener el contacto, pero su dedicación al trabajo pronto hace que se olvide de su promesa.

Dieciséis años después, Mitch ve a su antiguo profesor salir por la televisión en un programa de máxima audiencia: tiene ELA, una enfermedad sin cura.

A partir de ahí decide retomar el contacto con él y tratar de recuperar el tiempo perdido.
La novela cuenta cada uno de los encuentros (siempre los martes) entre el alumno y el profesor y sus charlas acerca de los grandes aspectos de la vida humana.

Los Personajes

Mitch Albom: Conductor de la historia. Es el ciudadano de a pie, con el que el lector probablemente se sienta más identificado. Se trata del catalizador, del elemento que nos permite a nosotros convertirnos también en alumnos del profesor Schwartz y aprender mientras la historia se desarrolla.

Morrie Schwartz: Protagonista fundamental de la novela. Es el maestro, el mentor. El alma bondadosa y sabia que se tiene que enfrentar con la terrible noticia de una muerte anunciada. El tiempo que le resta lo decide pasar transmitiendo aquello que la vida y la experiencia le han enseñado.

Mi opinión

Nadie puede negar que Martes con mi viejo profesor se trata de un libro de autoayuda (o cuanto poco de ensayo filosófico) al estilo de, por ejemplo, El Alquimista de Coelho. Así, en ambos, es una historia narrada la que hace de hilo conductor y de la que se sirve el escritor para transmitirnos sus ideas acerca de temas trascendentales.

Sin embargo esta novela está francamente mejor que el libro del brasileño.

Tanto en El Alquimista como en otros muchos libros de los considerados de autoayuda, uno se encuentra pronto con los hilos de la marioneta artificial que pretenden vendernos. Y al descubrir la explicación al truco, el prestidigitador queda en evidencia. En el libro de Mitch Albom, la voz de una persona real, con sus problemas reales, que se enfrenta a un final por el que todos hemos de terminar pasando, resuena con el potente eco que proporciona nuestra relación con la muerte.

En esta novela no hay tanto artificio, tanta solución mágica y maravillosa, tanto camino hacia ninguna parte que nos lleve, de forma milagrosa, a descubrir nuestro potencial. Aquí, Morrie Schwartz se dedica exclusivamente a enseñarnos, a base de arrancar capas de superficialidad a nuestra existencia, que el ser humano viene a la vida para vivir. Y por sencillo y simplista que parezca, muchas veces nos olvidamos.

Cegados en esa carrera por obtener cada vez más cosas, ser cada vez más grandes y llegar cada vez más alto, olvidamos nuestra verdadera razón de ser. Lo que nos hace únicos y, a la postre, nos termina convirtiendo en eternos: nuestra capacidad de amar.

Es el amor el motor del ser humano, la verdadera quintaesencia de su existencia, su mayor don. Sólo una vida en la que hayamos amado, en la que nos hayamos sentido amados y en la que terminemos amando las cosas que hacemos, es una vida plena.

Conclusiones

Martes con mi viejo profesor es una novela corta y de lectura fácil a la que merece la pena dedicar un par de ratitos cualquier tarde de verano si, con ello, nos hace reflexionar acerca de los temas que de verdad importan.

Nota: 7/10

Reseña: Danza de Dragones (George R.R. Martin).

Después de unas cuantas semanas de lectura hoy he dado por concluido, al menos temporalmente, mi viaje a Poniente y mi paseo por el Muro. Con Danza de dragones termina, por ahora, la saga escrita de George R.R. Martin conocida como Canción de Hielo y Fuego.

Ha sido un viaje complicado, plagado de subidas y de bajadas que hace de esta pentalogía una de las sagas más largas que recuerde haber leído.

La historia

Danza de dragones prosigue la historia más o menos donde Tormenta de Espadas (el tercer libro) lo dejó. Muchos sabéis que Festín de Cuervos, el cuarto libro, es casi coetáneo a Danza de Dragones sólo que está protagonizado por personajes distintos.

