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sergioMadrigal

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Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Valencia, soy un fanático de las nuevas tecnologías. Emprendedor a tiempo parcial, combino mis ilusiones por crear con un trabajo en redes de comunicaciones de una gran empresa. Fotógrafo amateur. Lector devora libros (ahora más con mi Kindle). Amante de la cultura Zen y la productividad personal.

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Dunkerque

Christopher Nolan ha vuelto.

Con esta frase, escueta, simple, sin más, se puede resumir lo que significa Dunkerque (2017), la nueva producción del director británico que se estrenó el pasado viernes.

Y sin embargo, en esta maravillosa obra del cine bélico, vamos a disfrutar del menos Nolan de todos.

La historia

Pero empecemos por lo básico.
Dunkerque (2017) relata los hechos acontecidos en la costa francesa durante los inicios de la II Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, arrinconados los ejércitos inglés y francés por la demoledora maquinaria de guerra nazi, se fraguó una de las mayores retiradas de un ejército de la historia.

El Reino Unido, desesperado por la más que probable pérdida de casi todo su ejército, movilizó a todas las embarcaciones de recreo para terminar rescatando a más de 300.000 soldados de las costas francesas y de su más que segura muerte a manos alemanas.

Me quedo con una idea que leí hace unos días en un artículo acerca de esta batalla: muchos de los rescatados durante aquella semana volverían años después a pisar de nuevo las arenas de la costa francesa, esta vez en Normandía, para terminar con lacra nazi en Europa y devolver la libertad a sus ciudadanos.

Los personajes

Con tal de no desvelaros nada de la trama, me voy a abstener de contaros mucho acerca de los personajes. Baste decir que son una suma de distintas historias entrelazadas que convergen en las aguas del canal de la Mancha.

Personajes eso si, con el marcado carácter al que dota siempre a sus protagonistas Christopher Nolan y que son capaces de transmitirnos las emociones más profundas en medio del fragor de una batalla que se adivina perdida de antemano.

No hay ninguno que desentone (ni siquiera el ex One Direction, Harry Styles) con mención especial a Tom Hardy que, definitivamente, se ha convertido en uno de mis actores favoritos. Con qué poco es capaz de transmitir tanto.

La banda sonora y los efectos especiales

Dunkerque no sería lo que es sin su colosal puesta en escena. Impecable factura de efectos especiales y banda sonora que hacen casi obligatorio su visionado en pantalla de cine. Un disfrute para los sentidos, capaz de sumergirte de pleno en la crueldad de la guerra.

La música, a cargo, como viene siendo habitual en cualquier película de Christopher Nolan, de Hans Zimmer, impregna absolutamente cada minuto de metraje de la tensión necesaria para vivir la historia.

Opinión

Como decía al principio, Christopher Nolan ha vuelto. Y lo ha hecho, en parte, alejándose un poco del Nolan al que estábamos acostumbrados.

Dunkerque (2017) es, sin ningún género de dudas, su película más seria, más concreta, más directa. No hay lugar (prácticamente) para la reflexión o el análisis. Es la esencia de la guerra más absoluta. Y, en parte, eso le hace perder más que ganar.

Para mi, toda la filmografía de Nolan tiene un nexo común: al acabar cualquiera de sus películas, desde Memento hasta Interestelar, uno no desconecta de lo que acaba de ver. Sigue intentando encontrar explicación a las reflexiones, los análisis, las frases que han ido surgiendo durante la historia.

Dunkerque se aleja de ese patrón para acercarse al hiper realismo que ya nos regaló en su día Spielberg con Salvar al Soldado Ryan. Una vez terminas de verla, todavía con dificultad para respirar por la interminable tensión que genera, la historia se cierra. Tal vez sientas interés por descubrir más acerca de lo acontecido en Dunkerque, o en la II Guerra Mundial en general. Quizá todo lo visto te haga pensar, una vez más, acerca del sinsentido tan absoluto que es la guerra, como rebaja la condición humana, como nos convierte en seres peores que animales. Pero no existe es punto de más, esa reflexión hacia adelante, ese pensamiento hacia lo que podría ser. Dunkerque es una historia para pensar hacia atrás.

Y pese a todo Nolan cumple con nota. Con tanta nota que uno no puede hacer otra cosa que rendirse ante la evidencia de que, haga lo que haga este señor, termina siendo una auténtica joya del cine.

Nota: 9/10

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happy

En los últimos tiempos, coincidiendo con el auge de las redes sociales, se ha puesto de moda el publicar artículos y frases de carácter motivacional dándoles la etiqueta de Psicología Positiva.

El problema, como suele pasar casi siempre, es que lo que inicialmente podría ser considerado como tal, ha ido poco a poco degenerando y alejándose de su utilidad inicial.

¿Qué es la psicología positiva?

La psicología positiva fue definida por Seligman (1999) como el estudio científico de las experiencias positivas, los rasgos individuales positivos, las instituciones que facilitan su desarrollo y los programas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos, mientras previene o reduce la incidencia de la psicopatología.

Es decir, viene a ser el estudio científico de las fortalezas y virtudes humanas, las cuales permiten adoptar una perspectiva más abierta respecto al potencial humano, sus motivaciones y capacidades.

