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Comienzo esta temporada 2016 de posts con la crítica a una de esas pequeñas joyas que descubres por casualidad y que instantáneamente se convierte en una de tus favoritas.

Ficha técnica

Titulo: Byousoku Go Senchimetoru
Director: Makoto Shinkai
Temática: Drama, Romance [Seinen] Duración: 63 minutos
Más información: Cinco centímetros por segundo (Wikipedia)

Argumento

Byousoku 5 centimeters se divide en tres cortos de alrededor de 20 minutos. En cada uno la historia gira entorno al mismo protagonista Takaki Tono, un joven japonés.

Episodio I: Extracto de flor de cerezo

Se nos presentan los grandes dos protagonistas: Takaki Tono y Akari Shinohara. Dos pequeños amigos que crecen juntos y a medida que se van conociendo más y más, algo surge entre ellos. La acción de este primer corto se centra en el viaje que realiza Takaki para volver a a ver a Akari en tren. Un viaje que servirá para contarnos su historia, sus preocupaciones, sus deseos. Para mi es el mejor de los tres cortos por su forma de narrar los acontecimientos.

Episodio II: Cosmonauta

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Han pasado unos años y Takaki y Akari se han separado. Takaki también ha tenido que mudarse y lo ha hecho a una recóndita isla de Japón. Allí Takaki pasa sus días como estudiante de secundaria, absorto, navegando en sus pensamientos. En la ciudad también vive Kanae Sumita, una compañera de Takaki que está perdidamente enamorada de él pero que no se atreve a declararle sus sentimientos. Resulta que en esa isla se encuentra el Centro Espacial Tanegashima, de ahí el título del episodio. En este corto está la frase que más me ha gustado de los tres.

Episodio III: Cinco centímetros por segundo

Siguen pasando los años, ahora ambos, Takaki y Akari, siguen sus vidas con un recuerdo casi extinto de lo que sucedió años atrás. Sus caminos han tomado direcciones distintas pero parece que en un instante, el destino hace que sus trayectos se crucen. Sin lugar a dudas la escena final es lo mejor de la película.

Personajes

Takaki Tono

Protagonista, eje sobre el que gira todo el argumento de la historia. Se trata de un estudiante introvertido que encuentra, tal vez demasiado joven, a esa persona con la que disfruta de conexión distinta. A partir de ahí los devenires de la vida harán que sus caminos se separen y que tenga que lidiar con sus recuerdos.

Akari Shinohara

Pese a ser la otra gran protagonista de la historia, sabemos muy poco de ella durante los tres cortos. Conecta desde muy pequeña con Takaki y juntos construyen una relación llena de grandes momentos que se ve truncada cuando los padres de ella tienen que mudarse.

Kanae Sumita

Es la compañera de Takaki en el instituto de Tanegashima. Está locamente enamorada de él y no sabe cómo gestionar estos sentimientos. Poco a poco irá comprendiendo la realidad que hay detrás de las miradas perdidas de Takaki.

Sensaciones

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No esperaba encontrarme con algo así estos días. Hacia ya demasiado tiempo que no veía algo que me despertara tanto interés. La forma que tiene Shinkai de narrar estas tres historias, de entrelazarlas y de construir un relato con la suficiente consistencia hace que casi desde el primer minuto de despierte esa sensación de que estás viendo algo que merece la pena. Si además a esto le sumamos un planteamiento muy alejado de lo que estamos acostumbrados nos encontramos con una delicia para los sentidos. Visualmente es increíble pero por encima de su nivel artístico está la capacidad que tiene la historia para despertar reflexiones en el espectador. Me quedo con el análisis que la película hace del peso de los recuerdos en nuestras vidas y de cómo nuestro presente puede convertirse en un lastre para el futuro si no somos capaces de deshacernos a tiempo de él o, al menos, de asimilarlo y continuar con nuestro camino.

Lo mejor

Me cuesta destacar algo por encima del resto, porque se trata de una obra tremendamente completa que aúna virtudes artísticas con profundidad argumental. Me reafirmaría en lo que he escrito unas líneas más arriba: el primer corto, una de las frases del segundo y la escena final son, sin ningún género de dudas, tres maravillas dentro de la gran historia que es Byousoku 5 centimeters.