[su_box title=”Aviso importante” style=”bubbles” box_color=”#cb5509″]A partir de aquí, la reseña contiene spoilers, desvelando parte de la trama de la saga, en especial de los libros anteriores. Lee bajo tu propia responsabilidad. [/su_box]
Todo Poniente está patas arriba, Jon, nuevo Lord Comandante de la Guardia de la Noche, se enfrenta al más terrible de los peligros con la llegada de los Caminantes Blancos.

En el Trono de Hierro se sienta el joven rey, Tommen Lannister, marioneta de su madre Cersei. Sin embargo, la llegada de un nuevo Septón Supremo cambiará por completo el equilibrio de fuerzas en Desembarco del Rey.

Más allá del Mar Angosto, en la bahía de los esclavos, Daenerys Targaryen, la Madre de Dragones y heredera (o aspirante, porque a este paso ya todos lo son) al trono de los Siete Reinos, se debate entre su responsabilidad como libertadora de los esclavos y su legítimo derecho al trono.

Y entre tanto, nuevos personajes, nuevos peligros, nuevos giros inesperados de la historia hacen que todo se entremezcle para formar una gran enredadera de historias que sumergen al lector en un mundo complejo pero totalmente definido.

Los personajes

Si bien no voy a listarlos todos, si que haré un breve repaso de los que yo considero claves.

Jon Nieve: Para mi uno de los grandes personajes de la saga. Bastardo de la casa Stark, en este libro madura dado su nuevo puesto de responsabilidad convirtiéndose en un verdadero gobernador. Sin embargo siguen atormentándole los mismos miedos, sigue sintiéndose culpable por la caída de Invernalia, por la desaparición de su casa. Añora a todos aquellos que fueron en su día su familia.

Daenerys Targaryen: La gran protagonista de la saga. Sin duda. De corazón bondadoso pero descendiente de la más grande y poderosa de todas las casas de Poniente. La verdadera y legítima heredera al Trono de Hierro. Su destino le hace tener que cambiar sus planes y liberar las Grandes Ciudades de esclavos. Conocerá el amor, la pasión y la traición, y crecerá para seguir acercándose a ser la gran reina que todos deseamos que sea.

Tyrion Lannister: Tras asesinar a su padre a sangre fría, comienza un periplo que lo irá acercando cada vez más a Daenerys. Si Jon sufre un lento pero notable proceso de maduración, la evolución de Tyrion es prácticamente nula durante todo el libro. Teniendo en cuenta que es mi personaje favorito, es algo que echo mucho en falta.

Cersei Lannister: Su historia comienza a dar un giro extraño cuando pasa de ser una conspiradora a estar bajo el yugo de la Fe y tener que arrastrarse para poder sobrevivir. Futuro incierto el que le espera a esta hija de la Roca, reina regente y madre del actual rey. Demasiadas intrigas a sus espaldas.

Ramsay Bolton: Se erige como el malvado por excelencia. Como la detestable sabandija sádica que todos queremos ver morir. Un personaje que pasa de secundario a convertirse en fundamental y sobre el que se sustenta buena parte de la narrativa del quinto libro.

Arya Stark: La que más promete de todos. Siento verdadera pasión por su historia con el Dios de mil rostros, y ardo en deseos por saber cómo terminará su historia. Lo que comenzó en Festín de Cuervos encuentra en Danza de Dragones su digna continuación. ¿Quién eres?. Nadie. Mientes.

Análisis

Es cierto que Martin ha concebido un mundo increíblemente grande con su saga. Y con este mundo tan enorme, uno corre el riesgo de perderse.

