Ante la escalada de piruetas bursátiles y el posible desplome de la banca internacional no hay mejor bálsamo que el buen fútbol.
Muchos culés este año están teniendo la suerte de que frente a la crisis económica pueden pasar el rato y olvidarse un poco del IPC y del Euríbor a base de buen fútbol. Messi, Iniesta, Xavi y compañía están haciendo las delicias de los amantes del balompédico deporte con partidos redondos semana tras semana.
Lamentablemente, nosotros los madridistas, sus eternos rivales, nos tenemos que conformar con lo que vimos anoche. Esos 11 peleles que dicen ser jugadores de fútbol con el alemán alias ‘la culpa la tienen los demás’ al frente diron un vergonzoso espectáculo durante los 90 minutos que duró lo que tenía que ser un partido de fútbol.
En plena recesión económica, cuando el paro aumenta y no parece tener techo, no hay lugar para el perdón de esos 11 descarriados incapaces de tener la ambición suficiente ni para ganar al parchís.
Me quedo con dos imágenes que se me grabaron a fuego:
- Casillas, 2º capitán de un Real Madrid que aspira a la triple corona, campeón de la Eurocopa de naciones con España, recibiendo una tarjeta amarilla por… perder tiempo en el minuto 89 con el 1-1.
- Raúl, marcando un golazo, y dándonos la razón a todos: a los raulistas porque es uno de los mejores delanteros de todos los tiempos y a los antiraulistas porque a parte del gol hizo jugar al Madrid con uno menos 90 minutos.
La culpa, esta vez Mr. Schuster, no la tuvo el árbitro.
Intentar describir la sensación de muchos españoles aficionados al fútbol en estos momentos se me antoja complicado.
Sencillamente es hoy es un día para el recuerdo, para la historia, para decir alguna vez: “Yo lo ví, yo vi en directo la final de la Eurocopa de 2008, en la que España ganó.” “Ví el gol de Torres, la ocasión de Ramos, las paradas de Iker…”
El fútbol hoy ha sido justo. Ha ganado quien se lo ha merecido. Hemos disfrutado como jamás lo habíamos hecho de nuestra selección.
Así que, qué menos que dedicarle el post a los 23 héroes que nos han hecho sentir hoy campeones de Europa. Y de paso, acordarme también de los cenizos, de los de “de cuartos no pasamos”, de los de “como no está mi selección apoyaré a Rusia”… de todos esos que de alguna u otra forma hoy lloriquean.
Nosotros también hemos llorado hoy, pero lágrimas bien distintas.
Me place presentaros de la mano de Wahao el blog que realizará el seguimiento de España en la Eurocopa 2008: www.wahao.es/euro
Desde esta nueva web podréis leer los artículos de opinión sobre la marcha de la roja en el campeonato europeo de selecciones que se celebra en Suiza y Austria durante el mes de Junio.
Ayer comentaba en twitter que a ver si era posible que mi hermano terminase el partido (tiene la manía de acabar antes de tiempo gracias a su “constante” diálogo con el árbitro). Bueno, al final terminó los 90 minutos, marcó dos goles y uno de ellos (el que me dedicó) fue este:
Hoy casi toda España era azul. El color del equipo de un pequeño pueblo cerca de Madrid.
Hoy muchos soñábamos con que ese humilde equipo le bajase los humos a un grande de Europa. Un grande con un presidente tan bocazas como los del resto de grandes.
Durante el principio del partido la tensión se palpaba… se notaba que había mucho en juego. Hasta que en el minuto 7, un árbitro que no ha mirado nunca por los intereses del pequeño, se ha cargado un partido que tenía pinta de ser histórico. De la Red, jugador del Getafe, a la calle.
Resulta duro ver como durante los 83 restantes minutos, el equipo pequeño y humilde ha estado tuteando al grande con un jugador menos, ganándole la eliminatoria, hasta el último minuto. Una mezcla de azar y suerte en forma de gol alemán nos conducía irremediablemente a la prórroga. Nuevo jarro de agua fría.
Pero para minar la moral de un pueblo y de un país hace falta más, mucho más que eso. En la primera parte de la prórroga, de nuevo dos fogonazos de luz: dos goles que ponían al Getafe acariciando las semifinales.
Lo impensable, lo increíble.
Pero como la vida, el fútbol tiene también su parte injusta, y en dos jugadas desafortunadas, un fallo del portero y un gol precedido de una falta que el árbitro, de nuevo, se ha negado a ver, el Getafe se despedía con la cabeza muy alta de la UEFA este año.
Muy orgullosos han de estar todos los seguidores y jugadores del Getafe.