Lo peor

Tal vez la duración. Se hace terriblemente corto. Y en ese limitado margen de maniobra es muy complicado alcanzar una identificación con alguno de los personajes. Es emocionalmente impoluta pero solo es capaz de llegar al fondo cuando la degustamos al pasar unas horas, cuando analizamos las consecuencias de lo que hemos visto, cuando en medio del proceso asimilamos esos detalles que nos colocan en el mismo plano que el protagonista, en su misma búsqueda infinita. Y sin embargo no lo considero un defecto sino otra característica singular más de la película.

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En una frase

Me quedo sin lugar a dudas con esta:

Debe de ser el viaje más solitario que nadie pueda imaginar. Avanzar sin descanso hacia la oscuridad más absoluta, sin ni siquiera encontrar un átomo de hidrógeno. Creyendo que vas encaminado a descubrir los secretos del universo, de lo más profundo del inconmensurable abismo que es el espacio. Me pregunto hasta dónde deberíamos llegar… ¿Hasta dónde podemos llegar?

Nota: 8/10

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Se nos acaba el 2015 y como ya hice el año pasado me ha dado por repasar las películas que han sido estrenadas durante el año y que he podido ver para hacer un listado de lo que, en mi opinión, ha sido lo mejor.

Como todo en esta vida, se trata de una lista personal y subjetiva y es muy probable que no todos podamos estar de acuerdo, pero por si os habéis perdido alguna posible joya durante el año, aquí la tenéis.

  1. Del revés (Inside Out) – Pete Docter, Ronnie Del Carmen. La magia de Pixar al servicio de la ciencia en una espectacular obra de la que uno sale maravillado por todo: contenido y continente. Una película que perdurará en el tiempo y que se encaramó a la cima de las producciones de la fábrica de sueños animados en tres dimensiones. Un auténtico placer para todos los sentidos. Para mí, sin ningún género de dudas, la mejor película de este 2015.
  2. Ex Machina – Alex Garland. La prueba de que no hacen falta cientos de millones de euros para hacer una película que te deje con la boca abierta. Ex Machina es una vuelta de tuerca más en el análisis del impacto de la inteligencia artificial en nuestra sociedad. Una prueba para las mentes de unos seres humanos como nosotros en el albor de un nuevo tiempo.
  3. La teoría del todo – James Marsh. Se trata de una historia dura, de asimilación complicada. El mayor cerebro de los últimos años ve cómo una enfermedad sin cura lo marchita día a día convirtiendo al espectador en testigo vivo de su decadencia física y de cómo esto afecta directamente a su entorno. Una historia de amor y desamor, de pasiones, de logros y de esperanza con la inconmensurable interpretación (que terminó en Oscar) de Eddie Redmayne. Peli de las que sales del cine con una mirada distinta.
  4. Marte (The Martian) – Ridley Scott. Inesperado descubrimiento la novela que esta película adapta, The Martian no es tanto una historia en el espacio como un relato de superación personal. El ser humano, a lo largo del tiempo, ha demostrado que su mayor don ha sido siempre el no dejar nunca de intentarlo. Si hemos llegado a las estrellas es porque hace mucho tiempo que personas como nosotros se negaron a aceptar que era imposible. Un adaptación muy correcta de la novela homónima.
  5. La familia Belier – Eric Lartigau. Venía recomendada por distintas personas y terminé viéndola en casa una de esas tardes de domingo que no tienes demasiado que hacer. Divertidísima desde el minuto uno. Una visión fresca y alejada del puritanismo occidental de las vivencias de una familia de sordos con el toque de cine francés (el justo para no hacerse demasiado raro).
  6. Descifrando Enigma (The Imitation Game) – Morten Tyldum. Desde bien pequeño he sentido una curiosidad especial por la II Guerra Mundial y en particular por todo lo relacionado con la criptografía como elemento clave que marcó el devenir de la contienda. Disfrutar a Benedict Cumberbatch en el papel del revolucionario Alan Turing en medio de uno de los momentos más críticos de la historia de la humanidad es suficiente motivo para enamorarse de esta película.
  7. Nightcrawler – Dan Gilroy. Una película que gira entorno a una interpretación de ese ideal americano, del hacerse a uno mismo y convertirse en dueño de su destino. La historia es capaz de cautivarte y mantenerte pendiente, con una segunda parte que va ganando fuerza hasta que llega un final que te deja con la necesidad de reflexionar sobre lo que has visto.
  8. Mad Max: Furia en la carretera – George Miller. Cuando Hollywood se queda sin ideas o alguno de sus directores/actores estrella sin dinero suelen recurrir a rescatar viejas glorias y reeditarlas con mejores efectos especiales pero con pésimos resultados (Hola Star Wars). George Miller corrió el riesgo de cargarse uno de los totems emblemáticos del cine de los 80 al presentar esta revisión de su clásico Mad Max. Y le salió más que bien. Trepidante, divertida, con un ritmo endiablado y con una historia que ahonda en el imaginario de las películas originales pero que presenta a los personajes desde una óptica completamente nueva. ¿Ves J.J. Abrams? Esta sí que es una forma de continuar una saga sin necesidad de hacer una copia barata de la original.
  9. El Francotirador – Clint Eastwood Juntar en una misma peli a Eastwood y a Bradley Cooper genera cierta incertidumbre. Incertidumbre que Cooper revienta en los primeros dos minutos de metraje con una interpretación que le valió una nominación al Oscar. Dura, compleja, sin tapujos, pone de relieve el efecto devastador de una guerra en las mentes de aquellos que participan directamente en ella. Un final que me dejó con la boca abierta varios minutos.
  10. Como acabar sin tu jefe 2 (Horrible Bosses 2) – Sean Anders. Antes de que muchos os lancéis a la yugular, deciros que por esta película y, en especial, por la primera parte, siento verdadera debilidad. No puedo dejar de reir cada vez que veo alguna de sus escenas y aún meses después sigo recordando con algunos amigos las increíbles dotes de negociación de Jamie Foxx. Si necesitas desconectar esta es tu película.