Lo que en Tormenta de Espadas supuso un golpe para el lector, por aquello de enlazar tantas muertes de personajes importantes de forma sucesiva y poner todo ese mundo del revés, ha sido un gran lastre con el que ha tenido que lidiar el escritor en los siguientes dos libros. Demasiados hilos sueltos, demasiadas historias a medio tejer, que hacen que el lector pierda a veces el sutil equilibrio entre el interés y la desidia. Cuando asesinas a personajes carismáticos y lo conviertes en una costumbre, terminas rodeándote de personajes secundarios de los que, ya desde el primer momento, el lector prevenido se distancia.

Durante todo Danza de Dragones uno tiene la sensación de que todos sus personajes se dirigen constantemente a algún lado pero nunca llegan. Ni siquiera esos cortes llenos de suspense al finalizar un capítulo tienen el nivel al que se llegó en los libros anteriores. Es ese tipo de lectura en el que uno no descansa como deseando que suceda algo que nunca llega a suceder.

Otro de los grandes peros de esta entrega está relacionado con el nivel de verosimilitud. Todos sabemos que se trata de un libro de fantasía, ambientado en un mundo en un contexto histórico similar al medievo, pero con magia, dragones y seres extraños. El problema aquí nace cuando a un único personaje, le suceden tantas cosas en tan poco tiempo (de las que curiosamente sale airoso), que uno empieza a cuestionarse cosas.

Por lo demás, Martin se prodiga en las descripciones y se le ve muy cómodo hilvanando historias de casas antiguas y creando nuevas aventuras de los herederos de las mismas. Ha convertido su saga en un gigantesco tablero de juego en el que cada mínimo detalle está cuidado hasta casi la extenuación.

Conclusiones

No es el mejor libro de los cinco, tal vez no es ni el segundo mejor, pero Danza de Dragones es una digna continuación de la saga. Mantiene abiertas prácticamente todas las posibilidades y, siguiendo su dinámica, deja dos o tres sorpresas inesperadas.

No obstante, Martin debería plantearse empezar a bajar ya la inmensa montaña que está escalando, porque se puede empezar a tener la sensación de que no se ve la cima. Como le puede suceder a Rothfuss con su saga, a Canción de Hielo y Fuego hay que ir preparándola ya para su final, para cerrar todas esas historias de una forma satisfactoria, para que este mural del que ahora sólo tenemos retales, se convierta en una verdadera obra maestra.

Nota: 7/10

Crítica: Stranger Things (2016)

Resulta tremendamente increíble como una serie, con los ingredientes idóneos, es capaz de teletransportarte directamente a tu más tierna infancia en unos pocos minutos de emisión. Stranger Things, una producción propia de Netflix lo logra de una forma tan increíblemente directa que, aún estando advertido, soprende soberanamente. Ver en pantalla mezclados, en muy poco tiempo, iconos fundamentales del cine de los 80, despierta la conciencia más infantil de cualquiera

Argumento

Grandes ideas llevadas a cabo con mucha cabeza

Si por algo destaca Stranger Things es sin ningún género de dudas, por su notable factura visual. El cuidado de los detalles, desde una cabecera con el típico grano de las cintas VHS, hasta una ambientación, vestuario e incluso música perfectamente seleccionados, convierten a esta serie, casi sin despeinarse, en una de las series de este 2016.

Lo paranormal como eje conductor

Si a esta maravillosa ambientación ochentera le sumamos una historia que mezcla a partes iguales fantasía y ciencia ficción, tenemos un producto verdaderamente interesante. Hawkings, un pequeño pueblo típico americano, es el escenario donde cuatro geniales niños disfrutan del día a día entre clases y partidas de rol en el garaje. Un buen día, de vuelta a casa, algo sucede. Fijaos si considero interesante la historia que hasta aquí puedo contar para no restarle ni un ápice de tensión a la misma.

