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Casi sin tiempo no podía dejar pasar el 2013 sin preparar una lista, esta vez más acorde a la realidad, de lo que espero en este 2014.

Cuando llega final de año muchos tenemos la tendencia a hacer un resumen y pensar en aquello con lo que nos quedamos y aquello que nos gustaría cambiar.

Mi 2014 va a tener tres grandes objetivos.

1. Decisión. Mi talón de Aquiles eterno. Mi incapacidad para tomar decisiones muchas veces ha significado tomar la más incorrecta de todas las posibles: ninguna. Quiero y pienso esforzarme mucho por ser capaz de tomar las decisiones adecuadas evaluando todo aquello que en el momento de tomarlas tenga a mi alcance. Aceptar esas decisiones como las correctas en ese momento y no mirar más hacia atrás.

2. Reflexión. Una de las grandes cosas que siempre ha estado en mi lista de propósitos y que jamás me he aventurado a darle forma ha sido la de la meditación. He tenido tímidos intentos pero nunca me lo he tomado en serio. Este 2014 va a ser el año de meditar, comprender, aprender y aceptar.

3. Cuerpo. Este último año he dado un salto cuantitativo en cuanto a lo que se refiere al deporte en mi vida diaria. Ahora falta completarlo. Manteniendo y mejorando mi día a día y, además, complementándolo con una alimentación más sana y adecuada.

Nada más que tres. Luego ya detrás están los de siempre: dejarme tiempo para disfrutar de mis pequeños placeres, conseguir un título de inglés, seguir mejorando mis conocimientos, seguir mejorando como persona y como profesional, etc.

Por cierto, intentaré ser razonable este año y marcarme como objetivo los 36 libros. 

 

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Resulta cuanto poco curioso, un año después, analizar los propósitos que dejaste escritos y ver hasta que punto has tenido éxito durante todo este tiempo.

Antes que nada, he de reconocer que cometí dos errores de bulto a la hora de definir mis propósitos para 2013.

Por un lado la falta de definición explícita del objetivo. Muchos, más allá de propósitos, se acercan más al concepto de “deseos” sin dejar claro en qué caso se puede considerar como completado el propósito y en qué caso no.

Por otro, el exceso de ellos. He aprendido que el que mucho abarca termina por no tener la energía suficiente para completarlo todo. Reconocer que disponemos de un depósito limitado de combustible vital me está costando bastante de entender, pero poco a poco lo voy asumiendo.

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Pero no nos liemos, a la lista, que es a lo que habíamos venido.

1. Disfrutar de la vida. Es el primero porque es el más importante. Este 2012 ha tenido momentos geniales y momentos bastante complicados que me han llevado a la conclusión de que estamos en este mundo para disfrutar de cada uno de los momentos que nos brinda la vida rodeados de la gente que queremos.

El primero en la frente. Esto ni es propósito, ni objetivo, ni “na de na”. Esto es como decir: voy a ver el azul del cielo más azul. Podría llegar a decir que este año he aprendido a valorar más los momentos sin pensar demasiado en lo que esté por venir. Pero no siempre es la mejor opción.

2. Crecer cultural y profesionalmente. Uno de los leitmotivs de la vida es, sin lugar a dudas, la percepción de crecimiento personal. Y esto en gran medida se consigue mejorando tus capacidades y tus aspiraciones. Este año que empieza va a ser importante en esto y por ello quiero formarme incansablemente desde el día 1.

Otro propósito ambiguo. En este caso sí que puedo decir que en su mayor parte lo he llevado a cabo. He seguido formándome y creciendo a todos los niveles. El mejor ejemplo es, sin duda, mi cambio de trabajo hace unas pocas semanas que supone la culminación a un año de cambios y desafíos y el inicio de una nueva etapa ilusionante.

3. Mens sana in corpore sano. Quiero tener un equilibrio mental/físico que me lleve a cumplir el primer objetivo con garantías. Por eso quiero imponerme una disciplina deportiva mayor de la que ya tengo.