De modo que tenemos que la psicología positiva es el estudio de las fortalezas del ser humano en su búsqueda de la felicidad, pero en ningún sitio de esta definición se indica que la psicología deba ignorar o descartar los problemas reales de las personas, también debe centrarse en las debilidades. Así que no dice que debamos sacar de la ecuación de la felicidad a la tristeza. 

¿Cómo diferenciar lo que es psicología positiva y lo que no?

La psicología positiva debe darte las herramientas para lidiar con el día a día y enfrentarte con garantías a todas aquellas situaciones que pueden poner en riesgo nuestra estabilidad emocional. Debe centrarse en conceptos como la resiliencia, la empatía o la gestión de las emociones. 

La psicología positiva no es un mensaje mágico que cambia las cosas y las convierte en buenas por el mero hecho de leerlo.

La psicología positiva no elimina de nuestra vida, de nuestro entorno, aquellas cosas que nos desestabilizan, que nos entristecen, sino que nos propone aceptarlas, entenderlas y lidiar con ellas. 

Hay que empezar a alejarse del mensaje de lo que llamo yo la dictadura del optimismo impostado. No tenemos que ser felices por decreto. Nuestra vida no es peor porque hayamos tenido un mal día o estemos en medio de una mala racha. La felicidad no es un objetivo a tachar de una lista de tareas y que, de no alcanzarse, seremos un fracaso como personas.

Y ese es precisamente uno de los grandes daños colaterales de la dictadura del optimismo y la imagen impostada: el fracaso ha sido desterrado de nuestra vida en las redes sociales. Todo lo que nos rodea son casos de éxito, casos de personas que gozan de las mieles del objetivo de ser felices. Y eso termina por generar un sesgo positivista en nuestra cabeza: si todo lo que vemos en nuestras redes sociales son personas felices, exitosas, cumpliendo sueños… ¿somos nosotros unos fracasados por no estar en esa posición? Evidentemente no.

El fracaso forma parte de nuestro aprendizaje. La tristeza es indisoluble de la alegría, es una emoción tan necesaria como las demás. Debemos entender que ser feliz es una decisión y no un estado de ánimo y, a partir de ahí, construir un mensaje nuestro, a medida, que nos permita desarrollarnos como personas.

Aléjate de los mensajes para todo y céntrate en los mensajes para ti

Que una imagen graciosa nos saque una sonrisa de buena mañana es algo maravilloso.

Pensar en que por ver esa imagen vamos a tener un día genial y que, de no tenerlo, nuestra vida es un fracaso, es terrible.

Así que al final todo se reduce a alejarnos de las imágenes que maquillan una realidad que no existe, que nos dicen cómo tenemos que pensar, cómo tenemos que sentir. Alejarnos de representaciones de vidas pasadas por miles de filtros para mostrar una perfección ficticia. Abraza tus imperfecciones. Si los lunes no nos gustan, no pasa absolutamente nada. Hagamos por centrarnos en escucharnos a nosotros mismos, a nuestras necesidades, a nuestro entorno más cercano. Aprendamos a querernos con nuestras luces pero también con nuestras sombras y estaremos en posición de entender la verdadera felicidad, la que no es un destino, sino el camino. 

 

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Bueno, pues después de la friolera de tres meses sin escribir, hoy me vuelvo a poner a los mandos de esta nave para soltar toda la bilis que pueda sobre la tremenda decepción que ha supuesto para mí Manchester by the sea.

La película

Sinopsis

Tal vez sea este uno de los mayores problemas de la película: su historia. A un oscuro y apático Lee Chandler (Casey Affleck) le comunican la noticia de que su hermano ha fallecido y que tiene que volver a su pueblo para hacerse cargo de los preparativos del funeral y de su sobrino, Patrick (Lucas Hedges).

A partir de ahí, la vuelta traerá consigo el recuerdo de una vida pasada, de las sombras tras ella y de los motivos que explican por qué Lee se ha querido alejar del mundo.

Los personajes

La historia orbita casi exclusivamente entorno a la figura de Lee Chandler (Casey Affleck). El gran problema de éste es que su actuación, intuyo que por mandato del director-guionista, es plana hasta la extenuación. Es un personaje sin vida. Su pasado se la ha arrebatado por completo y ahora se dedica a malvivir, a dejar que los días pasen frente al televisor, con una cerveza y comida precocinada. El espectador, en algún momento, puede tener la tímida intención de empatizar con él, de entenderle. Pero se diluye entre escenas eternas de diálogos vacíos y de silencios que no conducen a nada.

El otro gran personaje es Patrick Chandler (Lucas Hedges) que es el que, y por esto habría que darle las gracias, da un poco de vida a la película. Un chaval normal, de pueblo, que ya esperaba la marcha de su padre y que sólo pretende seguir con su vida. Quizá el director pretenda hacernos ver que él es el yang de Lee, la antítesis. Una persona con una vida y con un proyecto de futuro. Lo cierto es que no lo se.

La banda sonora y la fotografía.

Si algo salva del descalabro más absoluto a esta película es su excelente fotografía y su sabia, aunque bastante típica, elección musical. Las secuencias del puerto de la ciudad, lleno de contrastes, con Albinoni de fondo, transmiten la sensación de paz que se puede vivir en cualquier pueblecito costero. Pero son espejismos, oasis en una historia anodina. No le aportan excesivamente mucho al conjunto pero se agradecen.