Los peros de un guión fantástico

No todo va a ser perfecto, está claro, y, a pesar de lo ya mencionado, Stranger Things adolece de algunas, digamos, lagunas argumentativas, que sin embargo le perdonamos por un conjunto de tanto nivel. Estos peros los podréis reconocer durante la serie al tratarse de lo que normalmente llamamos agujeros en el argumento, hay cosas que no encajan del todo bien y que, tal vez, requerían una explicación más extensa.

Personajes

Si la historia de la que hablamos es increíblemente buena, lo de los cuatro actores elegidos para interpretar a los cuatro niños protagonistas no tiene nombre. El director de casting de esta serie se merece un monumento. Flinn Wolfhard, Caleb McLaughlin, Noah Schnapp y un genialísimo Gaten Matarazzo hacen las delicias de los expectadores, que ven en esta suerte de reboot de la pandilla de Los Goonies un paseo por sus momentos de bollycaos, palomitas y cine a 200 pesetas en aquellos cines de pueblo con su olor característico.

Eso sí, Wynona Ryder ha envejecido mal (aunque a mi personalmente nunca me gustara) y su interpretación, histriónica por momentos, chirría con el resto del elenco.

Su éxito tiene explicación

Resulta que a todos nos gusta la melancolía. Seamos personas más o menos felices, un poquito de aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor” nunca nos viene mal. Netflix lo sabe. Como también sabe que el target al que va dirigido esta serie es, fundamentalmente, aquellos que están alrededor de la treintena y que, por tanto, vivieron de pequeños el boom de películas como E.T. o Los Goonies. Así que cuando a alguien que vivió con ocho o nueve años cómo Elliot volaba en su bicicleta, huyendo de los malos, le plantas una serie en la que el guiño deja de ser una excepción para convertirse en la regla, lo conquistas fácilmente.

A mi, personalmente, me ha enamorado la serie.

Nota: 8/10

Crítica: Antes de ti (2016)

Por fin volví a una sala de cine. Después de demasiado tiempo tuve la oportunidad, al fin, de disfrutar de la adaptación cinematográfica de la novela de Jojo Moyes: Yo, antes de ti.

Argumento

Antes de ti (2016) a la que, inexplicablemente le han sisado el sujeto, comienza con su protagonista, una divertida aunque algo despistada Lou Clark (Emilia Clarke) en busca desesperada de trabajo. En un último intento, desde el servicio de empleo, le ponen en contacto con la familia Traynor, que anda buscando una cuidadora.

Es allí donde Lou conocerá a Camille Traynor, la matriarca de la familia. Ella será la encargada de explicarle en qué consistirá su trabajo: cuidar de su hijo tetrapléjico, Will Traynor.

A partir de ahí Lou y Will comenzarán una interesante relación que les llevará a sondear los caminos de la amistad, haciendo reflexionar al espectador acerca del verdadero sentido de la vida.

Personajes

La historia gira fundamentalmente entorno a dos personajes:

Lou Clark (Emilia Clarke): Es la hija pequeña de los Clark, una modesta familia que sobrevive con poco. Tras quedarse su hermana embarazada, aumentan las necesidades de su familia. Por lo que Lou debe renunciar a muchos de sus sueños.

William Traynor: (Sam Claflin): Tras un accidente de moto (del que hablan en los primeros minutos de la película) Will vive postrado en una silla de ruedas. El accidente y la posterior rehabilitación han hecho de Will una persona dura, arisca, alejada del mundo. Es una persona solitaria y encerrada en si mismo.

La elección de estos dos actores, cuya química es innegable desde el primer minuto, junto con el resto del elenco, ha sido uno de los grandes aciertos de la película, llevando a la gran pantalla casi de forma milimétrica lo que Jojo Moyes nos cuenta en la novela.

Fotografía y Banda Sonora

Si hay algo que destaca por encima de todo son dos factores importantes para toda película: la fotografía y la música.
Con unas imágenes de Inglaterra francamente espectaculares, Antes de ti transmite esa atmósfera de pausa y calma casi eternas de un pequeño pueblecito inglés. Junto con esas impresionantes imágenes, una banda sonora muy a la altura de las circunstancias. Os recomiendo enérgicamente la canción compuesta por Imagine Dragons: Not Today.