Ha sido complicado, pero en líneas generales he mantenido una constante deportiva durante todo el año. La mejor forma de sentirse bien con uno mismo en todos los ámbitos de la vida pasa por ese equilibrio del que hablaba en el propósito. Y realmente funciona. Un año después sigo esforzándome por subir un poco más alto o correr un poco más lejos cada día.

4. Leer 50 libros.

Para uno que defino claramente y suelto esta bravuconada. No obstante, a pesar de todo, 25 han sido los libros que he leído este año, superando los 20 del año pasado, lo cual no está nada mal.

5. Tocar 12 piezas de piano.

Esto ya si que es insostenible. Han sido 2, que algo es algo, pero el piano sigue siendo mi talón de Aquiles personal: es el duro pero realista ejemplo del quiero y no puedo.

6. Visitar un nuevo país.

Por desgracia este año no he tenido la oportunidad de salir de España y queda en el Debe de mi cuenta personal el cumplirlo.

7. Certificarme. Conseguir el pleno de CCNAs y quizá el CCDP, amén de otras certificaciones: inglés, Juniper, VMWare, Microsoft…

Conseguí obtener los CCNA de Seguridad y de Voz lo cual ya es un gran paso que completó mi peregrinación por las certificaciones de Cisco, de momento.

8. Concentrarme para llevar el blog/redes sociales/proyectos personales al día.

Se puede decir que he mantenido cierta constancia en todos ellos, pero me sigue faltando la regularidad que me gustaría y, en muchos aspectos, la coherencia en la temática.

9. Concluir con éxito uno o varios proyectos profesionales.

Todavía ando detrás de la “idea” que me impulse a dar el salto de nuevo hacia el mundo emprendedor. Creo que todo el paso por el 49k y por Walá! trajo un desgaste del que todavía estoy recuperándome.

10. Ser capaz de hacerlo todo y sentirme bien con cada cosa que hago. En definitiva: ser feliz.

Y el último pero no por eso el peor, es un refrito del primero pero con el toque anuncio de compresas. Supongo que tenía la intención de llegar a 10 y tuve que terminar rellenando con lo que se me ocurrió.

Al final, lo importante es la segunda parte del propósito, la de sentirse bien con cada cosa que uno hace a pesar de que no se alcance lo que inicialmente se deseaba. Resumiendo, he de reconocer que pese a la indefinición de muchos de los objetivos, el balance de 2013 ha sido positivo y además deja la puerta abierta para que 2014 sea un año de crecimiento y de mejora continua.

Tras este breve análisis de los objetivos/propositos/deseos/y otros del 2013 ya estoy preparando la lista para 2014, en la que obviamente volveré a cometer el error de creerme capaz de llegar más lejos todavía.

Pero de eso se trata, de apuntar alto, tan alto como a la luna si hace falta, si uno falla, termina yendo hacia las estrellas.

Nos despertamos y casi desde ese mismo instante nuestro entorno nos bombardea:

- Los anuncios nos dicen qué consumir.

- Los diarios nos dicen qué pensar.

- La radio nos dice qué bailar.

- La gente nos dice qué está bien, qué esperan de nosotros.

Vivimos en una sociedad donde todo está enlatado y prefabricado para ser directamente consumido. Donde la realidad viene impuesta por modas que nacen en algún despacho y que asimilamos como nuestras. Donde la voz autorizada no es sino el murmullo de decenas de miradas agazapadas.

¿Dónde radica nuestra libertad?

La libertad surge de nuestra visceralidad, de nuestra capacidad de hacer, decir, comprar, bailar, escribir lo que nos rote de los santos innombrables “a pesar” del mundo.

Y entrecomillo a pesar porque esto es lo fundamental: a pesar de ellos, de los que son iguales, gotas idénticas en un mar movido por la inercia, de los que escriben lo que es políticamente correcto, de los que nos dicen qué hacer porque así se sienten importantes. El miedo a lo diferente les hace señalar aquello que no entienden.

