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El síndrome de Diógenes digital: un breve análisis.

Qué es el Síndrome de Diógenes

El síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento que afecta, por lo general, a personas de avanzada edad que viven solas. Se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos. [Fuente: Wikipedia España]

Quién era Diógenes

Diógenes de Sínope, también llamado Diógenes el Cínico, fue un filósofo griego perteneciente a la escuela cínica. Nació en Sínope, una colonia jonia del mar Negro, hacia el 412 a. C. Vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja, en lugar de una casa, y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres” (honestos). Sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco.

La escuela cínica consideraba que la civilización y su forma de vida era un mal en sí mismo y Diógenes de Sinope llevó hasta el extremo las ideas del fundador de esta filosofía, Antístenes. Lejos de lo que hoy se entiende por cinismo (tendencia a no creer en la sinceridad o bondad humana y a expresar esta actitud mediante la ironía y el sarcasmo), las ideas de Antístenes buscaban alcanzar la felicidad deshaciéndose de todo lo superfluo. Así, este discípulo directo de Sócrates se retiró a las afueras de Atenas para vivir bajo sus propias leyes, sin obedecer a las convenciones sociales. No obstante, fue su aventajado discípulo, Diógenes, quien hizo célebre su obra a través de la indigencia más absoluta.

El principio de su filosofía consiste en denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades.

Síntomas del síndrome

Básicamente los síntomas están relacionados con cuadros depresivos y, en especial, con la sensación de soledad. Así, las personas que lo padecen, sufren de un marcado aislamiento social, llegando a recluirse en el propio hogar y a desatender la limpieza del mismo y toda higiene personal.

Directamente relacionado con esto último está la tendencia a acumular cualquier tipo de cosas por considerar que, de algún modo, tienen o tendrán alguna utilidad. De ahí que se le conozca como Síndrome de Diógenes por entrar en directa contraposición con las ideas del filósofo griego.

Su analogía digital

Quedaos con esta última idea: acumular cualquier tipo de cosas y haced una reflexión. ¿Cuántos archivos tenéis ahora mismo en vuestro ordenador personal cuya utilidad es dudosa y que, acumuláis por las más variopintas de las razones?

Lo que yo considero el Síndrome de Diógenes digital es una extensión del trastorno original que nos lleva a acumular cantidades increíbles de archivos de todo tipo justificando su almacenamiento por motivos de utilidad, valor emocional o por su posible futuro uso.

Este síndrome se manifiesta en forma de carpetas abarrotadas de archivos (de difícil organización), descargas masivas de distintos tipos de ficheros, miles de fotos sin clasificar sin un sistema claro de ordenación, etc.

Consecuencias

Para mi, hay dos grandes problemas directamente relacionados con padecer este síndrome:

El primero es de carácter organizativo. Resulta tremendamente complicado gestionar tales cantidades de información con lo que se termina por emplear distintos sistemas de organización (o tal vez ninguno). Esto lleva a ralentizar más que agilizar todos los procesos: tanto a nivel de hardware del sistema, puesto que a nuestro PC le cuesta más trabajar cuanto más abarrotado esté todo, como a nivel de usuario: ¿cuántas veces hemos perdido la noción del tiempo buscando, con la seguridad de que sabemos que está por algún lado, ese o aquel archivo?

El segundo está directamente relacionado con la psicología del usuario. Tamaña cantidad de datos repercute negativamente en la forma que el usuario se relaciona con el ordenador. Por un lado, porque no estamos preparados cognitivamente para gestionar tantas categorías, tantas etiquetas, tantos sistemas de archivos, por lo que, cuando entramos en un sistema que padece Diógenes, la sensación mental que se nos produce es de rechazo. Por otro lado, se genera también cierta ansiedad cuando disponemos de mucha cantidad de contenido sin visualizar (películas, series, libros, música) y no tenemos el tiempo suficiente para hacerlo.

Consejos para superarlo

Be simple

Al final un ordenador no es más que una habitación más, una casa más, un carpesano más. Es decir: es un contenedor de información, de objetos, con el que interactuamos. Cuanto más simple sea, cuanto mejor estructurado esté, más fácil será para nosotros trabajar con él.

Aquí tenéis algunos consejos en función de cada tipo de archivo.