Adaptación

El gran desafío de las adaptaciones cinematográficas es el que sean capaces de saltar el abismo que puede haber entre la imaginación del lector y la realidad de los personajes y la historia. Antes de ti solventa con creces el reto y se muestra como el complemento perfecto para la novela.

No os voy a engañar, Antes de ti es una peli para llorar. Para terminar con el corazón en un puño y salir de la sala pensando mucho acerca de muchas cosas: del amor, del destino, de los miles de futuros posibles y de la vida.

Y ya sabéis lo que me gusta a mi llorar en el cine.

Nota: 7/10

Las ilusiones no las compra el dinero ni las mata el miedo.

No soy muy dado a utilizar este espacio para hablar de política, y eso que siempre me he considerado una persona muy activa.

Un día después de las segundas Elecciones Generales en menos de un año, los resultados no pueden ser más contundentes: España ha votado permanecer estancada, escondida tras sus miedos, atrincherada tras las zanjas de las dos Españas luchando contra ese enemigo común inventado.

No son molinos, amigo Sancho, que son gigantes.

He de reconocer que llegaba a estas elecciones con más ilusión que nunca. Después de tantos años parecía que existía una mínima oportunidad de reconstruir, esta vez de verdad, este país desde los cimientos.

Porque en verdad amo esta tierra nuestra. Amo su diversidad, sus contrastes, su colores. Amo a sus gentes, a su forma de entender la vida, a su capacidad de reponerse y de construir un futuro mejor.

Se que, como país, juntos, somos capaces de de llegar mucho más lejos de lo que jamás habíamos imaginado.

Pero todavía nos atan las cadenas de un pasado tal vez demasiado reciente en el que nos matamos entre hermanos. Tal vez todavía no hemos madurado lo suficiente como sociedad como para convertirnos en ciudadanos de pleno derecho y seguimos jugando a ser mayores sólo de vez en cuando.

Por momentos anestesiados por los medios de comunicación que, fieles a las manos que los alimentan, se dedican a mover los hilos de las marionetas en las que muchos han terminado por convertirse.

Lo cierto es que hoy son muchos los sueños de una España distinta que se han visto truncados.

Las ilusiones de muchos jóvenes que habían depositado en este 26-J sus esperanzas por un futuro, cuanto poco, distinto. Alejado de sobres llenos de billetes de 500 euros y servicios sociales en bancarrota. Deseando olvidar etapas negras donde gente sin alma se apropió de lo ajeno y quiso hacer de nuestra sociedad su cortijo.

Un futuro donde ser joven significase tener por delante un camino lleno de oportunidades y no de barreras. Donde ser mayor fuera sinónimo de valorar su experiencia y no de prejubilaciones y paro asegurado.

Yo creía en ese futuro.

Creía y creo.

Sigo creyendo en una educación pública que nos ponga a la cabeza de Europa porque tenemos a los mejores maestros y profesores, sólo tenemos que saber usarlos. Darles los medios y la libertad.

Sigo creyendo en una sanidad que ha sido la envidia de todos y que tiene entre sus filas a los mejores profesionales del mundo. Que trate a todos por igual. Que la salud no se convierta en un bien más con el que traficar.

Sigo creyendo en la capacidad de emprendimiento de miles de jóvenes con ideas geniales que pueden cambiar la forma de concebir nuestra realidad. Que nos aleje de la mediocridad del empresaurio español, del “señorito”, del “terrateniente” heredado de tiempos que huelen a rancio. Que suenen ya a pasado y nos lancemos a conquistar el mundo.

Y no me voy a conformar con menos.

Seguiré luchando por esos sueños, por esas ilusiones, porque no las comprarán con sobres llenos de sucio dinero.