Así que ríe, haz, grita, compra, escribe, siente y baila al son que marque tu estómago.

Ese es el camino hacia la libertad.

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Pese a que no soy muy dado a estos “memes” que llevan años circulando por la blogosfera hoy haré una excepción por mi querida amiga Isa y su blog Cosas de madre novata que os recomiendo encarecidamente visitar, tanto si estáis embarazad@s como si sois padres/madres primerizos. Yo entro menos, pero es que todavía soy muy joven para estas cosas…

Bueno, vayamos al turrón:

1. ¿Qué te gusta más cocinar postres o platos de cuchara?
A mi lo de cocinar me encanta. Siempre que tengo tiempo, que no es que sea muy a menudo, disfruto liándola en la cocina. Si puedo elegir prefiero cocinar platos de cuchara, dan como más caché. Eso sí, hay un axioma científico sobre el que nada se puede hacer y que hay que tener muy claro cuando uno se mete en la cocina: nada, absolutamente nada, sabrá tan bien como lo que cocina tu madre.

2. ¿Qué es lo más importante para ti en una persona: la personalidad o el físico?
Ambas. El equilibrio de las dos hace que la persona sea la adecuada.

3. ¿Cuándo empezaste con el blog?
Llevo ya unos añitos en esto. Empecé allá por Mayo de 2007. Aunque en realidad tuve antes algunos proyectos más.

4. ¿Quién fue la persona que te inspiró para empezar en este mundo?<
No lo recuerdo muy bien, fue un poco “la moda” de la época y supongo que la posibilidad de disponer de una plataforma donde soltar las cuatro tonterías que suelo soltar a menudo.

5. ¿Sueles seguir muchos blogs o te llegan los seguidores por otras personas que te han conocido?
Suelo seguir bastantes, y cuando digo bastantes debería decir demasiados. Y bueno, al ser un blog puramente personal generalmente se me conoce primero y luego ya uno acaba aquí.

6. ¿Qué te gusta más: cocinar o que te cocinen?
Cocinar cuando tengo tiempo. Que me cocinen cuando no. Os preguntaréis si cabe otra opción: sí, cocinar sin tiempo, lo cual implica algún plato precocinado de Mercadona con catastrófico resultado.

7. ¿Comes en casa o en el trabajo?
Depende de la semana.

8. ¿Sueles hacer recetas de verdura?
No. Suelo añadir verdura a algunos platos y de forma muy casual. Es algo que debo mejorar pero soy más carnívoro que herbívoro.

9. ¿Cuál es tu mejor receta?
Visichoise con pato a la jardinera aderezado con finas hierbas de azahar y con… bueno vale! pues supongo que mis espaguetis boloñesa con chorizo de Cuenca… empiezo a tener mucha hambre. Las fajitas también me salen bastante decentes.

10. ¿Qué le pides a una persona para que sea tu amiga?
Lo que supongo que la mayoría: que sea una persona de confianza, sincera para lo bueno y para lo malo, que esté ahí cuando la necesite. En realidad lo resumiría con reciprocidad: que me de lo mismo que yo le doy.

11. ¿Cuál es la mejor película que has visto?
Esto es algo más complejo: Matrix, La Vida es Bella, El Retorno del Rey, Equilibrium, El Prestigio… … y el Secreto de sus ojos!! (Que Don Darín me perdone).

blog_wayback

Existe en la red de redes una estupenda aplicación online denominada “TheWayBackMachine” que basándose en un extensísimo archivo de webs almacenadas por Internet Machine nos permite mostrar información almacenada de páginas de hace ya unos cuantos años.

http://archive.org/web/web.php

 

Y todo esto viene porque rebuscando entre sus archivos he encontrado escritos míos de hace ya casi 9 años y es bastante sorprendente leer lo que podía escribir con 20 años.

