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blog_propositos2012

Y ya volvemos a estar aquí, un año después, revisando un poco cómo ha terminado este 2012 y planificando lo que queremos que sea el 2013.

Analizando la lista de propósitos de este 2012 podríamos decir que, en líneas generales, el resultado es positivo.

Aunque sigo sin ser del todo puntual, he mantenido un ritmo más o menos continuo de ejercicio, he conseguido superar las 20 libros leídos este año, ya soy todo un señor CCNP, he estado hace relativamente poco visitando la Toscana, y bueno, creo que mi inglés ha mejorado con respecto al año pasado.

En la parte del debe están los proyectos por terminar, que han crecido durante este 2012 y que deben tener una continuidad en 2013 y, sobretodo, esa sensación de tomarme la vida en momentos críticos con mucha más filosofía de lo que me la he tomado este año.

Así que aquí van los nuevos propósitos para este año 2013:

1. Disfrutar de la vida. Es el primero porque es el más importante. Este 2012 ha tenido momentos geniales y momentos bastante complicados que me han llevado a la conclusión de que estamos en este mundo para disfrutar de cada uno de los momentos que nos brinda la vida rodeados de la gente que queremos.

2. Crecer cultural y profesionalmente. Uno de los leitmotivs de la vida es, sin lugar a dudas, la percepción de crecimiento personal. Y esto en gran medida se consigue mejorando tus capacidades y tus aspiraciones. Este año que empieza va a ser importante en esto y por ello quiero formarme incansablemente desde el día 1.

3. Mens sana in corpore sano. Quiero tener un equilibrio mental/físico que me lleve a cumplir el primer objetivo con garantías. Por eso quiero imponerme una disciplina deportiva mayor de la que ya tengo y seguir a rajatabla el ruego:

“Señor dame fuerza para cambiar aquello que pueda cambiar, la serenidad necesaria para aceptar aquello que no y sabiduría para comprender la diferencia”.

4. Leer 50 libros.

5. Tocar 12 piezas de piano. (1 al mes).

6. Visitar un nuevo país.

7. Certificarme. Conseguir el pleno de CCNAs y quizá el CCDP, amén de otras certificaciones: inglés, Juniper, VMWare, Microsoft…

8. Concentrarme para llevar el blog/redes sociales/proyectos personales al día.

9. Concluir con éxito uno o varios proyectos profesionales.

10. Ser capaz de hacerlo todo y sentirme bien con cada cosa que hago. En definitiva: ser feliz.

Sí, entiendo lo que estaréis pensando, pero en lugar de creer que he apuntado demasiado alto, tengo la sensación de que este 2013 debe ser un año en el que ser ambicioso. En el que marcarse objetivos que verdaderamente supongan un desafío, con la esperanza de acabar habiéndolo, al menos, intentado con todas las fuerzas.

 

Partamos de la idea clara, digamos que es un axioma, de que todos tenemos nuestro lugar en este mundo.

Ya sea por el destino, ya sea por la casualidad, pero nuestra configuración genética y mental es única e irrepetible. Jamás habrá alguien como nosotros sobre la faz de la tierra y eso, además de ser algo maravilloso nos transfiere la responsabilidad de hacerlo valer.

A veces, confundidos por una marea monocromática, pensamos que lo mejor es mezclarse con los que son parecidos, o que aparentan serlo, para así formar parte de un todo. Aunque con ello perdamos nuestra singularidad y nos convirtamos en una pieza más de una cadena de montaje en serie.

Pasar desapercibido no es una opción.

La única opción que nos convierte en verdaderos seres humanos es encontrar esa diferencia, ese punto que nos hace especiales y que termina dotando a nuestra vida de un objetivo, de una misión, de un fin.

Cuando encontramos nuestro lugar todo encaja, miras hacia atrás y comienzas a comprender todas y cada una de esas escenas, de esos momentos, que no supiste ver. Y entonces la vida cobra su máximo sentido: sentido en la sonrisa por el sueño logrado, sentido en los ojos del amor de tu vida, sentido en el orgullo de un padre, sentido en cada gesto de tu hijo.

Pero para llegar a ese momento hemos de creernos capaces de marcar la diferencia. De llegar más lejos que nuestros padres, de preparar el camino para nuestros hijos. La culminación del viaje es habernos transformado a nosotros mismos en una nota nueva en la sinfonía de la humanidad.

 

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Until forever comes you will find us chasing the sun!

Y seguimos buscando al sol.

En la vida me he encontrado gente de mil y una formas de ser pero todos comparten algo: un objetivo vital.