Los problemas

Viene siendo ya costumbre en eso del cine independiente el intentar vendernos la burra de que es el espectador el que tiene que hacer el esfuerzo. Que lo que se dice y lo que subyace son cosas distintas y el verdadero mensaje está en lo segundo. Manchester by the sea no cuenta absolutamente nada. Así de simple. Tiene un inicio tibio, lento, en el que uno a duras penas se hace a su protagonista. Luego las situaciones van sucediendo sin parecer querer llegar a ningún sitio. Y esto precisamente es lo que me termina por desconectar de la historia: es un canto a la nada.

He leído a mucha gente alabando la capacidad que tiene el director de rescatar las emociones de un hombre roto por las circunstancias, de un moribundo emocional que solo busca alejarse de la sociedad. Podría comprarles el mensaje si no fuera porque Affleck lo mismo da que este reconociendo a su hermano muerto que viendo un partido de hockey, sus facciones son las mismas. Podría aceptarlo si no hubiera tenido que tragarme más de 2 horas de metraje plagado de conversaciones sin sentido ni objetivo.

En definitiva, una obra mediocre, con actuaciones mediocres, que hace que entienda todavía menos el Oscar a mejor actor de Casey Affleck teniendo la soberbia actuación de Mortensen en Captain Fantastic.

Nota: 5/10

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Se agotan las últimas horas de este año y, como viene siendo costumbre, es momento de hacer balance de lo que ha sido este 2016 en líneas generales.

Este año tengo la sensación de que ha pasado volando y que, en poco más de un suspiro, me vuelvo a encontrar frente a la lista de propósitos de año nuevo. Pero, en realidad, como todos los años, 2016 ha sido un año plagado de miles de momentos: algunos buenos, otros quizá no tanto y otros maravillosamente geniales. Al final, la vida se trata de esto: caminamos por un sendero desconocido, en un atardecer sin fin, acompañados por distintas personas. Y a cada paso que damos, nuestros acompañantes, nuestras circunstancias, las piedras en el camino, las sorpresas inesperadas, todo, conforma el resultado de lo que somos hoy. ¿Quién sabe que nuevas aventuras nos traerá el año que comienza? Ahí, creo yo, que radica la verdadera belleza de la vida: lo que está por venir es una película nueva por estrenar.

Y aún así, lo importante se reduce siempre a lo mismo: parar por un instante, mirar a nuestro alrededor, respirar profundamente y saborear los millones de sabores que la vida nos ofrece.

Mis libros

Durante este año me he quedado bastante lejos del objetivo de 30 libros que me había propuesto. Sin embargo, aquí van los 5 mejores libros que me he leído:

  1. El fin de la eternidad – Isaac Asimov
  2. Dune – Frank Herbert
  3. A sangre y fuego – Manuel Chaves Nogales
  4. El enigma de Fermat – Simon Singh
  5. Yo antes de ti – Jojo Moyes

Ganador indiscutible la obra, desconocida para mi, de Isaac Asimov. Fue un auténtico descubrimiento y pasé rápidamente de la sorpresa inicial a un verdadero disfrute al leer la novela. Os la recomendaría un millón de veces más.

Mis películas

También ha habido mucho cine que disfrutar durante este año que termina. En cuanto a cine mis películas favoritas de 2016:

  1. Arrival
  2. La habitación
  3. Star Wars: Rogue One
  4. La gran apuesta
  5. Antes de ti

La llegada (Arrival) ha sido, sin ningún género de dudas, la película de este año. La suma casi perfecta de ciencia ficción, psicología e intriga con un final revienta-cerebros la elevan al número uno de mis favoritas este 2016.

Mis canciones

Aquí voy a hacer un poco de trampa. Ya que mi querido estomagante me lo está pidiendo, aquí van las 5 canciones que más he escuchado este 2016 en Spotify

  1. Esperança – Txarango
  2. Nothihg Left – Kygo
  3. Duele el corazón – Enrique Iglesias feat. Wisin
  4. Music de carrer – Txarango
  5. Roma – Bangkok – Baby K

Creo que muestra casi a la perfección (tal vez cambiaría la 5) lo que este año me ha acompañado como banda sonora. Esperança fue un descubrimiento que, hoy todavía, me arranca una sonrisa al escucharla. “Som un riu que sempre avança”.

Lo que espero de 2017

Cuando nos encontramos ante una página en blanco que escribir, muchas veces nos vemos ante dos sensaciones fuertemente enfrentadas: por un lado, un arranque casi visceral que nos empuja a ponernos a escribir sin ni siquiera pensar. Por otro, una amalgama de dudas, que nacen de nuestro interior más profundo, que nos frenan y nos hacen vacilar.

La clave está, como en casi todas las cosas de la vida, en encontrar el punto medio: en pararse durante un instante a reflexionar, pero tampoco demasiado. Que la vida son dos días y más vale usar el corrector que dejar la página sin escribir.

Así, a este 2017 le pido un poco más de lo mismo: que me traiga momentos felices, que los riegue con las sonrisas de la gente que quiero y que me quiere y que las lágrimas que derrame y la tristeza que las acompañe, sean amortiguadas por los abrazos de las personas especiales que han decidido acompañarme. En definitiva, que la vida siga siendo vida y la vivamos y la sintamos nuestra.