Sorprendente porque no difiere mucho de lo que escribo ahora con 28.

¿Era un visionario entonces o no he avanzado nada en 8 años? 

Por eso me parece interesante llevar un diario, ya sea digital o artesanal, donde volcar lo que uno piensa, lo que a uno le preocupa o lo que uno tiene como objetivos en la vida. Se trata de una herramienta poderosa para descubrir la evolución personal y poder analizarla.

¿Y vosotros, os atrevéis a usar esta Máquina de la Vergüenza?

blog_propositos2012

Y ya volvemos a estar aquí, un año después, revisando un poco cómo ha terminado este 2012 y planificando lo que queremos que sea el 2013.

Analizando la lista de propósitos de este 2012 podríamos decir que, en líneas generales, el resultado es positivo.

Aunque sigo sin ser del todo puntual, he mantenido un ritmo más o menos continuo de ejercicio, he conseguido superar las 20 libros leídos este año, ya soy todo un señor CCNP, he estado hace relativamente poco visitando la Toscana, y bueno, creo que mi inglés ha mejorado con respecto al año pasado.

En la parte del debe están los proyectos por terminar, que han crecido durante este 2012 y que deben tener una continuidad en 2013 y, sobretodo, esa sensación de tomarme la vida en momentos críticos con mucha más filosofía de lo que me la he tomado este año.

Así que aquí van los nuevos propósitos para este año 2013:

1. Disfrutar de la vida. Es el primero porque es el más importante. Este 2012 ha tenido momentos geniales y momentos bastante complicados que me han llevado a la conclusión de que estamos en este mundo para disfrutar de cada uno de los momentos que nos brinda la vida rodeados de la gente que queremos.

2. Crecer cultural y profesionalmente. Uno de los leitmotivs de la vida es, sin lugar a dudas, la percepción de crecimiento personal. Y esto en gran medida se consigue mejorando tus capacidades y tus aspiraciones. Este año que empieza va a ser importante en esto y por ello quiero formarme incansablemente desde el día 1.

3. Mens sana in corpore sano. Quiero tener un equilibrio mental/físico que me lleve a cumplir el primer objetivo con garantías. Por eso quiero imponerme una disciplina deportiva mayor de la que ya tengo y seguir a rajatabla el ruego:

“Señor dame fuerza para cambiar aquello que pueda cambiar, la serenidad necesaria para aceptar aquello que no y sabiduría para comprender la diferencia”.

4. Leer 50 libros.

5. Tocar 12 piezas de piano. (1 al mes).

6. Visitar un nuevo país.

7. Certificarme. Conseguir el pleno de CCNAs y quizá el CCDP, amén de otras certificaciones: inglés, Juniper, VMWare, Microsoft…

8. Concentrarme para llevar el blog/redes sociales/proyectos personales al día.

9. Concluir con éxito uno o varios proyectos profesionales.

10. Ser capaz de hacerlo todo y sentirme bien con cada cosa que hago. En definitiva: ser feliz.

Sí, entiendo lo que estaréis pensando, pero en lugar de creer que he apuntado demasiado alto, tengo la sensación de que este 2013 debe ser un año en el que ser ambicioso. En el que marcarse objetivos que verdaderamente supongan un desafío, con la esperanza de acabar habiéndolo, al menos, intentado con todas las fuerzas.

 

Partamos de la idea clara, digamos que es un axioma, de que todos tenemos nuestro lugar en este mundo.

Ya sea por el destino, ya sea por la casualidad, pero nuestra configuración genética y mental es única e irrepetible. Jamás habrá alguien como nosotros sobre la faz de la tierra y eso, además de ser algo maravilloso nos transfiere la responsabilidad de hacerlo valer.

A veces, confundidos por una marea monocromática, pensamos que lo mejor es mezclarse con los que son parecidos, o que aparentan serlo, para así formar parte de un todo. Aunque con ello perdamos nuestra singularidad y nos convirtamos en una pieza más de una cadena de montaje en serie.