Películas y música

Estos suelen ser los más pesados (en cuanto a tamaño) y los que más ansiedad generan.
Descargamos (legal o ilegalmente) decenas de películas, de series completas que, por falta de tiempo, se quedan esperando a ser vistas.

El problema es cuando acumulamos tantas que se hace impracticable su organización y, lo que es peor, su visualizado.

Decide: coge la carpeta o carpetas donde tengas las películas y las series y elimina aquello que no te genere ganas reales de ver en ese mismo instante. Frases como «bueno, no tiene mala pinta, aunque ver ahora esta adaptación koreana de la obra de Shakespeare, no me termina mucho» son indicadores claros de objetos a eliminar. Quédate sólo con aquellas películas y series que vas a ver en el corto plazo. Las demás, ya las conseguirás más adelante.

Un caso similar sucede con la música: aquello que no has escuchado, que no has grabado en CD o has pasado al reproductor de MP3, y que sigue sin apetecerte escuchar, difícilmente lo vas a escuchar en un futuro. ¡A la papelera!

Aplicaciones

Con las aplicaciones es más sencillo actuar. Las almacenamos muchas veces por desidia, porque instalamos el programa y nos olvidamos del instalable.

¿Qué sentido tiene que todavía guardes el instalador de la versión 6 de Photoshop que te bajaste hace 2 años?
¿O esa versión beta del Winamp del 98?

Todo lo que no tenga una utilidad directa y real (o que no puedas conseguir fácilmente), a la basura.

En realidad, yo te diría que lo borrases todo salvo los 3 o 4 programas imprescindibles para cualquier instalación básica: Paquete ofimático, reproductor de Vídeo/música y poca cosa más.

Documentos

Aquí haz dos distinciones.

  • Los documentos personales: Que al final son los que realmente necesitas almacenar: estructura un buen sistema de carpetas organizándolos en categorías simples y de fácil acceso.
  • Los documentos no personales: guías, licencias, PDFs, etc. A la basura.

Fotografías

Aquí llegamos a la madre del cordero. Esto es, sin ningún género de dudas, lo más complicado de gestionar. Desde la invención de la fotografía digital, carpetas y carpetas con fotos y fotos, abarrotan nuestros ordenadores. Con la ya manida frase «tu echa fotos, total, son gratis», nos encontramos con carpetas del cumpleaños de tu prima de hace 3 años, con más de 200 fotos sin clasificar.

A eso súmale los vídeos.

Se que lo que te voy a decir no te va a gustar, pero debes empezar a limpiar. Esto es como guardar 300 o 400 álbumes de fotos. Los guardas por su «valor sentimental» pero sabes (o más bien sabemos, tú y yo) que pocos o ninguno van a salir del estante donde están cogiendo polvo.

Dedícate a borrar todo aquello que no te genere una sensación positiva y, para la próxima, si vuelves de la comunión de tu sobrina con 600 fotos, haz el esfuerzo de seleccionar ese día o al día siguiente, sólo aquellas que verdaderamente merezcan la pena.

Ve a lo sencillo, practica el minimalismo

Prueba a jugar al juego de mantener a raya la «suciedad» digital. Si te bajas una foto para enviarla por correo, bórrala de tu disco duro. Cada elemento que se cruza en nuestra vida tiene un objetivo en ella, una vez cumplido, déjalo ir.

Si mantienes esa idea en la cabeza, con un poco de suerte, dentro de un tiempo, no tendrás una carpeta con 400 películas que no vas a ver jamás.

No dejes de usar el microondas

Y menos por una premisa falsa.

Microondas

Microondas convencional

El horno de microondas (comúnmente conocido como microondas) es uno de los electrodomésticos casi indispensables en la mayoría de cocinas en la actualidad pero, sin embargo, existen una serie de falsos mitos a su alrededor que le han dotado de una «peligrosidad» que en realidad no tiene.

Historia y Fundamentos

Durante la 2ª Guerra Mundial la ciencia aplicada experimentó un gran avance. Con la llegada del RADAR y sus aplicaciones civiles el horno de microondas apareció, como la mayoría de cosas, casi por casualidad.

Fue un ingeniero que estaba realizando pruebas con el RADAR y un magnetrón. El magnetrón es un dispositivo que mediante unos imanes y una serie de ranuras consigue transformar la energía eléctrica en energía electromagnética en forma de ondas microondas.