Como análisis final, me he dado cuenta de que este año he hecho bastantes menos críticas en mi página que el año pasado así que me lo apunto en la lista de propósitos de este 2016.

Ah, que no se me olvide: 2015 también fue el año en el que por fin pudimos ver el nuevo y esperadísimo episodio VII de La Guerra de las Galaxias. El despertar de la fuerza ha supuesto sin ningún género de dudas el mayor tropiezo de este año. Junto con Ocho apellidos catalanes han sido las dos películas que más me han decepcionado este 2015.

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Después de mucho rondarla al final ayer me hice a la idea y pude ver por fin American Hustle (La gran estafa americana).

Esta vez, al ser una peli no muy reciente, en lugar de hacer una crítica propiamente dicha os daré las cinco razones por las que deberiáis verla:

1. Amy Adams

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Esto es por si motivo suficiente para ver la película de cabo a rabo. No es que esté espectacular, que lo está, sino que además se merienda a la pantalla con una soltura increíble. Cada plano que la incluye es una gozada para los sentidos (todos). Por si fuera poco, la evolución de su personaje es probablemente lo mejor de la película.

2. Christian Bale y Bradley Cooper

Detrás de la reina vienen los caballeros. Bale y Cooper bailan al son de una melodía que a veces suena a comedia y otras a drama. Enlazados en un argumento que por momentos es retorcido hasta llegar a los límites de la credibilidad, estos dos señores mantienen con tino la tensión interpretativa de toda la película. Muchos de los que critican a Bale por su falta de expresividad tienen en American Hustle un motivo para reflexionar.

3. La narrativa

American Hustle no es una película al uso. El juego de tiempos desde el principio junto con algunas escenas musicales exquisitas redondean una película que sin alcanzar el nivel de genialidad pasa por una propuesta realmente divertida. La forma que David O. Russell nos cuenta la historia se aleja de lo convencional para explorar caminos menos conocidos.

4. La ambientación

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Esos años setenta de tupés imposibles y cuellos de camisa en caída libre con el pecho lobo como emblema están fantásticamente reproducidos a lo largo de toda la película.

5. A Boyero no le gusta

Esto ya es algo muy personal, pero cuando al señor iluminado de Carlos Boyero no le gusta una película, en mi caso, es sinónimo de peliculón. A esta la pone a parir con su estilo respetuoso “los personajes, los diálogos, las situaciones aspiran a la complejidad, pero todo es vacuo, falso, manierista y aburrido”. Así que ya sabía, antes de verla, que iba a disfrutarla.