Porque no las matarán con miedos a pasados ya superados.

Crítica: The Witch – La Bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra. (2015)

Entre examen y examen he podido sacar un poquito de tiempo para uno de mis placeres favoritos: sentarme en el sofá a disfrutar de una buena película.

Después de postergarlo durante algún tiempo tuve la oportunidad de ver The Witch (La Bruja), una producción dirigida por Robert Eggers y protagonizada por una inquietante Anya Taylor-Joy.

Argumento

The Witch se desarrolla en Nueva Inglaterra en 1630, con la llegada de muchos colonos ingleses que buscaban tierras en la recientemente descubierta América.

Los protagonistas, una familia de devotos cristianos, tienen que salir del pueblo donde viven por alguna desconocida razón y terminan construyendo una pequeña granja frente a un misterioso bosque.

A partir de ese momento, los extraños sucesos comienzan a ocurrir. Lejos de tratarse de sucesos paranormales, The Witch ahonda en la mente de una familia con profundas convicciones religiosas y con un intenso juego de luces y sombras transmite al espectador la tensión que envuelve a la familia.

Personajes

Ralph Ineson: Es William, el patriarca de la familia. Sólo su voz (vi la película en VO) es suficiente para transmitir miedo. Su papel es fundamental en el devenir de los hechos y actúa como centro de gravedad de la familia.

Kate Dickie: Es Katherine, la madre. La más devota de todos. Es la que más añora los viejos tiempos en Inglaterra y la que más muestra el estereotipo de ceguera religiosa: superstición y fe a partes iguales.

Harvey Scrimshaw: Es Caleb, el segundo hijo del matrimonio. Profesa un profundo respeto por su padre y por sus enseñanzas religiosas hasta el punto que afectarán a su percepción de la realidad.

Ellie Grainger y Lucas Dawson: Los mellizos Mercy y Jonas. A mi, qué queréis que os diga, son los que más miedo me dan. Tienen algo profundamente extraño en su actitud. Su relación con el carnero negro Phillip resulta de lo más perturbadora.

Anya Taylor-Joy: Thomasin, la hija mayor. Es alrededor de la que realmente gira toda la historia. Hace un papelón. Se encuentra a medio camino entre la fe absoluta e inquebrantable de sus padres y las dudas propias de la adolescencia. Su papel es el más interesante de todos.

Fotografía

Si en algo destaca soberanamente la película es en su fotografía. La oscuridad es el elemento común en prácticamente todo el metraje, con una sensación a caballo entre la opresión propia de la falta de luz y lo siniestro de lo que “se intuye pero no se ve”.

Banda Sonora

Otro elemento crucial para el desarrollo de la historia es su banda sonora. Aparece en los momentos justos para añadir, si cabe, más tensión a las escenas.

Conclusiones

Sin lugar a dudas The Witch es una película interesante. A ratos, no lo negaré, puede tornarse en tediosa por el lento desarrollo de la historia. Sin embargo, los últimos 20 minutos son realmente intensos, llevando al clímax todo ese suspense.

La historia además, está basada en un compendio de leyendas y documentación de la época, lo que le otorga un punto más de verosimilitud al relato. Así que, si no eres muy aficionado a las películas de miedo, igual no es buena idea que la veas.

Nota: 6.5/10

La fórmula del éxito

En cada gota de sudor.

En cada lágrima.

En cada mirada al cielo.

En cada instante que se os pasó dejarlo todo.

En cada par de ojos que observaban desde la grada.

En cada momento infinito donde el tiempo se paró.

En cada caída.

Ahí estaba escondida la semilla de vuestro triunfo.

Recordadlos todos. En el dulce sabor de la victoria no dejéis de mirar hacia atrás, porque vuestro éxito nace de los fracasos pasados. Ellos regaron el campo que hoy conquistasteis. No los olvidéis jamás.