Las ondas microondas son ondas electromagnéticas cuya frecuencia se situa entre los 300 MHz y los 300 GHz y son bastante más comunes de lo que nos pensamos. Por poneros un ejemplo, la televisión, las redes de comunicaciones inalámbricas (Wi-Fi) y la telefonía móvil emplean el mismo rango de frecuencias.

El ingeniero que estaba realizando pruebas con el magnetrón, Percy Spencer, descubrió que la chocolatina que llevaba en el bolsillo se había derretido.

Tras realizar algunos experimentos más llegó a la conclusión de que los alimentos sufrían un proceso de calentamiento al incidir sobre ellos ondas microondas. Más tarde se comprobó la razón. La molécula del agua, presente en la mayoría de alimentos, así como algunas grasas, sufren un proceso por el cual liberan energía en forma de calor cuando son irradiadas con ondas microondas.

Es muy importante en este momento dejar clara una cosa: la radiación producida por las ondas microondas es de caracter no-ionizante. Esto viene a significar que este tipo de radiación no cambia las características estructurales de la molecula y, por lo tanto, no entraña el riesgo para la salud que otras radiaciones ionizantes sí que tienen: los rayos X, por ejemplo.

El horno microondas.

Han pasado ya unos cuantos años desde su descubrimiento y el aparato que a día de hoy disfrutamos en nuestras casas dista mucho del enorme armatoste con el magnetrón dentro que se empezó a comercializar en los años 50.

Nuestro aparato se compone en esencia, del mismo sistema, aunque de proporciones reducidas, que lo que busca es aislar las ondas microondas en su interior para aumentar su eficiencia. Por eso la caja es una caja aislante que filtra las ondas para evitar que éstas salgan del recinto de cocción.

Lo relevante es que el único riesgo que entraña el horno de microondas para la salud humana radica en el hecho de que al radiar ondas a potencia elevada puede hacer que nuestras moléculas de agua generen calor y nos produzcan quemaduras. Pero esto sólo ocurriría si el aislamiento fallase estrepitosamente y tuviéramos la cabeza dentro del aparato.

Pero pese a esto todavía existe gente que desconfía de estos dispositivos considerándolos nocivos e incluso he llegado a escuchar que culpables del desarrollo de algunas enfermedades. Nada más lejos de la realidad científica. Lo curioso, sin embargo, es verlos decir todo esto con el móvil pegado a la oreja conectado a su red WiFi a escasos metros de distancia.

[CCNA Voice] Introducción a la Voz sobre IP (I)

Fue a finales de 1800 cuando Thomas A. Edison inventó (o tomó prestada la idea) de lo que se convertiría en el primer dispositivo de grabación de voz de la historia: el fonógrafo.

Este dispositivo convertía la voz humana en señales eléctricas que se registraban sobre una película de un material específico y que posteriormente se podían reproducir.

No se tardaría mucho en trasladar este invento al ya establecido telégrafo y, en consecuencia, dar lugar al nacimiento de la telefonía.

Con el paso del tiempo el ser humano ha ido perfeccionando las técnicas de muestreo de señales analógicas (la voz lo es) y ha dado paso a los procesos de digitalización: muestreo y cuantificación.

Gracias a estos sistemas cualquier señal puede ser representada por un número finito de bits, ya sabéis, cero o uno, y por tanto almacenada de forma mucho más sencilla.

Para el proceso de muestreo se hace uso de un teorema que desarrolló Harry Nyquist a principios del siglo XX y que de forma muy resumida y ligera viene a decirnos que para que no se pierda información la cantidad de muestras que deben tomarse de una señal debe ser el doble de su ancho de banda (cantidad de banda que ocupa esa señal). Tenéis el teorema mucho mejor explicado en este enlace: Teorema de Nyquist, pero sirva esa pequeña explicación para poder entender las limitaciones de muestreo.

Siguiendo con esta idea, estudios sobre el funcionamiento del oído humano demostraron que, de media, un oído común es capaz de detectar señales del rango entre 20 Hz y 20.000 Hz pero que nos basta con un ancho de banda entre 300 y 3.400 Hz para identificar correctamente el tono y el significado del habla humana.

Es comprensible que se buscase desde el comienzo minimizar los recursos necesarios para permitir la comunicación de voz y por ello se estableció el rango de frecuencias de hasta 4.000 Hz como estándar.