La diferencia, quizá, resida en lo realista de ese objetivo y lo realista que sea esa persona. Las hay, las que al final terminan siendo felices, que son conscientes de dónde están y a qué pueden aspirar y adaptan sus objetivos a esa realidad. Al final, tarde o temprano, consiguen su meta. En el camino, sin embargo, es posible que hayan sido excesivamente conservadores, que se hayan quedado cortos en la visión y terminen con el sabor agridulce que da la sensación de haberse conformado.

Por otro lado, aunque menos, existen las personas que apuntan tan alto como la imaginación les permite. Sin importarles si aquello que buscan es realizable o persiguen un imposible. Estos son los que pueden terminar devorándose a sí mismos en un constante intento de seguir queriendo más.

¿Cuál es la mejor opción? Creo que como en todo el equilibrio. El punto medio entre no dejar de apuntar alto y apuntar a un sitio que podamos llegar algún día.

Como bien reza la cita: “Apunta a la luna, si fallas terminarás llegando a las estrellas“; lo importante son dos cosas: apuntar a la luna y saber disfrutar si se termina llegando a las estrellas.

Pero no es una tarea fácil y siempre tendremos la sensación de que, o bien nos hemos quedado cortos en el tiro o bien nos hemos pasado toda la vida persiguiendo al sol. 

#Music: The Wanted – Chasing the sun.

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Es un tema de debate que llevo teniendo ya bastantes días en el trabajo.

He de reconocerlo: me gustan demasiadas cosas. Me gusta mucho el área tecnológica, el networking, la programación, el mundo del emprendimiento, la productividad. Pero también me gusta el diseño, la fotografía, el arte, la música. Considero que este mundo pone a nuestro alcance un gran número de posibilidades para aprender, formarnos, y convertirnos en mejores personas.

¿Cuál es el problema? 

Obviamente, como en casi todo, el tiempo. Disponemos de un tiempo limitado para aprender, experimentar y mejorar nuestros conocimientos. Es por eso que me surge la duda de qué es mejor: convertirse en una persona polifacética, con experiencia en muchas áreas, sabiendo manejarse bien en todas ellas pero sin ser especialmente bueno en ninguna o, por el contrario, especializarse en algo hasta el extremo de ser de los mejores en eso.

Supongo que habrá opiniones para todo.

Yo, por mi forma de ser, no puedo evitar decantarme por la primera opción: me gusta probarlo todo, me gusta entender el núcleo de una red de comunicaciones tanto como poder tocar la partitura de Juego de Tronos. Me gusta tanto ser capaz de programar una página web como sentirme orgulloso de la calidad artística de alguna fotografía tomada.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis?

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Todo sucede rápido, tan sumamente rápido que el cerebro tiene poca capacidad de reacción.

Y aún así reacciona. Trata de usar todos sus conocimientos y su inconsciente mecanismo de supervivencia para protegerte, para sacarte de esa situación.

Ocurre en décimas de segundo. Pero existe una de esas décimas en las que el cerebro saca una terrible conclusión: no va a ser capaz de hacer más.

Y así deja de analizar posibilidades y se prepara para reducir al máximo el daño.

Los seres humanos somos así en todos los aspectos de la vida. Cuando vemos que la situación nos supera, cuando entendemos que no está en nuestra mano el poder hacer nada más, surge en nosotros el mecanismo innato que trata de reducir al máximo el impacto de aquello que nos pueda herir.

Felizmente, en este caso, todo quedó en un bendito susto.

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Creo que de vez en cuando es bueno y saludable parar un momento, desenchufar el cable de alimentación e hincharte los pulmones de aire puro.

Así que durante las próximas 48 horas es exactamente eso a lo que me voy a dedicar: respirar el limpio aire de las alejadas montañas de una sierra perdida, pasar las horas entre risas, lectura, pachangas de fútbol, fiestas patronales y vete-tu-a-saber-qué.

Sumergirme en un lugar apartado en plena naturaleza, más propio de La Comarca de Tolkien que de cualquier otra cosa y terminar de cargar las pilas para lo que está por venir, que no es poco.

Hasta el domingo!

Las mieles del triunfo son siempre dulces. No importa cuán larga haya sido la travesía. No importan los obstáculos, los momentos en los que la idea de dejarlo todo apareció. Una vez se llega, una vez se consigue, ese momento es suficiente para enterrar a metros de profundidad todos esos recuerdos negativos.

Pero todas esas experiencias durante el camino tienen su cometido: darle valor a la victoria. La victoria conseguida tras el esfuerzo y la superación personal es la verdadera victoria.  Es la victoria que nos hace crecer como personas, nos permite mirar hacia adelante marcándonos metas todavía más complicadas. Nacida de la esperanza del logro, se convierte en el combustible de nuestro incasable afán de mejora ilimitada.