Mis propósitos para 2017

Y, para terminar, aquí mi lista de 5 propósitos para este 2017 que empieza:

  1. Ser constante en mis objetivos. Sacar tiempo y dedicación cada día para ir alcanzando todas y cada una de las metas que me he propuesto. Parecerá que no es un objetivo definido, pero créedme, hoy más que nunca tengo claro que este es el más importante de todos.
  2. Leer, escribir, viajar, jugar y reirme. Disfrutar de mi tiempo libre.
  3. Por enésima vez, que el piano sea una fuente de desconexión.
  4. Meditar.
  5. Disfrutar mucho de todas las cosas que estoy haciendo y ponerlas en valor cada vez que consiga dar un paso ahcia adelante.

Por un 2017 plagado de momentos geniales y de sonrisas eternas.

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Resulta curioso cómo, por causas que hasta yo mismo desconozco, me resistí durante años a leer esta joya literaria.

Al final, como no podía ser de otra forma, terminé sucumbiendo al poder de seducción de ese lejano planeta desértico al que muchos conocen como Dune. Y me he acabado enamorando de sus paisajes, de sus gentes, de su especia, de sus gusanos de arena y de sus profecías.

Dune es una novela que te atrapa, te envuelve en un manto de concepción completa: todo existe y está cuidado tan al detalle que parece más una novela histórica de un planeta real que una historia de ciencia ficción.

Ahora, después de unos días de auténtico disfrute, soy un seguidor más del gran Muad’dib.

Contexto

Autor

Frank Herbert nació en 1920 en Estados Unidos, desempeñando varios trabajos antes de lanzarse a escribir. Tal vez fuera su estrecha relación con la naturaleza (llegó a ser pescador) lo que le hizo crear un mundo como el de Dune.

Una de las curiosidades más interesantes de su vida es que, en sus últimos años de vida, decidió vivir junto con su familia en una granja biológica de forma autosuficiente y en pleno contacto con la naturaleza. Tal vez, sus ideas acerca de la ecología en Arrakis influyeron en esta decisión.

La obra

Dune, que no fue la primera obra de Herbert, sí que fue la que le dio a conocer mundialmente. Supuso el pistoletazo de salida para la creación de una auténtica saga de libros que, comenzando con éste, llegó a alcanzar la cifra de seis escritos por Herbert. Su hijo continuó su legado añadiendo más novelas a la colección.

Ganadora de los premios Hugo y Nébula en 1965, Dune rápidamente se convertiría en un libro de culto para los amantes de la ciencia ficción. Alrededor de ella se creó una cultura que trajo consigo películas, series y una saga de juegos que fue la que me hizo introducirme en su mundo.

Con Dune 2 descubrí, al mismo tiempo, la importancia de la Casa Atreides y lo que significa jugar a un juego de estrategia en el PC.

La novela

Argumento

La historia se asienta en un futuro donde la humanidad ha conquistado la galaxia. En su exploración espacial, descubren un planeta cuyas arenas almacenan una extraña sustancia: La Melange. También conocida como especia, hará de Arrakis el planeta más codiciado por las oligarquías que gobiernan la galaxia.

El Duque Leto Atraides, cabeza visible de la Casa Atreides es elegido para sustituir a la Casa Harkonnen en el gobierno y la administración de Arrakis. Pero su llegada al planeta desértico va a estar plagada de sorpresas.

Arrakis, también conocido como Dune, encierra entre las arenas de sus desiertos un gran secreto.

En la historia confluyen de forma magistral la línea argumental de lo que le sucede a la Casa Atreides junto con la construcción titánica de un universo completo: política, religión, mitología, misticismo se unen a lo largo de la obra para mostrar al lector las puertas de acceso de un mundo que parece no tener límites.

Personajes

Paul Atreides
Hijo del duque Leto Atreides y de la Dama Jessica. Su destino está íntimamente ligado al devenir de Arrakis. Sin lugar a dudas la historia gira entorno a él. Un personaje que sufre una constante metamorfosis. Su paso de la adolescencia a la edad adulta traerá detrás consigo mucho más.

Dama Jessica
Concubina del duque Leto Atreides, del que está profundamente enamorada. Pertenece a una mística orden pseudoreligiosa conocida como Bene Gesserit. Se le encomendó dar a luz a una hija pero, por extrañas razones, desobedeció a su orden y tuvo un varón: Paul. Esto cambiaría para siempre el destino de muchos.

Duque Leto Atreides
Estandarte de la Casa Atreides. El duque Leto Atreides, emparentado con el emperador, es una persona terriblemente calculadora y analítica. Teme por la seguridad de su familia al trasladarse a Arrakis. Su visión, sin embargo, no le permite predecir todo lo que está a punto de suceder.

Barón Harkonnen
Enemigo acérrimo de la Casa Atreides. Codicioso. Visceral. Vladimir Harkonnen es la esencia del mal. Un hombre que necesita suspensores para poder caminar debido a su envergadura y que su único anhelo es colocar a un Harkonnen en el trono imperial. Conspirará para ello con todo y con todos.

Fremen
Los fremen son un pueblo que habita en Arrakis desde tiempos remotos. Les rodea una mística alrededor de la que han asentado su forma de vida. Habitan las zonas profundas del desierto, donde las condiciones de vida son más complicadas.

Opinión

Dune es una obra impresionante en casi todos los sentidos de la palabra. Frank Herbert creó un universo sin fronteras y asentó sobre las raíces áridas del desértico Dune, una historia deliciosa para los que amamos la ciencia ficción.