Así, haciendo uso del teorema de Nyquist necesitaríamos el doble de muestras para no perder información, esto es, 8.000 muestras por segundo.

El segundo aspecto del proceso de digitalización es la cuantificación: asignar un valor numérico a un determinado valor analógico. Aquí hay pérdida de información inherente y es imposible evitarla puesto que no podemos representar una escala infinita (mundo analógico) mediante una escala finita (mundo digital). Se estableció que cada muestra se representaría por un byte (8 bits).

Con esta información es bastante sencillo calcular el total de ancho de banda en bytes que se requiere para la comunicación de voz estándar: 8.000 muestras por segundo, 1 byte por muestra = 8.000 bytes por segundo o, lo que es lo mismo, 64.000 bits por segundo (64 kbps).

Se conoce como Digital Signal 0 (DS0) al canal básico de telefonía cuyo ancho de banda es, como podréis intuir, de 64 kbps.

Una vez alcanzada la capacidad de digitalizar la señal era cuestión de tiempo que los ingenieros de redes desarrollaran la posibilidad de enviar la información de voz a través de las redes de interconexión de datos actuales pasando de una conmutación de circuitos donde se establecía un circuito único entre emisor y receptor a una conmutación de paquetes donde pequeñas porciones de la comunicación viajan por distintos caminos desde el emisor para ser recibidas, ordenadas y correctamente escuchadas por el receptor, dando origen a lo que conocemos como Voz sobre IP.

Gracias a esta tecnología disponemos en la actualidad de la capacidad de integrar todos los servicios de comunicación: voz, vídeo y datos a través de una única red de intercomunicación lo que, sumado a los altos anchos de banda que se están alcanzando, nos abre la puerta a una amplia cantidad de aplicaciones de comunicación.

Comenzando con LaTeX – Breve tutorial.

Desde mis tiempos universitarios he sentido cierto interés sobre LaTeX.

LaTeX es un sistema de composición de textos, orientado especialmente a la creación de libros, documentos científicos y técnicos que contengan fórmulas matemáticas. [ es.wikipedia.org ]

La diferencia fundamental con un procesador de textos convencional, como por ejemplo Microsoft Word™ es que si bien éste es un editor WYSIWYG, aquello que ves es aquello que obtienes, LaTeX se fundamenta en un archivo de código de marcas. Algo parecido a HTML.

Ventajas

Es independiente del sistema operativo. Lo cual nos permite llevar nuestros archivos LaTex (.tex) a cualquier entorno y crear los archivos que queramos con independencia de la arquitectura que empleemos.

Es un estándar de facto en el mundo científico. La mayoría de papers, documentos teóricos, prácticas, hasta incluso exámenes, están hechos con este sistema.

Desventajas

Es un lenguaje de marcas lo que inexorablemente implica enfrentarse con una hoja en blanco en la que lo que escribimos y lo que pretendemos obtener no tienen una relación directa. En resumidas cuentas, la curva de aprendizaje es diferente que la de editores convencionales.

Comenzando con LaTeX

Para empezar con LaTex necesitaremos dos sencillos programas gratuitos

– TeXWorks [ http://www.tug.org/texwork ]

– MiKTeX  [ http://miktex.org/2.9/setup ]

Una vez instalados iniciaremos el software TeXWorks que automáticamente nos detectará el software de impresión LaTeX MiKTeX.

Para empezar podemos crear un pequeño y sencillo documento con este código ejemplo que os facilito:

[cc lang=’latex’]

\documentclass[11pt,a4paper]{article}

\usepackage[utf8]{inputenc}

\usepackage[spanish]{babel}

\usepackage{graphicx}

\begin{document}

\title{Ejemplo Documento}

\author{Sergio Madrigal Muelas}

\maketitle

\section{Seccion Ejemplo}

Esta es una sección de ejemplo

\end{document}

[/cc]

Una vez lo tengáis bastará con guardarlo y compilarlo (Ctrl + T) para ver el resultado en formato PDF.

Si tenéis cualquier consulta no dudéis en usar los comentarios.

La Realidad Aumentada

Una de las grandes desconocidas para muchos y que con la llegada masiva de los terminales de telefonía móvil de nueva generación es más que probable que sea protagonista en 2011 es la conocida como realidad aumentada.