El camino sigue, este sólo ha sido uno más de los muchos pasos que daréis. Algunos serán pasos hacia adelante, en otros deberéis hincar la rodilla y resistir. Guardad estos momentos, atesorad las lecciones aprendidas: el valor del compañerismo, el apoyo de aquellos que no dejaron nunca de confiar en vosotros, el recuerdo de los que no pudieron ayudaros, ese poco más que fuisteis capaces de dar cuando más lo necesitabais.

Disfrutad mucho, de todo lo que os habéis ganado, pero no olvidéis que la senda es larga y la aventura que se os presenta ahora no está exenta de dificultades. Serán ellas las que evalúen si merecéis otro triunfo más.

Y, sobretodo, no olvidéis por un instante que los éxitos o los fracasos son sólo un final más y que lo verdaderamente importante, es saborear el camino.

¡Enhorabuena campeones!

Silla CF B – Campeones de liga 2015/2016

Crítica: Kiki, el amor se hace. (2016)

Llevo ya mucho tiempo insistiendo que para mi el cine se trata de contar historias. Las formas, el continente, es importante, no lo niego, pero lo que de verdad redunda en el sabor que uno tiene al terminar de ver una película es el contenido.

Ayer tuve la oportunidad de ver la última película dirigida por Paco León, Kiki, el amor se hace..

Estamos ante una película ligera, de estas de consumir en cualquier momento, pero no por ello en absoluto desdeñable. Divertida, desenfadada, la última propuesta del actor de Aída convertido ahora en director es una de esas historias (o más bien suma de historias en este caso) que no cuesta nada digerir. Y además, por el camino, no sólo entretiene sino que también arranca carcajadas en bastantes momentos.

Kiki, el amor se hace, es un relato acerca de las relaciones, todas, las amorosas, las sexuales, las de todos los colores, con el sabor dulce del que pretende transmitir la idea de que mientras todos disfruten, todo termina valiendo.

Con actores bastantes conocidos, con un Paco León otra vez a la altura de las circunstancias y con una Candela Peña increíble, la película pasa con nota el corte, haciendo que los espectadores identifiquen mucho y descubran otro tanto acerca del sexo y las relaciones de pareja.

Mención especial para la banda sonora, perfectamente integrada, y con momentos musicales de grandísima altura que ayudan a que, en global, la película sea una de esas que no me cueste nada deciros: ved la película, yo salí del cine con una enorme sonrisa.

Nota: 6.5/10

In memoriam: Johan Cruyff

Tengo la sensación de que los grandes genios de la historia han tenido un denominador común: una visión simplificadora de la realidad.

A través de sus ojos han podido ver una existencia terriblemente elemental con la que jugar y, por ende, terminar cambiando por completo sus reglas. Desde Aristóteles a Einstein, Galileo o Da Vinci. Todos tuvieron el don de entender nuestro mundo hasta límites que nadie antes había sospechado. Todos ellos tuvieron la increíble capacidad de jugar con las hebras del destino para que la humanidad diera un paso hacia adelante en su anhelo incansable de ser hoy más que ayer.

Hoy se ha ido otro genio, tal vez de un arte que muchos consideran menor, como es el deporte del balón, pero su influencia en tantos y en tanto no puede sino ser una muestra clara de que él también poseía ese don.

Vio el fútbol desde el prisma del que ama el deporte, del que disfruta con cada gota de sudor. Entendió la pelota como algo que acariciar y mimar y sobre esa base sentó los pilares de lo que hoy día se considera el fútbol moderno.

Hoy, como amante del fútbol, uno se va a dormir un poco más triste al pensar que esos ojos, que veían más allá que el resto, ya no volverán a mirar con el celo de un enamorado a esa pelota de cuero.

Pero también uno se va a la cama con una media sonrisa, por entender que la historia ha tenido siempre un hueco especial para estas personas.

Descansa en paz Johan. Le diste todo al fútbol y éste te ha hecho eterno.