Con Dune, Herbert ha sido capaz de condensar en menos de 700 páginas la vasta tarea de crear, con un lujo de detalles casi inconcebible, una historia sin principio ni final. Arrakis existió cientos de años antes de que los Atreides aterrizaran en él. La orden Bene Gesserit lleva miles de años planificado la llegada de su mesías. La sensación de estar sentado sobre la cima de una gigantesca duna, rodeada de un desierto sin fin, empapa toda la obra.

Los personajes tienen un desarrollo en algunos casos brutal. Su evolución a lo largo de la historia se muestra de forma consistente. Herberte consigue que el lector se sumerja plenamente en el planeta desértico haciendo que resulte un verdadero placer la lectura de la novela.

Lo mejor y lo peor

Sin lugar a dudas, lo mejor de la novela es su construcción. Esa sensación de la que hablaba antes de estar ante la creación de una obra faraónica. Una historia que, bien tratada (y eso lo veremos en los siguientes libros) bien podría ser de las tres mejores sagas de la ciencia ficción.

Y, precisamente, su mayor virtud es también su mayor defecto. En su afán por conseguir verosimilitud. En su constante intento de transmitir la sensación de que Arrakis, su religión, sus intrigas políticas, su magia mística, realmente existen, Herbert pone en riesgo a la novela haciéndola en momentos algo compleja de seguir.

Sin embargo, son momentos puntuales que en nada desmerecen el resultado final: un libro maravillosamente genial.

Nota: 9/10

Star Wars: Rogue One

Y cuando ya no quedaba esperanza, sucedió.

Star Wars ha vuelto

Un año después del bochornoso espectáculo de El Despertar de la fuerza, el director Gareth Edwards, que venía con el cuestionable honor de haber filmado el prescindible remake de Godzilla, le ha enseñado al famoso J.J. Abrams cómo se tienen que hacer las cosas.

Con Star Wars: Rogue One, lo que vendría a ser un Episodio 3.5, la saga vuelve a la senda de la que no habría de haber salido jamás: cine palomitero de fantasía.

Esta nueva entrega, que se ha bautizado como spin-off de la saga oficial, aúna todos y cada uno de los elementos que convirtieron hace más de 30 años a Star Wars en un icono del cine de aventuras.

Así que hoy se puede decir bien alto que, por fin, Star Wars ha regresado.

Argumento

Una historia de muchas historias

Star Wars: Rogue One tiene un inicio trepidante en el que se asientan las bases de la situación de la galaxia. Se plantean o, más bien, se esbozan, los personajes que van a ir haciéndose hueco durante el desarrollo de la historia.

Lo fundamental, lo que ya marca el devenir del resto de la película, es que ya en los primeros diez minutos de metraje uno respira la atmósfera de una epopeya. Planetas lejanos. Mundos olvidados. Leyendas vivas. Personajes con carisma. Todo eso, en diez minutos. Imaginad la sensación, sentado en la butaca, cuando uno está ante los hilos de una historia que siente como inconmensurable.

Un desarrollo sostenido y coherente

Y con estos mimbres, el bueno de Edwards se dedica a contarnos una historia en la que entreteje los elementos más puristas de la saga de las galaxias junto con la libertad que le proporciona disponer a su alcance de un universo por descubrir. Las escenas de acción encajan a la perfección con el paso lento de los momentos más ideológicos, más políticos y con aquellos más sentimentales.

El proceso, además, lo disfruta uno con la impresión de que en ningún momento se pierde la coherencia con los axiomas básicos de la historia. Aquí no hay ningún personaje capaz de dominar la Fuerza cuando cinco minutos antes desconocía su existencia.

Una trama más adulta

Otro de los grandes elementos de la película es el tono de su historia. Alejada de infantilismos y mercantilismos, Star Wars: Rogue One nos muestra las sombras de la constante lucha de la resistencia galáctica contra el malvado Imperio Galáctico. No existe, en este relato, una división meridiana entre buenos y malos. Hay lugar para los grises, para las personalidades que se difuminan entre el objetivo honorable y los medios oscuros para lograrlo.

Con ello, sus personajes adquieren un grado más de profundidad, en especial el joven Cassian Andor (interpretado por Diego Luna), que se aleja del prototipo de héroe perfecto para acercarse más a los defectos de la humanidad.

Personajes

Grandes protagonistas secundarios

Este spin-off está protagonizado por personajes tangenciales a la saga central y, por tanto, estaríamos hablando de que la historia orbita entorno a personajes secundarios de la Guerra de las Galaxias.

La primera e indiscutible protagonista de Star Wars: Rogue One es la joven Felicity Jones en el papel de Jyn Erso. Hija de un importante científico del Imperio, su rol será fundamental en todo el desarrollo de la película. Es, junto con Andor, el personaje que más evolución sufre a lo largo del relato.

El segundo, en una especie de dúo Han Solo-Leia, es el mejicano Diego Luna, dando vida al joven rebelde Cassian Andor. Como ya he mencionado antes, es un personaje alejado de arquetipo de héroe en el que la lucha entre el Lado Oscuro y la Fuerza se hace más patente.