En definitiva una de esas películas a las que uno le puede dar una oportunidad.

Ah, y de nuevo, Amy Adams.

Nota: 7/10

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Muchas son las películas que han tratado el tema de los saltos en el tiempo y las paradojas que los acompañan.

Con Project Alamanac tenemos la enésima propuesta basada en esta idea.

Argumento

David Raskin es un prometedor estudiante de instituto que se está esforzando por ser admitido en el MIT y obtener una beca de estudios.

Su idea es presentar un proyecto científico que le abra las puertas del prestigioso centro de estudios.

Buscando entre los trastos de su padre en el desván descubre una antigua cámara de vídeo en la que está grabado su séptimo cumpleaños.

Visionando la cinta sus dos amigos y su hermana descubren algo que les llevará a los planos secretos de una posible máquina capaz de llevarles en el tiempo.

Personajes

David Raskin, el protagonista, es interpretado por John Weston. No está excesivamente brillante y cae en los tópicos de cerebrito de ciencias capaz de hacer de todo con un par de cables, conocer los principios físicos que subyacen a la práctica totalidad del continuo espacio-tiempo pero no le puede decir a la chica explosiva/popular del instituto que se muere por sus huesos.

Jessi Pierce (Sofía Black) es la chica explosiva, que se integra en el grupo de raritos como por casualidad y claro, ¡boom!, surge el amor.

De los otros tres actores principales, nada reseñable: estudiantes típicos americanos con los clichés de siempre.

Lo bueno

Por destacar algo de este producto prefabricado de la MTV, resulta relativamente interesante cómo tratan los saltos en el tiempo, muy al estilo de la grandiosa Efecto Mariposa, con las evidentes distancias, hablando de paradojas que se producen tras tocar algo en el pasado y sus posibles repercusiones en el futuro.

Lo malo

La forma de desarrollar las repercusiones de los saltos en el tiempo no queda en ningún momento claro. Los personajes de tan típicos resultan realmente predecibles y hay escenas realmente cómicas: “vamos a salvar el mundo… pero primero convirtámonos en los más populares del instituto”.

El final es a medias forzado y evidente, de tal forma que a uno se le queda el cuerpo con la sensación de que esperaba algo más.

Lo peor

Toda la primera parte de la película es completamente prescindible.

Entre lo incómodo que resulta ver una película que pretende estar grabada con una cámara de mano, y lo surrealista que a veces resulta que determinadas escenas estén grabadas en ese formato (conversaciones intrascendentes, momentos en el instituto, etc.) los primeros 40 minutos se hacen infumables.

Mención especial para los tres protagonistas capaces de desarrollar (y entender) una máquina del tiempo que se apoya en la física relativista, utilizar hidrógeno como combustible y que desconocen lo que es un puerto VGA.

Un Efecto Mariposa “teen” y descafeinado

En definitiva Project Almanac es un producto enfocado para los adolescentes que pueden llegar a disfrutar con estas paradojas temporales descafeinadas y esas historias de amor con un ligero tufo moralista.

Prescindible.

Nota: 5/10

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¿Sabéis de esas películas que vas al cine sin demasiadas expectativas y que de repente te encuentras con una auténtica joya que te hace salir de la sala como en una nube?

Bien, pues El Secreto de Adaline es justo lo opuesto.

Un planteamiento tremendamente prometedor

Los que hayáis visto el trailer o los que hayáis escuchado por encima de qué va, sabréis que El Secreto de Adaline, dirigida por Lee Toland Krieger y protagonizada por Blake Lively trata sobre una joven que tras un accidente deja de envejecer.

No me negaréis que la idea da para mucho y que las posibilidades que a uno le aparecen en la cabeza son casi infinitas.

Bien, Krieger consigue que el cometido inicial se cumpla. La historia, contada por un narrador externo, nos pone en situación y nos explica cómo Adaline Bowman adquiere esa eterna juventud. Eso sí, para ello hace uso de una explicación cogida con pinzas que más adelante le traicionará.

Hasta ahí la película mantiene el tipo. No es que te atrape en sus comienzos pero sí que logra despertar la curiosidad del espectador.

Un nudo que adormece

Una vez presentada la situación el desarrollo del argumento comienza a mostrar sus flaquezas.