Según nuestra querida Wikipedia, por Realidad Aumentada (RA) entendemos una visión directa o indirecta del mundo real cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creación de una realidad mixta a tiempo real.

Es decir, que vemos superpuestos en una imagen real, elementos virtuales. Esto ha tenido últimamente mucha aplicación en generaciones de juegos en dispositivos móviles que incluían cámara integrada o incluso con la llegada de Playstation Move o Kinect. Sin embargo su aplicación más interesante tiene mucho que ver con el día a día y con las cosas más cotidianas que hacemos constantemente.

Para muestra un botón:

Como podéis ver, las posibilidades en dispositivos portátiles son extraordinarias y esto nos va a permitir situarnos con nuestro terminal en un punto y obtener información al instante de todo cuanto nos rodea.

Llegará el día en que llegaremos a esto:

España no quiere que la red sea neutral.

Sinceramente es algo que no me sorprende.

Si las cuotas de poder que tiene este país están gobernadas por dinosaurios tecnológicos que se pliegan a las exigencias de lobbys de presión no podemos sorprendernos de la noticia que hoy ya corre como la pólvora por la red española:

«El gobierno español admite la ruptura de la neutralidad en la red» [El País]

Lo que sucede es que actualmente la ley impide a las operadoras de telecomunicación (Telefónica Movistar, Jazztel, Ono, etc.) ofrecer servicios distintos en función del uso que se les de a los mismos, esto es, en definitiva, cobrarte no sólo por el acceso a internet sino por lo que hagas mientras navegas: ver vídeos, descargas, consulta de correo, juegos online.

La UE está debatiendo si es posible cambiar esto. Y España, cual perro faldero de las grandes telecos, no ha tardado en sacar su lengua y mover el rabo. Es decir, en pocas palabras ha dicho que le parece lógico y normal que en función de lo que se haga, se cobre más o menos. Pero vamos, que se cobre.

Esto, en sí, es una auténtica vergüenza y atenta directamente contra la libertad en la red. Pero en este país donde cualquier enchufado sin los más mínimos estudios puede llegar a ser presidente de algo, el pedir que la población salga a la calle para reclamar esa libertad es como pedirle a Telecinco que emita contenidos de calidad: tarea imposible.

Nuestro gobierno, sea del signo político que sea, seguirá plegándose a los deseos de los que tienen dinero y la capacidad de exprimirnos.

Y así nos encontramos con que vivimos en el engaño de una vida en un país avanzado, donde las libertades y los derechos de los ciudadanos priman sobre los deseos de una minoría.

No os equivoquéis, disfrada tras la máscara de elecciones cada cuatro años con sufragio universal se esconde la mayor enfermedad del siglo XX: la dictadura del capital y el poder.

Denuncia contra el Estado español por el monopolio de las entidades de gestión

Extraigo el contenido íntegro de la noticia de la página web del conocido abogado defensor de los derechos en Internet, David Bravo:

“El que sabe no habla, el que habla no sabe”

Con esta frase del Tao Te Ching quisiéramos David Bravo y Javier de la Cueva invitar a los ciudadanos a compartir con nosotros una acción jurídica contra el Estado español por vulneración de la normativa comunitaria.

El informe publicado ayer “Sobre la gestión colectiva de los derechos de la propiedad intelectual” de la Comisión Nacional de la Competencia, manifiesta con total rotundidad que España podría estar infringiendo el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea por permitir que las entidades de gestión (SGAE, AGEDI, etc.,) realicen una explotación abusiva de su posición dominante. El informe asegura que esto es así porque puede entenderse que es precisamente la Ley de Propiedad Intelectual española «la que hace factible que las entidades de gestión adopten o puedan adoptar de forma reiterada comportamientos abusivos de su posición de dominio».

Con la intención de que España cese en la conducta presuntamente infractora que se describe en ese informe, hemos redactado la correspondiente denuncia que ponemos a disposición de todos los ciudadanos que quieran sumarse a su interposición.

La invitación a la ciudadanía a participar en acciones legales libres utilizando la Red, nació el 30 de agosto de 2003 cuando se puso a disposición de todos unos procedimientos libremente utilizables. El primero de ellos se dirigió contra el canon en los soportes digitales, hoy pendiente de sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Si bien fueron muchas las voces que se alzaron contra el canon, pocas personas decidieron luchar jurídicamente contra el mismo, a pesar del procedimiento fácil y gratuito del que se disponía.

