Ayer me convencieron para acudir a una charla que impartía Alejandro Martínez sobre algo denominado metamateriales.
Los metamateriales tienen su fundamento en los materiales zurdos, que se denominan así debido a que dadas las propiedades que tienen, se debe usar la regla de la mano izquierda en lugar de la regla de la mano derecha a la hora de realizar cálculos.
Es bastante interesante porque se desconocía la posibilidad, hasta hace muy poco, de “crear” materiales que tuvieran esas propiedades (ε y μ negativas).
Lo que resulta de tener ε y μ negativas es que si recubrimos un elemento cualquiera por una coraza de metamaterial, ésta última se encargará de desviar la radiación que incide sobre el elemento y hacer que lo rodee. Como la luz no es más que un tipo de radiación, se podría llegar a dar el caso de que si un objeto cualquiera no refleja la radiación que le incide, deje de ser visible.
Saqué dos conclusiones bastante interesantes de la charla. En primer lugar, que aunque parezca que todo está establecido, inventado y desarrollado, hace falta que nos cuestionemos cualquier cosa (aunque parezca una barbaridad) para poder descubrir un campo nuevo y lleno de desafíos.
En segundo lugar, y pese a que se nos repitió hasta la saciedad que el concepto de invisibilidad está muy alejado de lo que se está desarrollando actualmente y que los enfoques van más dirigidos, por ejemplo, a conseguir “parar la luz” y obtener así memorias fotónicas, no pude dejar de pensar en lo que muchos de vosotros ya habréis hecho leyendo el texto:
Lo gracioso es que hace referencia a una frase de una película que me ha traído estupendos recuerdos: La Princesa Prometida. Si no la habéis visto, ya estáis tardando.
Por qué jugamos a la lotería?
Eso me pregunto yo: jugar a la lotería es una estupidez. Es más probable que le caiga un rayo que que le toque el euromillón, por ejemplo.
Es un decir…
Es un cálculo: el premio del euromillón es ahora de 136 millones de euros, pero tiene usted una entre 76 millones de probabilidades de ser agraciado en el bombo. Cada año muere más gente por chispas eléctricas de los que son agraciados por la lotería.
Entonces ¿por qué jugamos a la lotería?
Por envidia y celos. Nuestros estudios demuestran que la gente, aunque sabe que es casi imposible que le toque, compra lotería para evitar que le toque al vecino y a ellos no.
No me queda muy claro, y menos con esta representación, la realidad física de un hipercubo.
En geometría un teseracto o hipercubo es una figura formada por dos cubos tridimensionales desplazados en un cuarto eje dimensional (llamemos al primero longitud, el segundo altura y el tercero profundidad). En un espacio tetradimensional, el teseracto es un cubo de cuatro dimensiones.
Vamos, es un cubo de 4D pero que con nuestra limitada visión en 3D sólo podemos alcanzar a imaginarnos.
Lo sé, te quedas como hipnotizado viendo el dibujito.
Eso ha sido lo que le bastó al pedazo de jugador que tengo como compañero de telemática para ganarme (o más bien destrozarme) jugando al ajedrez.
Cuando haces cualquier cosa junto a una persona que sabe lo que está haciendo, que controla, te das cuenta como cada movimiento, por pequeño e insignificante que pueda parecer, tiene algún objetivo. En esta vida, como en el ajedrez, hay muy poco de azar y mucho de saber jugar.
Porque no es lo mismo aquel que sabe lo que quiere, tiene claro lo que busca y te mata al rey moviendo sólo 12 veces, que aquel cuyo único objetivo es morir dignamente.
Breve Bio Nacido en Cuenca un 4 de Julio de 1984, está terminando los estudios de Ingeniería Superior de Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Valencia. Amante del buen cine, la lectura, la música (en especial el reggaeton), las nuevas tecnologías, el diseño web, los deportes.
Este blog es una especie de ventana desde la cual abrirse al mundo y transmitir sus pensamientos.
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