El problema de El Secreto de Adaline es que adolece de una soberbia falta de fondo. La historia de sus protagonistas se construye sobre un andamiaje precario, sin pilares (emocionales o psicológicos) que le hagan mantener el tipo.

En pocas palabras: no te la crees.

Y como no te la crees, te aburre. Durante la siguiente hora, escena tras escena, uno se empieza a dar cuenta del engaño, de que no hay más que rascar. Alguien nos estaba preparando para algo que, en realidad, no existe.

Es como subir a una montaña rusa que es en realidad plana: nada sucede fuera de lo que uno espera que suceda.

Un desenlace que se derrumba

Si ya la película comenzaba a dejar entrever sus debilidades, la forma que tiene el director de concluirla termina por destrozarla.

En un vano intento de revivirla trata de darle un giro inesperado (aunque ciertamente preparado con anterioridad) al guión. Y es cierto que provoca un cambio de tendencia, vuelve a aparecer el destello de la curiosidad y la esperanza de que de aquello se pueda sacar algo interesante al final.

Pero es un espejismo, toda esa estructura carente de emoción se derrumba. Un final atropellado, previsible y sobretodo insípido termina por darle la estocada definitiva a una película que nunca tuvo el mínimo interés en mostrarnos el proceso emocional de su protagonista, su verdadero sufrimiento.

De lo paradójico que supone que el don de la inmortalidad sea la mayor de las maldiciones para un ser capaz de amar, ni rastro.

Y lo que es peor, el personaje del que más se podría haber obtenido, que más posibilidades tenía de darnos una visión humana de la historia, termina haciendo un discurso tan hueco como inverosímil.

Totalmente prescindible.

Nota: 5/10

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Si todavía crees que el cine esconde magia entonces Pixar es nuestro Merlín moderno.

No contentos con la revolución que supuso Toy Story, con lo divertida que fue Monstruos SA, con las pequeñas grandes joyas que nos brindaron con Up, Ratatouille o la maravillosa Toy Story 3, llegan ahora y nos vuelven a dejar sin palabras con Del Revés.

Del Revés (Inside Out) es, para mí, sencillamente la mejor película de Pixar. Con esto está dicho todo.

Habrá gente que la tenga algunas posiciones más abajo en la lista porque Pixar se ha encargado de desarrollar un imaginario con el que hemos construido nuestros sueños muchos de nosotros. Pero con Del Revés han vuelto a coger la rueda y en un juego de prestidigitación magistral han cuadrado el círculo.

Es tan redonda, está tan tremendamente cuidada en los detalles, tan inmensa en su contenido que su hora y media de metraje es una auténtica delicia para los sentidos.

El argumento

La historia se basa en Riley una jovencita de 11 años que empieza a sufrir una serie de cambios cuando sus padres deciden mudarse a otra ciudad dejando atrás su vida. Aunque, en realidad, no es ella la protagonista de la historia sino sus emociones.

Las cinco emociones básicas: Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira, son aquí las importantes. Su evolución a partir de los cambios que sufre Riley va asociada a una estupenda historia de aventuras que involucra a muchas de las partes de nuestro cerebro y que muestra de una forma tan divertida como increíblemente bien documentada cuál es su función en la definición de nuestro comportamiento o de nuestra personalidad.

Mucho más que una película de animación

Lo grandioso de Del Revés no es su cuidada estética, ni siquiera es su tremendamente bien fundamentada base científica, lo auténticamente maravilloso de esta película es su guión: una odisea con las emociones de protagonistas mediante la que el espectador se sumerge en su propia mente. Indagando, al compás de las divertidas aventuras de las emociones de Riley, el por qué de las cosas, la razón de existir de los distintos colores con los que vemos la vida.

El film va masticando una idea, como el que disfruta de un bocado suculento, demenuzando y saboreando sus matices para terminar con una explosión en uno de los finales más emocionantes y emocionales que recuerdo.

El truco, si es que lo hubiera, está en que el espectador se identifica de una forma tan clara, simple y honesta con esas emociones que es imposible no dejarse llevar.

Cine familiar

Si la definición exacta de cine familiar es la de cine para toda la familia, entonces Del Revés es el máximo exponente del cine familiar en la historia del celuloide.