Posteriormente y tras la sentencia de Ladinamo, nacieron los procedimientos en defensa del Copyleft y somos líderes mundiales en resoluciones favorables. Luego llegaron las webs de enlaces, con la liberación de la nota para la vista de las medidas cautelares contra Sharemula y la liberación que ahora estamos llevando a cabo en favor de nuestros compañeros abogados y sus clientes de los escritos que hemos utilizado en su defensa. Después, vino la contestación de la Revista Cultural Quimera a la demanda de la SGAE que fue utilizada por la defensa de la CNT para obtener una sentencia absolutoria en la demanda que le interpuso tal entidad.

El método ha demostrado ser eficaz y por eso ahora queremos presentar la siguiente acción legal, animándoos a interponerla. La pregunta que todos se hacen tras el Manifiesto es la de ¿y ahora qué?

El problema que tienen las palabras es que se las lleva el viento. Si el canon cae, no es por la campaña de Todos contra el canon, sino por una sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Lo que hace falta es el ejercicio efectivo de los derechos, porque las voces ya sobran cuando comienzan a ser sospechosas de su vacuidad e impostura: el que sabe no habla y el que habla no sabe.

El procedimiento que ofrecemos es gratuito y no cabe condena en costas. Consiste en denunciar ante Europa los abusos que estamos sufriendo de manos de los sucesivos gobiernos en el campo de la propiedad intelectual. No lo decimos nosotros, nos lo dice el informe de la Comisión Nacional de la Competencia que ha salido a la luz pública ayer, y que para los que nos dedicamos a la propiedad intelectual ha supuesto una cura de humildad porque nos ha demostrado lo poco que sabemos. Si bien ese Informe es la base y el fundamento de nuestra denuncia, tenemos otra razón, que nos da un ilustre jurista, John Rawls, quien en su Teoría de la Justicia señalaba lo siguiente:

«La responsabilidad no recae en los que protestan, sino en aquellos cuyo abuso de poder y de autoridad justifica tal oposición, porque emplear el aparato coercitivo del Estado para mantener instituciones manifiestamente injustas es una forma de fuerza ilegítima a la que los hombres tienen derecho a resistir».

Para interponer la denuncia basta con que rellenéis la plantilla que se halla en los enlaces que señalamos más abajo. En la misma figuran las instrucciones. Sólo os costará un paseo a una oficina de Correos y el importe de una carta certificada.

Lo verdaderamente importante de la Red es cuando cristaliza en el territorio físico. Si no ejercemos nuestros derechos mediante acciones legales y simplemente gritamos, siempre seremos víctimas del poder.

David Bravo y Javier de la Cueva, abogados.

Plantilla en formato .doc

Plantilla en formato .odt

Sincronizando proyectos.

Uno de los problemas, desde mi punto de vista, al que se tiene que enfrentar todo desarrollador web es el hecho de que tenemos la necesidad de desarrollar nuestro contenido en distintas ubicaciones y bajo distintos equipos.

Esto nos plantea la obligación de, tarde o temprano, unificar el proyecto para no estar «haciendo por un lado y deshaciendo por otro».

Existen una serie de sanas costumbres a la hora de realizar cualquier proyecto web que nos van a permitir agilizar y simplificar este proceso.

En primer lugar, debemos tratar de separar todo lo posible las distintas fases del desarrollo web: intentemos no mezclar el proceso de obtención de datos o desarrollo de bocetos, con el de diseño final o depuración de detalles. No tiene sentido que en el momento que estamos definiendo la estructura de nuestro proyecto nos centremos en describir un detalle pequeño de una de sus partes.

En segundo lugar, es necesario separar los elementos que componen un proyecto web. Esto es, definir un motor de funciones, un esquema HTML y el diseño gráfico de la forma más independiente posible. De esta forma permitiremos que varias personas trabajen simultáneamente en el proyecto sin que se estorben.

Finalmente, otra buena costumbre es permitir el sincronismo del proyecto. Esto me recuerda a una serie que hace años echaban por TV y en la que sus protagonistas, unos jóvenes aventureros, decían eso de «¡¡Sincronicemos nuestros relojes!!». Aquí pasa algo parecido. Debemos disponer de la información, de forma accesible en un servidor (bien en la intranet o bien en internet) que permita a los usuarios trabajar en distintas partes de un mismo proyecto y que sus modificaciones queden almacenadas de forma inmediata. Aptana, del que hablaremos largo y tendido por aquí, y del que ya comentaba algo bitelemental en su post sobre el mismo, permite sincronizar los proyectos a través de FTP/SFTP.