Y para cerrar el trío de personajes fundamentales, el gran villano, el teniente comandante del Imperio, Orson Krennic, interpretado por un muy solvente Ben Mendelson, que nos permitirá apreciar las debilidades que el Imperio comenzaba a tener en su propio seno. Y el miedo latente al poder del Lado Oscuro.

El carisma en los verdaderos secundarios

Si a este buen trío de actores le añadimos algunos secundarios realmente buenos, como el gran Forrest Whitaker haciendo de el extraño Saw Gerrera, a Mads Mikkelsen interpretando al padre de Jyn, el científico Galen Erso y, sin ningún género de dudas, el increíble Donnie Yen en el papelón del monje guerrero Chirrut Îmwe (personaje al que directamente le daba un spin-off a él solito), nos queda un elenco de actores y personajes más que decente.

Mención especial: KS2O

Sin embargo, si alguien aparece por encima del resto como una sorpresa absoluta, éste es el robot KS2O. Alejados ya de copias baratas de R2D2, sin la necesidad de hacer un producto que se vaya a vender en Amazon, Edwards dibuja a un increíble androide imperial reprogramado para servir a la Rebelión. Es el contrapunto perfecto en la mayoría de situaciones de tensión. Así, añade esa pizca de humor socarrón que tanto se echó de menos en el Episodio VII. Todo un acierto.

Conclusiones

Un gran acierto

En todos los aspectos Star Wars: Rogue One da en el blanco. Nos recuerda que el cine de aventuras con el que crecimos, el que se gestó allá por los 80 y que mantuvo embobados a la gran y pequeña pantalla a millones de niños y adolescentes, todavía tiene un hueco entre tanto refrito insalubre. Todavía podemos disfrutar de una verdadera historia de aventuras con sus héroes y villanos y con sus objetivos nobles.

Esta película devuelve, al menos en parte, la ilusión que muchos perdimos al ver la desastrosa continuación de la saga hace un año. Puede que todavía quede esperanza para la Guerra de las Galaxias.

Porque ya sabéis:

Las rebeliones se construyen con esperanza.

Nota: 8/10

blackmirror

Hace poco Netflix anunciaba a bombo y platillo la llegada a su servicio de la esperada temporada 3 de Black Mirror.

Black Mirror es una serie un poco atípica.

Producida en el Reino Unido, sus dos primeras temporadas eran de tan sólo 3 episodios cada una, de alrededor de una hora por capítulo.

Eran historias autoconclusivas que tenían como eje conductor común el centrar su argumento en un futuro relativamente cercano y una realidad acorde con él. Un mundo plausible, a medio plazo, en el que la humanidad progresaba, la tecnología avanzaba y la sociedad se adaptaba a ello. 

Lo interesante de las dos primeras temporadas era que la práctica mayoría de los episodios inducían al espectador a reflexionar acerca del progreso, de la dirección que la sociedad podría estar tomando y de su participación como individuo en ella.

La tercera temporada: un inicio interesante.

Cuando Netflix anunció la disponibilidad de la tercera temporada me lancé a por ella. El primero de los seis episodios que consta esta serie, titulado “Caída libre”, me entusiasmó al principio: un análisis muy certero acerca de la superficialidad a la que nos están abocando las redes sociales y su posible influencia en la vida real y en cómo ésta se articula.

Cierto es que el capítulo se fue un poco de madre y el final terminó por no redondearlo, pero fue una buena primera toma de contacto. La serie apuntaba maneras.

Un desarrollo pobre e inestable.

Sin embargo, mi gozo en un pozo. He visto ya los tres episodios siguientes y, la verdad, es una temporada decepcionante.

Tanto el segundo como el tercer episodio son del todo lamentables: carecen del espíritu original de la serie. Uno no reflexiona absolutamente nada con ellos. A veces hasta se siente un poco perdido intentando entender si encierran algún tipo de mensaje escondido, pero no. Son simples, planos y sin alma.

El cuarto parece que remonta un poco, aunque vuelve a perderse en caminos a ninguna parte, terminando, otra vez, la faena a mitad.

Un futuro incierto

Me quedan los dos últimos, un pequeño hilo de esperanza. Tal vez con ellos la serie termine la temporada de una forma digna, pero no albergo demasiadas ilusiones. Quizá había demasiadas expectativas puestas sobre ella. Tal vez se nos ha hecho demasiado mainstrem.

Lo que está claro es que anda lejos, muy lejos, de la calidad y el nivel de algunas de las maravillas de temporadas anteriores.

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el dragón de hielo

Después de haber leído algunas obras alejadas de Canción de Hielo y Fuego, del archiconocido escritor George R.R. Martin, me aventuré a descubrirlo en un género totalmente desconocido: el de los cuentos infantiles.

El dragón de hielo es una aproximación, porque no lo considero plenamente, a la literatura infantil en la que Martin trata de jugar con sus virtudes literarias rebajando el nivel de complejidad de la obra.

Adara, una jovencita nacida en un frío invierno, protagoniza esta tierna historia en la que el famoso autor tira de repertorio conocido: dragones, guerras, caballeros, fuego y hielo. Sin embargo, a pesar de su intento por endulzar el relato para acercarlo a un público más joven, no llega a completar con éxito su empresa y algunos pasajes se tornan relativamente complejos para considerarlos puramente un cuento infantil.

Además, la propia historia adolece de cierta falta de esa inocencia que caracteriza a los relatos para los más pequeños.