Cine para los más pequeños pues las aventuras de la energética Alegría, la apesadumbrada Tristeza, el divertidísimo Miedo, la especial Asco o el terremoto de Ira conseguirán entretener y de qué manera a los peques de la casa.

Cine para los no tan pequeños porque Del Revés es una verdadera historia de descubrimiento, de viaje iniciático por el mundo de las emociones hasta llegar a comprender la complejidad de las mismas con el pasar de los años. Una demostración tridimensional que nos dice que aquella sensación de que cuando éramos más pequeños las cosas eran más sencillas no se aleja tanto de la realidad.

Clásico del cine

Del Revés va a ser de esas películas que tienes en la estantería y que una tarde de domingo decides volver a ver por trigésimo cuarta vez. Una historia que mis hijos disfrutarán sin lugar a dudas porque no sólo se divertirán sino que entenderán que toda emoción juega su papel en el desarrollo de nuestra personalidad. A todas y cada una de ellas hay que tenerles el cariño y el respeto que se merecen, apreciarlas en su justa medida, entenderlas y aceptarlas.

Porque al final de eso se trata, la verdadera felicidad se alcanza cuando conseguimos alcanzar el equilibrio emocional.

Gracias Lasseter por esta pequeña gran maravilla que nos has brindado.

Nota: 10/10

Somos un país de piratas.

No lo digo yo, lo dicen muchos estudios realizados en nuestro país que nos colocan a la cabeza de los países consumidores de contenidos protegidos por derechos de autor de forma ilegal.

Ahora bien, mi pregunta es: ¿lo somos por voluntad o por necesidad?

No quiero entrar en el debate de si la cultura debe ser gratuita o no.

Mi objetivo es otro, la pregunta que lanzo va en otra dirección: ¿dispone España de las plataformas necesarias para proporcionar un servicio de distribución de contenidos a la altura de los tiempos que corren?

Mi respuesta en este caso es mucho más sencilla: no.

Falta de innovación

En España llevamos unos cuantos lustros a la cola de la implantación de las nuevas tecnologías.

Junto a las conexiones con anchos de banda lejos de los países más desarrollados, nos encontramos con la práctica inexistencia de plataformas que faciliten el consumo de contenido.

Con la llegada de Spotify vimos la respuesta a esta necesidad. El gran logro de Spotify en realidad son dos: cantidad y facilidad. Una aplicación multiplataforma sencilla de utilizar unida a la posibilidad de escuchar prácticamente de todo.

¿Por qué no existe algo similar para series/cine?

Pese a que no tengo una respuesta consistente, intuyo que tiene mucho que ver con la segmentación del mercado y con los intereses de los grandes (ahora más bien el gran) sistemas de pago por visión con Movistar+ a la cabeza. Un sistema que te permita consumir sólo aquello que realmente quieres pagando por ello un precio sensato, mucha gracia no les hace.

Y en esas estamos, utilizando canales alternativos por la falta de soluciones reales que cubran las necesidades de los consumidores.

Pero eso sí, la piratería es culpa de el español medio, que lo quiere todo gratis.

El futuro

Parece que la llegada de Netflix a España puede suponer un pequeño cambio en el panorama actual.

Digo pequeño debido a que su catálogo es reducido. No obstante se presenta con un modelo de negocio similar al de Spotify y esto es lo que resulta verdaderamente interesante.

Los próximos meses se aventuran divertidos en cuanto a movimientos de las operadoras y de sus ofertas. La gran incógnita es si se acercarán a un modelo más adecuado a lo que la actual tecnología les permite o seguirán ancladas en fórmulas del pasado.

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He de reconocer que me he hecho con el tiempo un auténtico fan de Jake Gyllenhaal. Culpa de ello tienen en su mayor parte tres películas: Zodiac y Prisioneros y, en menor medida, El Príncipe de Persia.

No es que sea el mejor actor de la historia pero ese tipo tiene algo en la mirada, algo en el gesto, que me genera intranquilidad.

Esta semana, tras venir recomendada por varios amigos, terminé por ver Nightcrawler, en la que Dan Gilroy se estrenaba como director y he de reconocer que la acabé con una sensación muy positiva.