En definitiva, esto no son más que unos pequeños trucos para que a la hora de ponernos a desarrollar un proyecto no nos encontremos con la desagradable situación de disponer de 15 versiones del mismo y no saber qué partes son las importantes en cada versión.

Desarrollo integral de aplicaciones

La llegada de las nuevas tecnologías ha supuesto una mejora sustancial en nuestra calidad de vida. Disponemos cada vez de más elementos que nos permiten disfrutar de sensaciones y experiencias allá donde vayamos.

Pero con esta evolución han aparecido una serie de inconvenientes asociados al desarrollo natural de la tecnología.

Actualmente nos encontramos con que existen distintos tipos de dispositivos, con distintas funcionalidades, distintos tamaños y distintas ubicaciones. Junto con esta amalgama de aparatos nos aparece la barrera de la intercomunicación entre ellos.

Pese a que se están dando los pasos adecuados hacia una infraestructura de red única, todavía estamos en pañales (y más en España). No obstante, ya es un buen momento para irse planteando la implementación de soluciones integrales que incluyan todo tipo de dispositivos, que sean compatibles con todos ellos y que, además, nos permitan la interacción de los mismos.

El futuro, sin lugar a dudas, está en el desarrollo de aplicaciones integrales y una buena muestra es el rumbo que han tomado las operadoras de telecomunicaciones ofertando lo que comunmente se denomina «cuádruple play»: televisión, teléfono, móvil y acceso a internet.

Todos para uno, y uno para todos.

Quizás sea la máxima más importante en la primera parte del siglo XXI.

Instalando Ubuntu

Tenía la intención desde hace ya bastante tiempo de ponerme a tocar un poco las distribuciones de Linux y meterme, con calma, en todo ese mundillo.

Hoy ha sido el día en el que he decidido dar ese paso. Mi intención es instalarme en el portátil Ubuntu 9.10 «Karmic Koala» y además, para más inri, hacerlo desde un USB y no desde un CD (no tengo ganas de gastar por enésima vez un CD para luego no hacerlo).

Primer paso – búsqueda de información.

Gracias a San Google, voy a intentar informarme y documentarme de la forma correcta de instalar Ubuntu desde un lápiz USB.

He encontrado este artículo [http://bit.ly/s88wV]. Te pide que grabes un CD (algo que NO quiero hacer), pero cabe la posibilidad de montar la ISO en una unidad virtual y el proceso no se altera (resuelto el problema).

Segundo paso – descarga de la imagen.

Dudo, que es lo que me pasa siempre, entre la versión Gnome o la versión KDE. Optaré esta vez por la KDE por ver qué tal es la última versión de la que tanto se ha hablado.

La imagen la descargaré de http://bit.ly/jp1Da.

La cosa va para unos 20 minutos, gracias a Telefónica, así que aprovecho que ya es algo tarde y voy a cenar. Mientras, os dejo con un Briconsejo:

«Si quieres sacarle más partido a las latas, siempre puedes usarlas (después de despejar la tapa con un abridor) de porta-lápices».

Tercer paso – montaje de la imagen.

Ya ha pasado un día, anoche llegué demasiado cansado y lo dejé estar. Hoy he vuelto a la carga. He intentado emplear Syslinux como sistema para montar la distribución sobre el USB y que ésta fuera booteable, pero ha sido imposible. Siempre terminaba apareciéndome el error de «Sector read error» y poco más.

Optó por emplear otra de las herramientas recomendadas, UNetbootin.

Parece, a priori, que éste sí que funciona. Además, tiene como ventaja con respecto a Syslinux que emplea un entorno gráfico.

Ya está. Vamos a reiniciar y vamos a decirle desde la BIOS que queremos que cargue el sistema operativo desde el USB.

Cuarto paso – Instalación de Kubuntu.

Finalmente, una vez que hemos preparado nuestra BIOS realizamos el proceso de instalación de forma convencional. Ahora mismo ya os estoy escribiendo desde mi portatil con Kubuntu instalado.