Pasar desapercibido no es una opción.

La única opción que nos convierte en verdaderos seres humanos es encontrar esa diferencia, ese punto que nos hace especiales y que termina dotando a nuestra vida de un objetivo, de una misión, de un fin.

Cuando encontramos nuestro lugar todo encaja, miras hacia atrás y comienzas a comprender todas y cada una de esas escenas, de esos momentos, que no supiste ver. Y entonces la vida cobra su máximo sentido: sentido en la sonrisa por el sueño logrado, sentido en los ojos del amor de tu vida, sentido en el orgullo de un padre, sentido en cada gesto de tu hijo.

Pero para llegar a ese momento hemos de creernos capaces de marcar la diferencia. De llegar más lejos que nuestros padres, de preparar el camino para nuestros hijos. La culminación del viaje es habernos transformado a nosotros mismos en una nota nueva en la sinfonía de la humanidad.

 

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Until forever comes you will find us chasing the sun!

Y seguimos buscando al sol.

En la vida me he encontrado gente de mil y una formas de ser pero todos comparten algo: un objetivo vital.

La diferencia, quizá, resida en lo realista de ese objetivo y lo realista que sea esa persona. Las hay, las que al final terminan siendo felices, que son conscientes de dónde están y a qué pueden aspirar y adaptan sus objetivos a esa realidad. Al final, tarde o temprano, consiguen su meta. En el camino, sin embargo, es posible que hayan sido excesivamente conservadores, que se hayan quedado cortos en la visión y terminen con el sabor agridulce que da la sensación de haberse conformado.

Por otro lado, aunque menos, existen las personas que apuntan tan alto como la imaginación les permite. Sin importarles si aquello que buscan es realizable o persiguen un imposible. Estos son los que pueden terminar devorándose a sí mismos en un constante intento de seguir queriendo más.

¿Cuál es la mejor opción? Creo que como en todo el equilibrio. El punto medio entre no dejar de apuntar alto y apuntar a un sitio que podamos llegar algún día.

Como bien reza la cita: “Apunta a la luna, si fallas terminarás llegando a las estrellas“; lo importante son dos cosas: apuntar a la luna y saber disfrutar si se termina llegando a las estrellas.

Pero no es una tarea fácil y siempre tendremos la sensación de que, o bien nos hemos quedado cortos en el tiro o bien nos hemos pasado toda la vida persiguiendo al sol. 

#Music: The Wanted – Chasing the sun.

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Todo sucede rápido, tan sumamente rápido que el cerebro tiene poca capacidad de reacción.

Y aún así reacciona. Trata de usar todos sus conocimientos y su inconsciente mecanismo de supervivencia para protegerte, para sacarte de esa situación.

Ocurre en décimas de segundo. Pero existe una de esas décimas en las que el cerebro saca una terrible conclusión: no va a ser capaz de hacer más.

Y así deja de analizar posibilidades y se prepara para reducir al máximo el daño.

Los seres humanos somos así en todos los aspectos de la vida. Cuando vemos que la situación nos supera, cuando entendemos que no está en nuestra mano el poder hacer nada más, surge en nosotros el mecanismo innato que trata de reducir al máximo el impacto de aquello que nos pueda herir.

Felizmente, en este caso, todo quedó en un bendito susto.

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Creo que de vez en cuando es bueno y saludable parar un momento, desenchufar el cable de alimentación e hincharte los pulmones de aire puro.

Así que durante las próximas 48 horas es exactamente eso a lo que me voy a dedicar: respirar el limpio aire de las alejadas montañas de una sierra perdida, pasar las horas entre risas, lectura, pachangas de fútbol, fiestas patronales y vete-tu-a-saber-qué.

Sumergirme en un lugar apartado en plena naturaleza, más propio de La Comarca de Tolkien que de cualquier otra cosa y terminar de cargar las pilas para lo que está por venir, que no es poco.

Hasta el domingo!

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