Apostando todo el peso de la narración sobre los hombros de un Gyllenhaal que brinda una de las mejores interpretaciones que le recuerdo, Nightcrawler es la historia de Lou Bloom, un ser un tanto extraño que malvive robando metal. Ocupa su tiempo libre navegando por internet y aprendiendo todo lo que la red le permite. Un buen día, por casualidad, es testigo de un accidente y observa como un reportero independiente toma unas imágenes del siniestro. A partir de ahí, la maquinaria de su cabeza se pone a funcionar.

En realidad la película gira entorno a una interpretación de ese ideal americano, del hacerse a uno mismo y convertirse en dueño de su destino. Pero se aproxima desde un ángulo distinto, desde el que enfatiza que en el camino del éxito se produce, en algunos casos, un distanciamiento total de la condición humana. Todo vale si con ello alcanzamos nuestros objetivos. El fin por encima de todo.

La historia es capaz de cautivarte y mantenerte pendiente, con una segunda parte que va ganando fuerza hasta que llega un final que te deja con la necesidad de reflexionar sobre lo que has visto.

Nota: 7/10

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Para empezar un mensaje directo a los “traductores” de la película: habría sido una idea genial no tocar el nombre. “El destino de Júpiter” hace que pierda todo el sentido el título.

Bien, vamos a la faena.

La película es mala.

Podría terminar la crítica con esta frase y habría conseguido condensar en 4 palabras la serie de catastróficas circunstancias que hacen de la nueva cinta de los hermanos Wachowski una experiencia prescindible.

Viniendo dirigida por alguien en cuyo haber tenemos películas de la talla de V de Vendetta, El Atlas de las nubes o la trilogía de Matrix, entré al cine con esperanza. Asumía que no iba a olerle ni la suela de los zapatos a Interstellar (de temática supuestamente similar) pero albergaba la ilusión de que se tratase de una historia atrayente y, en definitiva, divertida.

Empezamos mal si el peso de la historia recae sobre los hombros de una insípida Mila Kunis que es incapaz de despertar ningún tipo de emoción durante las más de dos horas de metraje y en un Channing Tatum que bueno, es Channing Tatum pero con perilla tintada de rubio: un despropósito.

No digo ya nada del oscarizado Edward Redmayne, que todo lo que parece tener de buen intérprete lo gastó en La Teoría del todo: su papel aquí roza el ridículo más espantoso.

El argumento lo destripa prácticamente el trailer: estamos en una Tierra actual en la que Mila Kunis sobrevive limpiando lavabos y se da la casualidad de que es alguien de suma importancia para una lucha de fuerzas de una dinastía de poderosos nobles que rigen los designios de un universo tan vasto como desconocido para los terrícolas.

En sí el fondo que subyace a la historia resulta tremendamente atractivo y con una dirección más adecuada (y un guión en condiciones) podríamos estar hablando del inicio de una nueva franquicia de cine de ciencia ficción.

Me imagino que a los Wachowski les surgiría un dilema parecido cuando estaban trabajando en el guión: ¿Qué hacer para que con una idea tan estupenda el resultado guste a todos?

Intuyo que Andy le diría a Lana: ¿Ey Lana, y si metemos una historia de amor a lo teenage movies? Ahora lo de los Juegos del Hambre lo está petando y ya sabes lo fan que soy de Edward el de Crepúsculo.

Lana iría más allá y le diría: “Genial Andy, pero añadamos un poco del rollo este de Matrix que tanto nos funcionó: vivimos en un mundo engañados y servimos como ganado”.

Suena surrealista pero no es nada comparado con la cantidad de referencias a otras películas que uno puede encontrar mezcladas y desordenadas en Jupiter Ascending. Hasta la banda sonora recuerda en momentos a la maravillosa Asato Ma Sadmagaya

En definitiva que uno sale del cine mareado entre la confusión de no saber muy bien qué película ha visto y el estupor de constatar las incapacidades interpretativas de los protagonistas de esta poca afortunada vuelta de los hermanos Wachowski al celuloide.

Poco recomendable

Nota: 4/10

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El final de este 2014 se acerca peligrosamente y, como viene siendo habitual, va siendo hora de recapitular un poco qué nos ha dado este año.

Por lo que respecta al cine, desde mi punto de vista, este año ha sido el de las sorpresas (algunas más que otras) y el de algunos descubrimientos notables.