Se trata, por tanto, de una novela corta más que un cuento infantil, tal vez a medio camino sin llegar a ser un relato juvenil pero, sin embargo, sin alcanzar las características que lo conviertan en una historia para contar a los más pequeños.

Tal vez, salvando las grande distancias, se me antoja que esa situación ambigua en el contínuo de las edades a la que el libro puede resultar accesible, se asemejaría a “El Hobbit” de Tolkien: un libro que no es una novela adulta, no es un cuento infantil, pero que tampoco llega a tener todos los ingredientes para ser un relato juvenil.

Sea como sea, se trata de una lectura amena, divertida, tierna en algunos momentos y, esto sí que es cierto, con momentos emotivos suficientes como para, tras una breve adaptación, ser una delicia para los más pequeños de la casa.

Nota: 6/10

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Un monstruo viene a verme

Hoy os traigo un combo de uno de los fenómenos audiovisuales de los últimos meses: crítica y reseña de Un Monstruo viene a verme.

La novela

No siempre hay un bueno. Ni siempre hay un malo. Casi todo el mundo está en algún punto intermedio.

Primero empezaré por la novela, de Patrick Ness, que cayó en mis manos a raíz de la publicidad que estaba teniendo la película.

Argumento

Un Monstruo viene a verme es una novela relativamente corta (rondará las 200 páginas) acerca de la vida de Connor O’Malley. Connor es un joven británico de 11 años que vive una compleja situación: su madre está enferma y sobre él ha recaído la pesada carga de sobrellevar el día a día. Su situación en el colegio no es mucho mejor, lo cual contribuye a dotar a su realidad de una neblina de pesimismo y tristeza.

Inmerso en esa lucha diaria con su madre, Connor sufre noche tras noche una pesadilla que se repite y que trastorna hasta lo más profundo de su alma. Sus miedos condesados en su inconsciente.

Y de repente, en medio de una de esas tormentosas pesadillas, aparece un monstruo.

Ness juega brillantemente con el equilibrio entre lo real y lo imaginario, entre realidad y sueño, para dotar al monstruo de una fina capa de realismo. No es un monstruo común, no se trata de una aparición cualquiera, propia de nuestros miedos infantiles, de los cuentos de la abuela. El monstruo representa algo mucho más profundo. Y es, precisamente, el simbolismo que rodea a ese personaje, lo que imprime en la novela una fuerza considerable.

Es la relación entre Connor y ese monstruo sobre la que Ness cimienta el desarrollo de la narración. Sus largas conversaciones, las historias que el monstruo utiliza como parábolas, ayudan a perfilar la relación maestro-discípulo, el proceso de iniciación. Porque si de algo va esta historia es, fundamentalmente, del paso de la niñez a la edad adulta. De la comprensión acerca de la vida misma cuando las nubes de la infancia se despejan. Cuando se abre el camino hacia la verdad absoluta.

Junto con esto, la novela profundiza en otro aspecto crucial: la relación niño-adulto. Y lo hace desde la perspectiva del niño, de aquel que empieza a comprender pero no le dejan. De un mundo que previene a los niños que no son tan niños de todo contacto con la realidad con tal de protegerlos. O más bien sobreprotegerlos.

Personajes

Conor O’Malley. Protagonista indiscutible. Niño no tan niño pero demasiado niño para ser adulto. Aprenderá demasiado pronto la realidad de la vida misma, de sus dificultades, pero con ello también aprenderá el verdadero significado de amor incondicional. La verdad que esconde en su corazón, la que le atenaza el alma, será la que finalmente le libere y le abra las puertas a la edad adulta.

El Monstruo. El símbolo. El árbol sobre el que las ramas de la historia crecen. Es el catalizador de Conor, la brújula que le indica el norte en la senda hacia a la adultez. Su existencia no queda del todo bien definida dotándole de esa atmósfera de misticismo: ¿es una ilusión? ¿un delirio? ¿una consecuencia? O realmente existe y todos tenemos ese monstruo dentro de nosotros.

La madre de Conor. A pesar de ser un personaje secundario, tiene un papel tan fundamental en la historia como el propio Conor. Es el yang, la cara amarga de la historia. Está enferma y sufre por dos: por ella y por su hijo. Es la relación entre ella y Conor la que dice más en menos.

La abuela y el padre de Conor. Representan, junto con sus compañeros de colegio, el exterior, el entorno de Conor. Algunos opresivos, otros amigables pero distantes y algunos incluso violentos. Es el día a día al que se tiene que enfrentar Conor.

Sensaciones

A veces las joyas literarias vienen envueltas en largas novelas de una saga épica que queda escrita para la eternidad. A veces, como es el caso, son pequeñas historias que tienen mucho más detrás de lo que a primera vista parece.

Un monstruo viene a verme es más que la historia de los problemas de un niño de 11 años y de su madre enferma. Induce a la reflexión acerca de la propia vida. De cuándo y cómo dejamos de sentirnos niños, invencibles, eternos, para comprender la realidad de nuestra existencia. Cuando nos enfrentamos cara a cara a la crueldad de la vida, cuando miramos a los ojos a la injusticia y entendemos que no hay juez que la imparta, que no podemos buscar justificar el dolor porque forma parte inherente de la propia existencia.

Pero también habla de esperanza, de amor y de futuro. Habla de los dos lados de esa moneda que cada mañana lanzamos al aire esperando lo mejor de ella.