Hoy ganan y ríen unos. Mañana quizá lo hagan otros. Lo importante es quedarse con el mensaje, con la esencia que el deporte y la vida misma nos transmiten día tras día: el verdadero éxito, el que perdura, el que se saborea, es aquél que nace de la esperanza y crece alimentándose del esfuerzo continuado de aquellos que un día se levantaron y marcaron en su calendario un imposible y lo convirtieron en realidad.

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Hace unos días que recibí por correo la información acerca de la promoción que está llevando a cabo la cadena de recambios Euromaster.

A través de su plataforma de Facebook nos anima a todos a que les contemos cosas graciosas relacionadas con nuestro día a día con el coche. Y lo cierto es que si os acercáis a su perfil http://www.facebook.com/euromaster.es  podéis pasar un buen rato escuchando las mil y una historias en forma de anécdota, monólogos…

Y para muestra, un botón:

Y es que no os podéis imaginar la cantidad de cosas que te pueden pasar en un coche.

 

 

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Hace poco menos de un año escribía esta entrada hablando de los propósitos que tenía para este año 2011 que está muy cerca de acabarse.

Es algo curioso porque en esos momentos no podía ni llegar a imaginar lo que este 2011 iba a transformar mi vida y por ende, mis propósitos.

Haciendo un resumen muy breve de este 2011, éste ha sido el año del cambio: cambié de trabajo dejando muy buenos recuerdos en mi anterior empresa para embarcarme en la aventura de trabajar para uno de los mayores organismos internacionales: Naciones Unidas. Y prácticamente al mismo tiempo daba el paso de emanciparme y comenzar una nueva vida al lado de Sheila.

Han sido dos cambios trascendentales e imprevistos que han cambiado notablemente mi vida y mi forma de afrontar el futuro.

Así casi sin quererlo mis propósitos cambiaron, se transformaron y algunos llegaron a verse cumplidos sin ni tan siquiera haberlos planificado.

Pero aún así, aquí van los propósitos para este 2012.

1. Ser todavía más puntual. He logrado mejorar, no sin gran esfuerzo, mi presencia en las citas. Creo que es algo que se me está pegando de la convivencia.

2. Seguir con el ejercicio y la buena alimentación. Hay a la vista planes de paddle, futbito, frontón y quiero seguir corriendo de vez en cuando. De lo de la alimentación, poco a poco.

3. Leer mucho. No quiero poner un número. Desde que tengo mi flamante Kindle, la lectura se ha convertido en un placer todavía mayor. Este 2012 seguramente va a suponer un cambio en la forma y cantidad de lecturas.

4. Sacarme el CCNP. Es una cuestión de mejorar técnicamente. Indispensable.

5. Que iWalá! se convierta en una realidad. Creo que con la llegada de 2012, iWalá! va a sufrir una transformación completa de imagen y de fondo.

6. Improve my english. Este año he mejorado mi inglés, pero todavía tengo mucho margen de mejora.

7. Mi vida Zen. Creo que la mejor forma de vivir la vida es sabiendo disfrutar de cada instante, saborearlo. La filosofía Zen es probablemente la que mejor se adapta a la armonía interior que quiero alcanzar.

8. Viajar. 2011, con tanto cambio, ha sido un año en el que me ha sido imposible viajar. Pero 2012 puede ser un gran año de viajes. Todo está por ver.

9. Organízate con eficacia. Es el título de uno (por no decir el más famoso) de los más importantes libros de productividad personal. Dos palabras en el título fundamentales: organización y eficacia, en todos los aspectos de la vida: profesional, personal, etc.

10. Seguir aprendiendo. Cada año siento que me quedan más cosas por aprender de la gente que me rodea. Cada año abro más mi mente para empaparme de todo.

11. Seguir queriendo. El cariño ha sido, sin lugar a dudas, el combustible que ha movido este 2011 hasta el punto en el que se encuentra. De todos, de mi familia, de mis amigos, de mi pareja. 2012 seguirá necesitando de esa gasolina.

12. Acabar proyectos. Tengo mil y una ideas en la cabeza, muchas se quedarán ahí, pero quiero que otras se hagan realidad. El tesón y la perseverancia deben ser mis compañeros de viaje.

Estos son mis propósitos, algunos se cumplirán, otros seguramente no, pero la clave estará en no dejar nunca de intentarlo.

¡Feliz 2012!

 

A few days ago I talked about Kaizen as a system to implement an improvement process in our ordinary life.

I want you to be partakers of the process of implementation.

Final goal is to gather information and experiences about the process and how difficult it could be.

So, from now on, I’m going to try to implement Kaizen in my life. Step by step. Only one step at time. And I’m telling you how is it working (or not) and whatever I think about it.

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