No lo alargo más, aquí tenéis las que para mí han sido las mejores películas estrenadas en 2014:

  1. Interstellar (Christopher Nolan). Poner en duda a estas alturas de que la considero la mejor película de este año y en seria disputa del trono eterno del celuloide no tiene mucho sentido. Ha sido la puesta en escena de proporciones inconmensurables de la ciencia y la ficción. Un punto y aparte en el imaginario del cinéfilo amante del espacio. Una obra que perdurará en mi memoria.
  2. La Isla Mínima (Alberto Rodríguez). La sorpresa más grande y sobretodo más grata. Cine español. Pero cine del buenísimo. Del de agarrarse a la butaca y tragar saliva mientras disfrutas de un metraje pluscuamperfecto. Actuaciones a la altura de una realización inimaginable hace unos años de manos de un conciudadano.
  3. Los Guardianes de la Galaxia (James Gunn). Vuelta al cine de aventuras de verdad, en el que la socarronería se mezcla con la acción y los personajes, todos y cada uno de ellos, derrochan un carisma que no les ha sido otorgado por nombre ni por herencia: lo son por ellos mismos. El inicio (espero) de una saga que nos ofrezca cine de superhéroes de calidad.
  4. El Lobo del Wall Street (Martin Scorsese). Hablar de Di Caprio a estas alturas es hablar de cine de muchísima calidad. Junto con Scorsese nos muestra la cara oculta del éxito de una forma tan desinhibida y cruda que las 3 horas que dura la película casi ni se notan.
  5. The Equalizer (Antoine Fuqua). Cuando uno pensaba que el cine de acción puro se había perdido, más si cabe viendo truños del tamaño de Los Mercenarios 3, va y le vuelven a dar la oportunidad a Denzel Washington para comerse la pantalla. Y vaya que si lo hace. Cine de palomitas del de antes. Impagable.
  6. Boyhood (Richard Linklater). Tal vez, lo comentaba hace unos días con un amigo, la película se esconde detrás del escudo del extraordinario hecho de rodarla durante 14 años. Tal vez esa sea la maravillosa clave de esta historia que, sin llegar a contar nada más que un relato común, consigue adentrarse en el siempre complejo mundo de las emociones para con soltura mostrarnos la vida, tal y como es.
  7. Maléfica (Robert Stromberg). Cuando los años pasan (y no pasan en balde), los cuentos de hadas pasan a ser menos cuentos y llegas a pensar que te hubiera gustado que te contaran otras historias. Maléfica consigue mostrarnos el mismo cuento de hadas, pero desde el punto de vista diametralmente opuesto. Bellísima factura, genial interpretación de una radiante Angelina Jolie y un dulce sabor final  
  8. Begin Again (John Carney). Cuando mezclas música indie con una historia de amor y la redondeas con un final que no es la típica americanada de pétalos de rosas entonces tienes una buena película. Si encima la protagoniza Keira Knightley, no le puedes pedir mucho más.
  9. Al filo del mañana (Doug Liman). Tom Cruise me despista. Igual te hace un truño infumable como que te saca algo como Al Filo del Mañana. Ésta última tiene todos los ingredientes para ser una buena película y, además, lo es. Acción y ciencia ficción a partes iguales en estos viajes sin cesar en el tiempo.
  10. Gone Girl (David Fincher). Tal vez por el cierto desencanto que supuso que no colmase las expectativas que había puesto en ella viniendo de Fincher no está más arriba en esta lista. Sin lugar a dudas un atrapante thriller con una interpretación genial de Rosamund Pike que, sin embargo, se diluye en una trama que nunca termina de cerrarse y en la que siempre estás esperando un final que te destroce los sesos y que nunca llega.

Mencion Especial

Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro). Genialidad española a la española. Con un Dani Rovira sorprendentemente bueno y con una historia desternillante.

Bajo la misma estrella (Josh Boone). Tal vez me gustan demasiado los melodramas, pero esta adaptación del libro homónimo de John Green me pareció una pequeña joyita que atesorar.

Sé que me dejo en el tintero cintas de la talla de La Ladrona de Libros, Her, etc., pero creo que con estas 10+2 hago justicia a lo que considero ha sido lo mejor que he podido ver sentado en una butaca este 2014.

Y el 2015 pinta todavía mejor.

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