E historias así, merecen la pena ser leídas.

Nota: 7/10

La película

Adaptación

Juan Antonio Bayona hace una adaptación de la novela de Ness prácticamente perfecta. No hay peros. Y mira que resulta complicado cuando estamos hablando del paso al celuloide de cualquier obra literaria. La película sigue con milimétrica brillantez la línea argumental de la novela. Especial mención para las escenas que reproducen las historias contadas por el monstruo, de una belleza espectacular.

Interpretación

Si algo importaba a la hora de elegir el elenco, sin ningún género de dudas, era quien iba a interpretar al pequeño Conor O’Malley. La elección de Lewis MacDougall me parece acertadísima. Si la película convence es gracias a su irreprochable actuación.

Junto a él, Felicity Jones en el papel de madre y una fantástica Sigorney Weaver en el de abuela, conforman el reparto principal de la película. Todos con un nivel notable.

Mención a parte tiene el papel del monstruo. Una majestuosa animación en tres dimensiones cuyos dos elementos fundamentales son sus ojos y su boca. La expresividad del monstruo está fuera de toda duda. Y eso lo hace creíble. Tan creíble que el vínculo que une al monstruo y al pequeño Conor se agiganta en cada escena.

Banda sonora y fotografía

Si a todo lo dicho le añadimos una banda sonora que arranca de la piel los pelos para convertirlos en verdaderas escarpias.

Y si además jugamos con escenas pintadas en acuarela, animaciones preciosistas y un juego de luces y sombras durante toda la película, a uno no le queda otra cosa más que rendirse ante la magnífica obra de Bayona.

Sensaciones

La película es un ejemplo maravilloso de como llevar al cine una historia y hacerla todavía más grande. La magia del cine es esta: la de convertir en realidad nuestra imaginación. Si para mi El Orfanato era una obra maestra del cine de terror, Un monstruo viene a verme es una auténtica piedra preciosa del drama. De esas películas que uno sale con el sabor agridulce que dan las historias que no tienen vencedores ni vencidos, en las que no hay buenos y malos.

Porque, y esto es los verdaderamente importante, en la vida real, no los hay.

¿A qué estás esperando para ir a verla?

Nota: 8/10

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El fin de la eternidad

Creía firmemente que la saga de la Fundación era, sin albergar duda alguna, la mejor obra de Asimov. Ahora, tras leer El fin de la eternidad me asaltan dudas. Tal vez La fundación sea la mejor saga, pero como libro, esta pequeña joya de algo más de 260 páginas no tiene competidor.

Solo haciendo frente a las grandes pruebas puede la Humanidad elevarse a nuevas y mayores alturas. Del peligro y de la aventura han salido siempre las fuerzas que han llevado al Hombre a nuevas y más grandes conquistas.

La historia

La humanidad ha alcanzado el conocimiento necesario para realizar saltos en el tiempo y con ello guiar el destino de la raza por la senda del éxito. Miles de mentes pensantes y grandes computadores analizan las infinitas alternativas que un determinado cambio produce en el futuro y, así, modifican nuestro destino a su antojo para lograr que nos mantengamos sanos y salvos.

Pero algo está a punto de suceder. La falibilidad del ser humano, de nuevo, va a poner en jaque todo este sistema, situándolo al borde de su desaparición. La Eternidad, esa línea temporal paralela, carente de principio ni fin y que nos tutela en nuestra realidad, está en serio peligro.

Los personajes

Andrew Harlan es el protagonista de la novela. Es un Ejecutor, un cargo dentro de la jerarquía de la Eternidad de gran relevancia pero con muy mala fama: se encarga de ejecutar los cambios que supondrán modificar la historia de millones de personas en el futuro, e incluso de eliminarlas.

Laban Twissell es el jefe de Harlan y jefe del Consejo Pantemporal. Considera a Harlan su pupilo con mayor proyección y tutela su carrera dentro de la Eternidad. Representa una figura casi paternal en relación con Harlan y su personaje es va desarrollando al mismo ritmo que la historia.

Noys Lambent es una temporal, es decir, no vive en la Eternidad. Trabaja, eso sí, para uno de los Programadores (otro cargo distinto y de mayor rango dentro de la jerarquía eterna). Su participación en la historia también es importante.

Mi opinión

Como ya he dicho antes, El fin de la eternidad me parece una de las grandes joyas de Asimov. No alcanzo a entender cómo no se encuentra a la misma altura que la saga de los Robots o la saga de la Fundación en cualquier librería. El genio ruso es capaz de hilvanar y entrelazar una historia de saltos en el tiempo, de paradojas temporales excepcionalmente descritas, de amor, de odios, de dramas personales… y coserlo todo a una historia apasionante, donde los giros argumentales son de un imprevisible casi pasmoso y donde el final es tan perfectamente perfecto que uno se pregunta qué tenía Asimov en la cabeza para dar rienda suelta a ideas tan increíbles.

Es una auténtica delicia para los sentidos que permite al lector dejar volar la imaginación hacia una realidad donde el tiempo se mide en miles de siglos, donde la humanidad perdura hasta el infinito, donde nuestra misma existencia se reduce a la nada más absoluta.

Una obra que induce a la reflexión, al análisis del elemento humano en todas las relaciones, en todos los avances.

Recomendadísima.

Nota: 9/10

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